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Agricultura

Los olivares superintensivos llegan para quedarse a una de las cunas de la aceituna gordal

Utrera ha sido tradicionalmente uno de los principales productores mundiales de aceituna gordal y ahora ve cómo muchos cultivos se sustituyen por los nuevos olivares

02/08/2024 a las 09:03

Por Alberto Flores

La que ha sido durante muchas décadas una de las cunas de la aceituna gordal de la provincia sevillana está cambiando en los últimos años de paisaje. El campo utrerano está experimentando un proceso que está llamando la atención de muchos, y que tiene que ver con el inusitado aumento de cultivos superintensivos de olivar, en este caso de olivos cargados de aceitunas destinadas a la producción de aceite.

En terrenos que históricamente estaban destinados al cultivo de productos como el algodón, el girasol, el trigo o la remolacha, en un corto espacio de tiempo han aparecido pequeños olivos, plantados unos muy cerca de otros, dominando absolutamente todo el paisaje.

Las primeras plantaciones de este tipo llegaron a parajes cercanos a la Venta El Paisano o el Torbiscal, luego se han ido extendiendo a otros lugares como las tierras que se encuentran en las inmediaciones del famoso cortijo de Pinganillo hasta terminar cubriendo hectáreas y hectáreas de terreno. Se trata de una plantación superintensiva de olivar, en la que se pueden llegar a colocar hasta 1.900 plantas por hectárea, y que dentro de muy poco tiempo va a tener su primera cosecha en el mercado.

Utrera ha sido tradicionalmente una tierra que ha destacado por sus centenarios olivos que daban algunas de las aceitunas gordales más apreciadas del mercado, pero con este nuevo fenómeno parece que está cambiando de manera radical el tablero de juego. Frente a la recolección casi artesanal que a día de hoy se sigue haciendo de la aceituna gordal, estas plantaciones superintensivas necesitan mucha menos mano de obra, la recolección del fruto la realiza una máquina, y por tanto los costes para el empresario son mucho menores.

Los expertos en la materia alertan que esta reducción de costes y esta forma de sobreexplotación de la tierra tienen también muchos aspectos negativos. Por una parte la calidad de estas aceitunas es muy inferior con respecto a la tradicional, ya que la poca distancia a la que se plantan un olivo de otro, provoca que a la aceituna no le dé el sol que tiene que darle para que alcance de su mejor estado de desarrollo. Además, muchas de las tierras que se han elegido para estas plantaciones no cuentan con la orientación adecuada para estos cultivos.

Cuando este aceite llegue al mercado, según estos expertos, en una situación que además ha estado marcada en los últimos tiempos por el aumento de precios de este producto, lo hará con precios más bajos de lo habitual, pero eso sí, con una calidad muy inferior y siendo una importante amenaza para el aceite que sale de fincas tradicionales elaborado por pequeños y medianos productores.

Rumores sobre empresarios chinos

Como dato curioso, la enorme proliferación que en un corto periodo de tiempo que ha experimentado este cultivo en Utrera, ha provocado que en varias ocasiones se hayan acabado los protectores contra la acción principalmente de los conejos que se instalan en los olivos en su primera fase de crecimiento. E incluso existen rumores de que hay empresarios chinos detrás de algunas de estas explotaciones que están cultivando este tipo de olivos en tierras del entorno para llevárselos a China en barcos y seguir su desarrollo lejos de España.

Espuertas llenas de aceitunas / IGP Manzanilla y Gordal

Se trata de un asunto que está contribuyendo a cambiar gran parte del paisaje rural del término municipal de Utrera, cuyas consecuencias a lo largo de los próximos años no están claras, y que además apuesta por un modelo que está bastante lejos de lo que se entiende en la actualidad como cultivos sostenibles y beneficiosos para el entorno. Los agricultores tradicionales aseguran que «es tarea de la administración tratar de poner coto a esta situación que nos va a afectar a todos», al tiempo de que alertan de las complicaciones que podría suponer la llegada de una plaga en este tipo de cultivos, que literalmente arrasaría con todo.

Un problema que se está además viendo favorecido por la falta de trabajadores cualificados que el campo viene sufriendo en los últimos años. Y es que frente a la recolección casi artesanal que supone el olivo de aceituna gordal, en la que el elemento humano es muy importante, estos nuevos cultivos cuentan con una mecanización que prácticamente elimina la mano de la obra en la recogida.