Los precios del aceite de oliva seguirán altos toda la campaña
El aceite español es líder en todos los mercados, incluido Estados Unidos, recuperado tras el bache del arancel
El precio del aceite de oliva se va a mantener alto durante toda la campaña, pese a disponer de más oferta oleícola de la inicialmente prevista. Esta ha sido una de las principales conclusiones del webinar «La respuesta del mercado del aceite de oliva a la crisis de Ucrania», que ha contado con la participación de Rafael Sánchez de Puerta, presidente de la Fundación Patrimonio Comunal Olivarero (PCO), del Consejo Sectorial de Aceite de Cooperativas Agro-alimentarias de España y director general de la cooperativa Dcoop; Álvaro Olavarría, director gerente de Oleoestepa; Esteban Momblán, gerente de Grupo Interóleo y Antonio Gallego, director general de Migasa.
El primero en tomar la palabra ha sido Sánchez de Puerta, quien ha hecho un balance de los primeros cinco meses de comercialización, en los que las salidas medias mensuales han sido de 142.000 toneladas, alcanzando las ventas en el mes de marzo las 147.000 toneladas.
La campaña empezó con una estimación corta de cosecha, alrededor de 1.300.000 toneladas, terminando el otoño-invierno de esta campaña con un déficit hídrico, ante la falta de lluvia, de 200 litros por metro cuadrado».
Esta situación mantuvo al sector en un buen nivel de precios en las distintas calidades, aunque «todo cambió al llegar el mes de marzo». Así, lo primero que ocurrió fue que llegaron las esperadas lluvias, por lo que «esas previsiones de cosecha se corrigieron al alza, y hoy estamos hablando de una producción entorno a 1.490.000 toneladas».
Con las lluvias, «el mercado se puso pesado y se hacían pocas operaciones, por lo que el año empezaba a complicarse un poquito», ha explicado el directivo de Dcoop, pero «entretanto ocurrió algo insólito, que nadie podría prever: la guerra de Ucrania».
Demanda de aceites
El conflicto bélico no tendría por qué haber afectado al aceite de oliva, ya que el volumen de mercado de Ucrania y Rusia en aceite de oliva son mínimos, pero «provocó un desabastecimiento inmediato de aceite de girasol y una fuerte subida de precios, lo que repercutió en el aceite de oliva, que aumentó de manera importante la demanda de aceite de oliva en sustitución del aceite de girasol para uso industrial».
A esto se suma que «también hubo un aumento de consumo importante en la gran distribución, ante el temor por posibles desabastecimientos». Justo en ese momento «en el que todo el mundo estaba pidiendo aceites de oliva ante el nerviosismo por los efectos de la guerra, surge otro efecto impensable: la huelga de transportes en España».
Esta situación hizo que «justo cuando había más demanda y más necesidad de atender a clientes, tuviéramos tres semanas en las que hubo paralización absoluta de todos los movimientos de mercancías y nos fuera imposible cubrir la demanda tanto en el mercado interior como en exportaciones».
El no poder atender esta demanda «provocó otra bajada en los precios», pero al terminarse la huelga, el mercado empezó a dinamizarse. Había que cubrir todo el desabastecimiento de gran distribución, industrias y exportaciones, y estábamos muy preocupados con las salidas del mes de marzo».
Último informe de la AICA
A este respecto, Sánchez de Puerta ha señalado que ha sido «una sorpresa» los datos de la AICA, pues «esperábamos una cifra muy baja, pero han sido espectaculares: 147.000 toneladas comercializadas, cifra muy alta para un mes de marzo», ha subrayado el presidente del PCO, que augura que las cifras en el mes de abril «también van a ser muy positivas».
Por su parte, Álvaro Olavarría ha señalado que «es imposibles tener más factores que afecten al consumo de aceites vegetales en el mundo», y se ha referido a que «Indonesia está ultimando poner trabas vía arancel a la exportación del aceite de palma refinado, siendo el mayor productor y exportador mundial de este aceite», lo que va a tensionar más los mercados. En este sentido, se ha aventurado a afirmar que «con este panorama mundial de aceites vegetales no va a haber ningún punto de inflexión en descenso de precios del aceite de oliva».
Esteban Momblán ha profundizado más en las salidas del mes de marzo, señalando que, debido a la huelga del transporte, «sólo ha habido 13 días de trabajo efectivo, en el que se han comercializado 147.000 toneladas de aceite de oliva.
Marzo tiene 23 días efectivos de trabajo, por lo que si extrapolamos los datos, nos hubiéramos ido a unas salidas de casi 235.000 toneladas, cuando veníamos de salidas medias hasta el mes de febrero de 130.000 toneladas».
Por tanto, si no se hubiera producido la huelga del transporte, «las salidas de marzo hubieran sido las más importantes desde que hay registro», ha subrayado el gerente del grupo Interóleo, insistiendo en que «ha habido repercusión total y absoluta en el sector, mermando más del 75% de las salidas de marzo».
Consumo
Cómo afectará al consumo del aceite de oliva esta coyuntura de precios altos es una de las mayores incógnitas que se ciernen sobre esta campaña oleícola. A este respecto, Antonio Gallego ha señalado en el encuentro organizado por Cajamar que los aceites «no se consumen igual a precios altos que a precios bajos», y como muestra ha señalado que de enero a marzo de este año, periodo pre-guerra de Ucrania en el que los precios de las materias primas ya estaban altos, «el consumo de aceites vegetales (en el que se incluye el aceite de oliva) de los cuatro mayores demandantes de Asia (China, India, Pakistán y Blangladesh) ha caído un 22% respecto al mismo periodo de 2021», y «en el caso concreto de China, el consumo ha bajado más del 50%».
El director general de Migasa ha negado que, a nivel internacional, exista un trasvase del aceite de girasol a aceite de oliva, ya que «se está produciendo más un desvío hacia aceite de colza o de soja antes que a aceite de oliva».
«En el resto del mundo si no hay aceite de girasol se compra aceite de soja o de colza y no pasa nada, pues el consumidor o el industrial está habituado a estos otros aceites». Pero en España «la situación es distinta, pues el consumidor sólo compra aceite de girasol y aceite de oliva, y si en el lineal no había de girasol, automáticamente se incluye el de oliva en la cesta de la compra».
No obstante, el gerente del grupo Interóleo, Esteban Momblán, no se ha mostrado de acuerdo y ha señalado que «sí pensamos que va a haber un trasvase al aceite de oliva, fundamentalmente refinado, para cubrir la carencia de aceite de girasol debido a la guerra en Ucrania y no sólo pasará en España», ha matizado.
Algo que también ha apuntado el gerente de Oleoestepa, Álvaro Olavarría, insistiendo en que «ante la subida generalizada de todos los aceites vegetales, y salvo por una cuestión cultural, la mayoría de consumidores apostará antes por aceite de oliva que por otros aceites menos saludables». Aunque, «otra cosa será el uso que haga el sector industrial o conservero».
En cualquier caso, el portavoz del grupo Interóleo ha instado a intentar aprovechar esta coyuntura para «consolidar consumos, comunicando muy bien todas las bondades que tiene nuestro producto». Algo en lo que ha coincidido el directivo de Migasa, aludiendo a que es necesario «gastar más en promoción», pues «si promocionamos bien conseguiremos vender todo el aceite y venderlo, además, caro».
Precios y mercados
En cuanto a los precios, el conductor del alza en el aceite de oliva ha sido el aceite girasol. Oliva y girasol han tenido históricamente un diferencial de precios importantes, pero en esta coyuntura se ha acortado esa diferencia. De hecho, el aceite de oliva virgen extra ha superado los 3.500 euros la tonelada y el girasol ha llegado a cotizar a 3.300 dólares en Rotterdam.
De cara a los próximos meses, dado que para la campaña de este año se están haciendo contratos de girasol a precios desorbitados, «se prevé que el aceite de girasol seguirá caro». Si esto es así, «la demanda de aceite de oliva seguirá alta y al menos podríamos hablar de mantenimiento de las cotizaciones en los niveles actuales», teniendo además «suficientes aceites de oliva para atender los mercados y estabilidad en precios», ha señalado Rafael Sánchez de Puerta.
El mercado del aceite de oliva «está liderado por España en todos los países del mundo», ha subrayado Álvaro Olavarría. A este respecto, todos los participantes han confirmado que la cuota perdida en Estados Unidos por la imposición del arancel desde octubre de 2019 hasta marzo de 2021 «está ya recuperada».
«Afortunadamente, la pandemia ha elevado el consumo de aceite de oliva en el mercado americano». Así, si el consumo estaba consolidado en 300.000 toneladas, «en el año del Covid subimos a 400.000 toneladas», ha explicado Sánchez de Puerta.
Una subida que, aunque Estados Unidos no ha mantenido en su totalidad, «sí en una parte muy importante» y esta mayor demanda «es la que ha permitido que crezcamos todas las empresas españolas». De hecho, Estados Unidos es actualmente «el mercado de referencia al que todos los operadores oleícolas estamos mirando y está funcionando bastante bien», ha concluido.
Las lluvias de abril y mayo salvan la próxima cosecha
Pese a que todavía hay un déficit hídrico importante en el olivar, «las lluvias de abril y mayo han salvado la próxima campaña oleícola, pues hemos pasado de tener una cosecha desastre, a tener una producción media, barajándose una situación de normalidad», ha señalado el presidente sectorial de Cooperativas Agro-alimentarias, Rafael Sánchez de Puerta.
Respecto a la campaña actual y a los próximos datos que publicará la AICA respecto a la comercialización de abril, el experto señala que se prevén «cifras muy positivas», pues «tras la huelga del transporte se han activado las salidas, se ha cubierto mucho déficit de aceite y se están atendiendo muchas exportaciones».