El mercado del aceite de oliva afronta sus meses más críticos
La recolección se retrasa por las lluvias, lo que puede hacer que la distribución no tenga aceite para abastecer
Cuando todo parecía volver, relativamente, a la calma en el mercado del aceite de oliva, las cosas vuelven a complicarse. Y es que las lluvias de la última semana, aunque son muy buenas para el olivar, sí tendrán un efecto inmediato, no tan bueno, en la dinámica del sector: al retrasar la recolección, se tensiona aún más el mercado, lo que hará subir los precios del aceite de oliva en el corto plazo.
Y es que la situación ya era ‘delicada’ antes de borrar esta semana del calendario de cosecha de las explotaciones andaluzas, ya que el stock de enlace es el más corto visto desde 2015, con apenas 186.304 existencias iniciales. Con estas habría que llegar hasta que el aceite nuevo estuviese disponible un plazo que, de retrasarse, puede llevar a la industria envasadora a quedarse sin nada y hacer que repunten de nuevo los precios.
Esa conclusión, que fue debatida durante la Jornada de Olivar de Asaja Sevilla, vuelve a arrojar dudas sobre cómo se comportará el mercado oleícola durante el mes de noviembre. «Con la gran volatilidad existente y debido a la gran influencia de la meteorología, todo puede pasar, todo cambia de un día para otro, y todos los precios están en el bombo: lo que salga es una auténtica sorpresa», reconocía Álvaro Olavarría, director gerente de la cooperativa Oleoestepa.
También Cooperativas Agro-alimentarias avisaban de la incertidumbre que dominará el mercado. «El stock de enlace es bajísimo», reiteran las cooperativas, que lo comparan con la media de las últimas cinco campañas, que ha sido de 474.459 toneladas, casi 300.000 toneladas por encima del de este año, y ponen en duda que se pueda cubrir la demanda durante la campaña 2024/25.
«Este dato va a condicionar la disponibilidad de aceite durante la próxima campaña», avisan las cooperativas. Si se tienen en cuenta las importaciones de 242.000 toneladas, similares al pasado, y el aforo de producción de 1.289.000 toneladas del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, la disponibilidad de aceite para este 2024/25 queda establecida en, aproximadamente 1.716.186 toneladas, unas 275.000 toneladas menos que la media de las últimas cinco campañas.
En este escenario, hay que tener en cuenta que las salidas previstas sí subirán, más o menos a 1.460.000 toneladas, como consecuencia de la esperada recuperación del mercado interior y de la subida de las exportaciones, impulsada por una cosecha catastrófica de Italia, que este año necesitará surtirse de aceite de oliva español más que nunca.
«La campaña será de recuperación, ya que continuará la alta demanda de aceite frente a una disponibilidad que no alcanza para atender el mercado a los niveles normales, y que se reflejará, de nuevo en un nivel bajo de existencias finales, con 256.000 toneladas», afirman desde Cooperativas Agroalimentarias.
El consumo como reto
Que la recuperación de ese consumo interior se una realidad es, precisamente, otro de los grandes retos del sector de cara a la campaña que acaba de arrancar, ya que ha caído «de forma importante» por la escalada de precios del último año. «De 598.400 toneladas en 2021-2022, hemos bajado a 367.400 toneladas en la campaña 2022-2023, si bien en la campaña de 2023-2024 hemos recuperado la fidelidad de muchos consumidores y el consumo ha subido a 409.900 toneladas; no obstante, queda mucho por hacer, lo ideal es llegar a las 500.000 toneladas de consumo», aseguraba Olavarría durante la jornada.
Este objetivo no será nada sencillo, teniendo en cuenta que los altos precios alcanzados por el aceite de oliva han hecho a muchos consumidores cambiar sus hábitos de consumo, gastando menos con el «aceite en spray» o las freidoras de aire, o bien optando por otros aceites más económicos, como el de aceite de orujo, cuyo consumo se ha incrementado un 44% desde 2022, o el aceite de girasol, que ha subido sus ventas un 30% en tan solo dos años .