El olivar coge impulso y lidera la superficie en regadío
Supera por primera vez a los cereales a nivel nacional, con un 22,98 del total de hectáreas irrigadas
En los años 80, se regaban en España menos de 100.000 hectáreas de olivos. En 2022, el olivar se ha situado por primera vez como el grupo de cultivo con mayor superficie regada, con 866.736 hectáreas, el 22,98% del total de regadío a nivel nacional, algo en lo que es crucial la nueva apuesta por los sistemas intensivos. No obstante, el olivar sigue siendo un cultivo principalmente de secano. Con 2,76 millones de hectáreas a nivel nacional, tan solo un 31,1% está regado.
Ese es uno de los principales datos que se pueden extraer de la Encuesta de Rendimientos y Superficies de 2022 (Esyrce) elaborada por el Ministerio de Agricultura.
El método de riego más empleado en el olivar es el localizado, que se usa en más del 95% de la superficie regada. Este sistema, a tenor de la encuesta, ha ido progresivamente en aumento, año tras año, pero la sequía sufrida en 2022 ha hecho que se produzca un ligero retroceso (1%), bajando en 8.795 ha que se deben, exclusivamente, al difícil acceso al agua y a las escasas dotaciones de riego de los últimos años.
No obstante, a pesar de este descenso de la superficie regada en el último año, destaca «la estabilidad del riego por gravedad», aseguran desde el informe del Ministerio, que se sitúa en torno a las 40.000 hectáreas a lo largo del periodo 2012-22. Los sistemas motrices son los que más han descendido porcentualmente en 2022 (-15,30%).
Cultivos más regados en Andalucía
El olivar es, junto con el algodón, el naranjo, el almendro y el girasol, uno de los cultivos con mayor superficie regada en Andalucía. La superficie de regadío de estos cinco cultivos representa el 74,31% de la superficie total regada de Andalucía en el año 2022, siendo además la primera comunidad autónoma en términos absolutos de superficie irrigada, con 1.101.936 ha, el 29,22% del total de las superficie nacional.
Es, además, el 31,5% de la superficie agrícola de la región, lo que sirve de ejemplo de cómo el regadío es uno de los principales motores económicos agroalimentarios andaluces.
Destaca la presencia mayoritaria del riego localizado, que ha ido aumentando progresivamente y que representa el 81,39% del total de los principales sistemas de riego en esta región. También es importante la presencia del riego por gravedad que representa un 10,71 % del total. Los sistemas de presión están presentes en menor medida, según los datos de Esyrce.
Efectos de la sequía
No obstante, en 2022, y a causa de la sequía y las bajas dotaciones, han descendido todos los sistemas de riego a excepción de la aspersión, debido al aumento de la superficie de girasol y a que se trate, precisamente, de su método de riego. Además, por primera vez en años el cultivo del girasol en regadío supera a la superficie de cultivo del arroz como consecuencia de la falta de agua de riego en la campaña.

Más que cereales
El primer puesto del olivar como principal cultivo con riego es toda una novedad. De hecho, ha superado por primera vez a los cereales (un 22,35% del total de la superficie regada). Le siguen los frutales no cítricos (un 11,47% del total) y el viñedo, con un 10,54%. Los frutales cítricos, las forrajeras y los cultivos industriales como el tomate o la remolacha son también cultivos de los más regados.
El informe del Ministerio sobre el regadío detalla que, en los cultivos donde el riego es mayoritario respecto a la superficie total, se debe principalmente «a la necesidad de obtener rendimientos comerciales o a la misma viabilidad de las plantas» como en el caso del arroz, que en 2022 ha sufrido un descenso crucial debido a las bajas dotaciones. Destacan, además, los cítricos y las hortalizas, que tienen hasta un 91,57% y 89,05%, respectivamente, de superficies irrigadas respecto a la superficie total.
En el lado opuesto se sitúan en la actual campaña los cereales grano, con tan solo un 14,18% de su superficie a base de riego en esta campaña.
El principal sistema
A partir del análisis del Ministerio, se deduce que el riego por gravedad es utilizado principalmente para los cereales (un 41,28%) y las forrajeras (un 51,92%), además de los huertos familiares. En cuanto al riego por aspersión, se utiliza en los tubérculos (un 66,34%), y en leguminosas, cereales e industriales, donde supone más del 30% de sus respectivas superficies de regadío.
El riego localizado es el sistema mayoritario en frutales, cítricos y no cítricos, y el olivar y el viñedo se riegan casi exclusivamente con riego localizado, con más de un 95%de la superficie total.