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De Sevilla a Italia

Una nueva generación de olivos para la zona cero de la Xylella fastidiosa

Se plantan en Carmona 18 nuevas variedades potencialmente resistentes a la bacteria

30/05/2022 a las 07:00

A mediados de este mes de mayo concluían los trabajos de plantación de 18 nuevas variedades de olivos potencialmente resistentes a la Xylella fastidiosa en la finca El Valenciano, situada en Carmona y que gestiona la empresa Balam Agriculture.

Se trata de una de las fincas demostrativas del proyecto europeo Life Resilience, que ha concluido su andadura tras cuatro años de trabajo, en los que además de la obtención de los 18 nuevos genotipos, se ha investigado las mejores prácticas sostenibles para la prevención de Xylella fastidiosa en explotaciones de alta densidad de olivar y de almendro.

La plantación de estos olivos potencialmente resistentes a la bacteria (ya que proceden de madres resistentes como las variedades Leccino y Fs-17) se ha realizado también en dos fincas demostrativas italianas, en las cuales se pretende evaluar, además de las características agronómicas, la resistencia de cada una a la bacteria en condiciones de campo. Se trata de fincas italianas localizadas en la zona cero de la Xylella, en Scorrano, en la región de Puglia, y en en Lucca, en la Toscana.

En estas fincas italianas, conforme vayan creciendo las nuevas variedades, irán entrando en contacto naturalmente con la Xylella, por lo que se podrá evaluar en condiciones reales cómo se enfrentan a esta enfermedad. Al mismo tiempo, la Universidad italiana de Bari va a realizar también una evaluación mediante una inoculación controlada de Xylella en laboratorio.

Olivar afectado por la Xylella Fastidiosa / Lainco

No en vano, «más de 150.000 hectáreas de olivar en Italia están afectadas por la Xylella fastidiosa», ha señalado la directora del proyecto, Teresa Carrillo, que ha recordado que «los primeros casos en España se remontan a 2016, estando la bacteria presente en Mallorca y en Alicante», tras la erradicación en Andalucía tras un caso aislado aparecido en un vivero en El Ejido (Almería) en 2018.

Seis subespecies

La Xylella es una bacteria que se introduce en el xilema de la planta (el tejido vegetal encargado de transportar el agua, sales minerales y otros nutrientes necesarios desde la raíz hasta las hojas) y lo obstruye. Se transmite por insectos vectores y ya hay seis subespecies de Xylella fastidiosa catalogadas con afecciones distintas dependiendo del cultivo o de la zona donde se dé.

Por ello, el director general de Sanidad de la Producción Agraria del Ministerio de Agricultura, Valentín Almansa, ha señalado, durante la presentación de los resultados del proyecto, que «nos ha tocado gestionar una enfermedad sin conocerla, y aprender de ella mientras estábamos trabajando».

No obstante, tras el fin del Life Resilience, «estamos preparados para tener, dentro de unos años, variedades resistentes de olivos con las que poder repoblar todas esas explotaciones que han sido arrasadas por la bacteria y sabemos qué prácticas agrícolas nos sirven como escudo», ha subrayado Teresa Carrillo en la jornada, en la que se han expuesto los principales logros obtenidos, así como los desafíos y soluciones claves relacionadas con este problema que afecta a numerosos cultivos, y que ha puesto en alerta a toda Europa desde su detección allá por el año 2013.

En el mismo sentido se ha pronunciado Pedro Valverde, investigador del grupo «Ucolivo» e ingeniero agrónomo de la Universidad de Córdoba, partner estratégico del proyecto, que ha señalado que «con que la mitad de esas 18 variedades se confirmen como resistentes al final de la evaluación, ya nos daríamos por satisfechos», añadiendo que «en unos cinco años podríamos tener las mejores variedades de olivar, por su resistencia y productividad, en fase de registro».
Por lo pronto, «ya están los genotipos plantados e inoculados en laboratorio», pero será necesario «seguir trabajando para poder analizar los resultados».

El investigador Pedro Valverde recogiendo material para la propagación de genotipos / UCO

A este respecto, Pedro Valverde ha señalado que «la empresa Balam Agriculture y la Universidad de Córdoba se han comprometido a seguir trabajando durante, al menos, diez años más, pues la mejora de los cultivos leñosos requiere su tiempo y el proyecto Life Resilience ha sido un enorme empujón». No obstante, «hay que seguir haciendo nuevas plantaciones en nuevos ambientes y validando resultados, y para ello es muy probable que se soliciten nuevos proyectos».

Otras conclusiones

Durante la jornada se ha dado a conocer el desarrollo de un sistema de control de insectos para saber quiénes portan la bacteria. Igualmente, se ha apostado por prácticas como las cubiertas vegetales, la flora auxiliar, los hoteles de insectos y los refugios para las aves que permiten que un gran número de microorganismos y diversa fauna crezcan en el cultivo, asegurando así la presencia depredadores naturales que mantienen a raya a los principales organismos transmisores de la Xylella. También, se han probado productos químicos de origen natural, nunca antes probados en el cultivo del olivo para el control de insectos vectores.

Por otro lado, los expertos han aplicado varias técnicas de agricultura de precisión para mejorar la gestión agronómica de los olivares, como sensores de conductividad y GPS para elaborar mapas de zonificación de las parcelas; vuelos de dron con cámara térmica, dado que los árboles infectados muestran una temperatura distinta a los sanos; imágenes de satélite para analizar el desarrollo vegetal en las fincas; y una plataforma con datos geo-referenciados para los miembros del Life Resilience, así como para aquellos agricultores y empresas adheridas como parcelas de replicación.

El Life Resilience ha contado con un presupuesto de más de 3 millones de euros y tiene nueve socios de España, Italia y Portugal. Son: la empresa Balam Agriculture, la Universidad de Córdoba, Agrifood Comunicación, Greenfield Technologies, Asaja Nacional, Nutriprado, SAHC-Sociedad Agrícola de Herdade do Charqueirao, S.A.; Gruppo Salov y el Istituto per la BioEconomia (IBE) de Italia.