El olivar en seto, más rentable que el sistema superintensivo
La empresa Todolivo fue una de las participantes en la Jornada Agrícola Conatech, que reunión al sector en Sevilla
El sector agrario respira aliviado tras las lluvias de primavera, que mejoraron la situación de los embalses y trajeron buenas previsiones para los cultivos tras campañas muy malas. Es el caso del olivar, por ejemplo, que fue uno de los grandes protagonistas de la Jornada Agrícola Conatech, celebrada el pasado jueves en Sevilla y que volvió a reunir a destacados representantes del campo.
Mariano Torres, socio director de la consultora Conatech, hizo un análisis de cómo es la situación del campo, y destacó que uno de los problemas que se encuentran los agricultores es la falta de mano de obra cualificada, algo que se intensificará en las próximas campañas al tener más producción.
Uno de los ponentes de la jornada fue Felipe Oliva, director técnico de Todolivo, que dio a conocer a los ponentes las variedades de olivar en las que trabaja la compañía, destinadas a un cultivo mucho más productivo y eficiente.
La empresa cordobesa, con 27 años de trayectoria, se centró en su primera década de vida en mejorar el rendimiento productivo y minorar el coste de recolección de olivar tradicional, intensificando los marcos tradicionales.
Menos árboles por hectárea
El gran reto llegó después, como recordaba Oliva, cuando, a mediados de los años 90, fue pionera a nivel mundial en el desarrollo e implantación del olivar superintensivo. Años más tarde, desarrolló la «evolución» de este sistema de cultivo, que denominó «Todolivo olivar en seto» y que, actualmente, se extiende hasta por 38.000 hectáreas.
«Nuestros ensayos en campo nos fueron dando la clave: nos percatamos de que, con menos plantas por hectárea, llegábamos al mismo fin productivo y éramos más rentables, así fue como nació el olivar en seto», detallaba Felipe Oliva. Es, por tanto, un error utilizar superintensivo y ‘en seto’ como sinónimos, porque hay numerosas diferencias notables entre ambos sistemas de plantación.
El directivo enumeró las principales ventajas del olivar en seto, destacando que se utilizan marcos más amplios, de entre 400 y 900 árboles por hectárea para el secano y de entre 800 y 1.100 árboles por hectárea para el regadío.

Favorece la recolección
Esta densidad permite una mejor distribución de los árboles en la línea, lo que hace que capten mejor la luz y, por tanto, madure toda la aceituna al mismo tiempo, «favoreciendo las labores de recolección y abaratándolas». «Los árboles disponen del espacio necesario para desarrollarse adecuadamente, quedando iluminados en todos sus puntos cardinales», aseguraba.
El sistema también posibilita «que se le pueda practicar una poda natural a los árboles», inspirada en el olivar tradicional. «Creemos que la poda a mano es la mejor opción, aunque hay ciertas variedades que aceptan poda mecanizada de forma aceptable», concretaba Oliva.
El directivo de Todolivo mostró las cifras obtenidas de varias fincas en sistema superintensivo y en seto, detallando que estas últimas, con menos plantas, son más rentables económicamente.
La finca ‘La Rinconadilla’, es un ejemplo de olivar en seto que obtiene, de media por hectárea y teniendo en cuenta las campañas desde 2016 a 2023, 9.396 kilos de aceituna por hectárea, y 1.648 kilos de aceite de oliva virgen extra por hectárea.
Programa de mejora genética
Felipe Oliva también presentó el programa de mejora genética de Todolivo, iniciado en 2007 y en el que los cruzamientos se realizan «mediante polinización dirigida». De las miles de variedades obtenidas, se preseleccionaron 72, las que demostraron ser más productiva, y de ellas, han seleccionado hasta 23 variedades, que están «registradas y en proceso de patentado», detallaba el director comercial.
Pero el programa no se quedó aquí: en 2022 y 2023, la empresa cordobesa realizó la 5º y la 6º fase de los cruzamientos, con variedades obtenidas de fases anteriores y variedades tradiconales. «Nuestro objetivo es poner a disposición de los agricultores variedades muy productivas, con buenos aceites y que puedan resistir a las enfermedades, a la sequía y a los suelos pobres».
La primera en comercializarse ha sido I-15, una variedad de «alta rusticidad», que se adapta bien a diferente suelos y climas, y se comporta bien en secano y en riego. Además, tiene un porte abierto que le permite cerrar bien el seto.
«Una de sus principales características es que tiene una alta capacidad de brotación, y produce ramones de entrenudos cortos y repartidos por toda su superficie foliar», detallaba Oliva. Con un endimiento graso elevado, es de recolección temprana. «En los ensayos realizados, ha superado en 3 kg de aceite por hectárea a sus padres». En cuanto a las plagas y enfermedades, es resistente al repilo y tolerante a ‘Verticillium’ y la tuberculosis.
Grupo Masur
En las jornadas de Conatech también estuvo presente el Grupo Masur, a través de su división ‘Masur Agro’, cuya directora, Alba Aguilar, presentó el sistema ‘Masur Olivar 4.0’, en el que la tecnología y el análisis de datos ayudan a que el cultivo sea mucho más eficiente, se utilice mejor el agua y se apliquen los productos fitosanitarios en el momento en el que se necesitan. «Para hacer más eficientes las explotaciones, tomamos datos de varios pilares: suelo, operaciones, cultivo, ambiente y biodiversidad», detallaba Aguilar.