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Mitigación del cambio climático

El olivar ecológico, estandarte de la revolución verde

El cultivo ‘bio’ sigue creciendo en el campo andaluz, donde ocupa ya casi 80.000 hectáreas

23/11/2020 Actualizado a las 11:36

El olivar ecológico gana terreno en el campo andaluz. De hecho, en la última década, la superficie de olivar ecológico se ha incrementado en 33.113 hectáreas, y continúa aumentando progresivamente, hasta alcanzar 79.761 hectáreas en 2019, representando un 5% de la superficie total de olivar de almazara en Andalucía.

Como consecuencia, el aceite de oliva ecológico no deja de crecer, auspiciado por los mejores precios que ofrece junto a la amplitud de los mercados internacionales que demandan este producto, tanto por cuestiones de calidad como de salud. No obstante, dentro del mercado nacional también se incrementan los niveles de consumo cada año.

De hecho, para esta campaña 2020-2021 se estima una producción de 24.540 toneladas de aceite ecológico, un 43% más respecto a la campaña precedente. Por provincias productoras destaca Córdoba, que producirá en esta campaña el 49% del aceite ecológico andaluz, con una oferta de casi 12.000 toneladas. Le siguen Sevilla (4.163 toneladas, un 73% más que hace un año) y Jaén (3.209 toneladas, un 96% más).

Y es que, en contraposición con el negocio del aceite de oliva virgen extra (AOVE) tradicional, el ecológico resulta más rentable y estable en el tiempo. Así, en los últimos tres años, el precio del AOVE ecológico se han mantenido en una media superior a los 4 euros el litro.

Pero el olivar ecológico no sólo es importante por el volumen de negocio que genera, sino porque es el modelo agrario que en mayor medida contribuye a la mitigación del cambio climático. De hecho, según un estudio editado por Ecovalia (la asociación profesional española de la producción ecológica), «el olivo es el cultivo que, por kilo de producto, más reduce la huella de carbono, pudiendo incluso ser negativa».

De esta forma, el olivar ecológico andaluz se sitúa en una posición aventajada en la carrera hacia un futuro agrícola más verde. No en vano, la Comisión Europea ha marcado como objetivo que el 25% de la superficie agraria útil de la Unión Europea sea ecológica en el año 2030.

El valor de la calidad diferencial

Las etiquetas de calidad diferencial, como las de la agricultura ecológica o las de la Denominación de Origen Protegida, suponen una oportunidad para mejorar la rentabilidad especialmente en el olivar marginal o de montaña.

El consumidor está dispuesto a pagar más por un producto diferenciado (exclusivo y extraordinario) y que además implica un modelo de gestión socialmente responsable. Y es que la agricultura ecológica genera un suelo fértil y rico en materia orgánica, utiliza prácticas como las cubiertas vegetales, el uso de variedades tradicionales, o la utilización de energías renovables.