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Agricultura

Ponen cifra a la bajada en la cosecha de aceite de oliva: «Habrá 150.000 toneladas menos por las lluvias»

AEMO analiza la campaña y prevé que habrá menos aceite de oliva de la categoría virgen extra y más virgen o lampante

30/01/2026 a las 09:37

La sucesión de lluvias y temporales que se vivieron durante los meses de diciembre y enero han condicionado mucho la recolección de aceituna y, por tanto, la campaña 2025/26 de aceite de oliva. 

Esto apunta, según AEMO (Asociación Española de Municipios del Olivo), a una revisión la baja del aforo oficial publicado por el Ministerio de Agricultura, que estimaba inicialmente una producción de 1.350.000 toneladas de aceite de oliva.

Retrasos en la recolección

A cierre de diciembre de 2025, la producción acumulada en España se situaba en torno a las 720.000 toneladas, lo que representaba apenas el 53% del aforo previsto, un porcentaje sensiblemente inferior al registrado en las cuatro campañas anteriores. Este retraso se explica, fundamentalmente, por el elevado número de días de lluvia concentrados en diciembre, que impidieron mantener un ritmo de recolección sostenido.

De cumplirse el aforo inicial, a partir del 1 de enero quedaban aún pendientes de entrar en bodega unas 630.000 toneladas de aceite, gran parte de ellas concentradas en Jaén (309.000 t), Córdoba (148.000 t) y Granada (68.000 t). En conjunto, estas tres provincias acumulaban a 31 de diciembre cerca de 525.000 toneladas pendientes de recolección, es decir, la mayor parte de la cosecha aún sin recoger en España.

Caída de un 30% de la aceituna

Para evaluar la posible merma productiva sobre este volumen pendiente, AEMO ha realizado consultas directas a productores, cooperativas y almazaras industriales de Jaén, Córdoba y Granada, las zonas más afectadas por el retraso. El objetivo ha sido cuantificar la producción aún sin recolectar, la aceituna caída al suelo y el porcentaje de fruto que previsiblemente no podrá recuperarse.

El comportamiento no ha sido homogéneo entre zonas ni variedades. La picual, predominante en Jaén y parte de Córdoba, presenta una menor fuerza de retención y una maduración más avanzada que la hojiblanca, más extendida en Córdoba, Granada y Málaga, lo que explica un mayor porcentaje de derribo en las primeras.

En base a las estimaciones recopiladas, se calcula que entre un 35% y un 40% de la aceituna pudo caer al suelo durante el mes de enero como consecuencia del estado de maduración y los temporales. De esa aceituna caída, se estima que entre el 65% y el 75% no será recuperable, debido al estado del suelo tras las lluvias, el arrastre por escorrentía y la presencia de cubiertas vegetales que dificultan su recogida.

Olivar / AEMO

Aplicando valores medios, la pérdida estimada en Jaén, Córdoba y Granada alcanzaría unas 130.000 toneladas de aceite. Si se añaden mermas menores en otras zonas productoras, como Málaga o Badajoz, la pérdida total podría superar las 140.000 toneladas. En regiones como Castilla-La Mancha, Cataluña o el Levante, donde la recolección estaba más avanzada a comienzos de enero, no se ha considerado necesario incluirlas en esta estimación.

Producción final 

Con estos datos, y manteniendo un enfoque prudente, desde AEMO consideran que la previsión oficial de 1.350.000 toneladas difícilmente se cumplirá. Las estimaciones actuales sitúan la producción final de la campaña en una horquilla de 1.200.000 a 1.220.000 toneladas de aceite de oliva, sin descartar nuevos ajustes si las lluvias persisten, tal y como apuntan las previsiones meteorológicas para la primera semana de febrero.

Más allá del volumen, la asociación da por hecho un dato fundamental: el porcentaje de aceites de oliva vírgenes extra será inferior al de campañas anteriores. Los retrasos en la recolección desde finales de diciembre y la presencia de heladas han provocado que una parte significativa de los aceites producidos se clasifique como virgen o lampante.

«Independientemente del efecto negativo sobre la recolección actual, las lluvias copiosas registradas en gran parte del país tendrán un impacto claramente positivo de cara a la próxima campaña. Los embalses se están recuperando y los suelos afrontarán la primavera con perfiles hídricos bien cargados, lo que mejora las perspectivas agronómicas del olivar a medio plazo», avisan desde AEMO.

En contra de «atrincherar producto»

Ante el nuevo escenario productivo y los posibles movimientos de mercado, AEMO hace una llamada a la calma. «Tanto productores como envasadores deberían apostar por un equilibrio sensato, basado en precios estables y racionales que permitan cubrir los costes de producción con un margen razonable, evitando comportamientos especulativos que generen volatilidad», aseguran.

Desde la asociación se insiste en que atrincherar producto en invierno para liberarlo de forma acelerada en primavera solo contribuiría a provocar vaivenes bruscos de precios que no benefician al conjunto de la cadena de valor del aceite de oliva.