¿Qué puestos son los más buscados y mejor pagados en el sector oleícola?
Los sueldos medios, según categoría, oscilan desde los 20.000 euros/año hasta los 60.000 euros/año
Un reciente estudio ha dado a conocer la situación salarial del sector oleícola teniendo en cuenta los diferentes puestos de trabajo, partiendo desde el ámbito agrario, continuando con el industrial y terminando en el ámbito comercial, analizando también los empleos más demandados y los más difíciles de cubrir.
El estudio, realizado por la consultoría de Juan Vilar, experto oleícola y profesor de la Universidad de Jaén, abarca las dos últimas campañas de aceite de oliva (2021 y 2022) y sirve de referencia para la preparación de la campaña 2023. Para ello, se ha considerado una muestra representativa de más del 16% del ámbito agrícola y del industrial oleícola, compuesta por 325 almazaras, así como de diferentes explotaciones olivareras de gran relevancia en distintos puntos del país.
El estudio destaca que el puesto mejor remunerado es el de comprador de aceituna, siendo también uno de los más buscados. «Es un perfil fundamental en las industrias oleícolas, por lo que su sueldo puede ser superior incluso al del director general o gerente, ya que su remuneración en gran parte se basa en comisiones», señala Juan Vilar.
Los salarios medios
Según los resultados del estudio, todos los salarios del sector oleícola oscilan, de media, entre los 20.000 euros/año y los 60.000 euros/año. En el caso del captador de aceitunas «el rango sería incluso muy superior». No obstante «el salario más alto que hemos encontrado es de 250.000 euros/año en el segmento envasador y en un puesto ejecutivo», afirma el promotor del estudio.
Las altas remuneraciones del captador de aceituna se deben a que «es un puesto muy valorado y difícil, no tanto en la provincia de Sevilla, pues en zonas como Écija o Carmona se está poniendo mucho olivar y hay mucha oferta de aceitunas de nuevas plantaciones disponibles. Pero en provincias como Córdoba, Jaén o Ciudad Real, tradicionalmente productoras de aceitunas y donde no está habiendo plantaciones, para que una almazara consiga molturar más aceitunas se las ha de detraer a otras». «Por eso es tan necesario este perfil para la industria oleícola», recalca Juan Vilar.
Y es que «hemos visto almazaras que consiguen aceituna no solo de su comunidad autónoma, sino de hasta siete comunidades distintas e incluso de otros países», pues «hay aceituna de Portugal que viene a Andalucía o Extremadura para ser molturada, y viceversa», añade el experto.
Lo que hacen estos profesionales es «localizar fincas que son productoras y negociar para conseguir comprar esas aceitunas para su almazara». Por cada kilo de aceituna nuevo que entre a la almazara, la empresa podría obtener 0,03-0,06 euros, y de esta cuantía, estos profesionales ganan hasta 0,01 euro, en ocasiones», apunta.
A este puesto le seguirían otros dentro de los mejor remunerados, como el de director general/gerente, el de presidente ejecutivo y el de market manager, puestos que estarían en un mínimo de 25.000 euros y en un máximo de 60.000 euros anuales de media, un amplio rango en el que también influyen factores como los turnos, horas extras, volumen de negocio, etc.
Los peor pagados
En la parte contraria del ranking, con la menor remuneración se sitúa el personal de recolección de aceituna, ya que son puestos menos cualificados. El salario puede alcanzar desde los 20.000 euros/año a los 35.000/euros año, dependiendo de la posición, actividad y destreza.
Estos trabajos en concreto son puestos que se desempeñan por campañas, no durante todo el año, y tienen una gran variabilidad en su remuneración debido a que suelen cobrar según convenio, o por acuerdos específicos con cada empresario agrícola en función de las circunstancias.
Una de las conclusiones adicionales del estudio es la escasa disponibilidad de mano de obra, sobre todo para los trabajos de temporada, por la periodicidad de las tareas que hacen que los empleados no queden fijados laboralmente a la empresa o explotación, lo que les obliga a buscar nuevas oportunidades fuera.
«Cada vez más, la plantilla para recoger la aceituna es personal menos cualificado y experimentado, pues van incorporándose y debutando nuevos trabajadores en las campañas porque los de la campaña anterior no están disponibles de un año para otro», señala el consultor oleícola.
Igualmente, se pone en relieve que dicha escasez de oferta de personal será aún mayor en el futuro: «Cada vez resultará más complicado encontrar mano de obra para las tareas intermitentes y de temporada, como la cogida de la aceituna», subraya Juan Vilar.
Esto está provocando ya cambios en las explotaciones, pues «hay una tendencia que empezó en Portugal y ya está tocando a Sevilla y Extremadura que consiste en que los olivares intensivos se están transformando en olivares en seto, debido a la dificultad de encontrar trabajadores, un problema que se ha acentuado durante las restricciones del Covid al no poder cruzar las fronteras para buscar personal». Por tanto, «se está tendiendo a una mecanización no solamente buscando eficiencia, sino también porque no hay recursos humanos para poder recoger la aceituna», esgrime el experto.
Perfiles polivalentes
La tendencia en el mercado laboral oleícola es el aumento de la demanda de perfiles profesionalizados y polivalentes en el ámbito agrario, industrial y comercializador. Y es que ante la globalización económica y comercial, el sector necesita profesionales con una formación integral y dotados de recursos y estrategias que permitan a las empresas competir a nivel internacional.
En lo referente a la actividad agraria, especialmente las plantaciones tradicionales, se caracterizan por puestos de trabajo estacionales, de duración en torno a tres meses para la recolección de la aceituna y momentos puntuales, como la poda, aplicación de fitosanitarios y demás labores que se realizan en el olivar a lo largo del año.
Por otro lado, la intensificación de las plantaciones lleva aparejada la disminución de puestos de trabajo en época de recolección, al estar las tareas agrícolas mecanizadas. Sin embargo, el personal empleado requiere una cualificación superior, por lo que tiene acceso a un empleo estable a lo largo del año, eliminándose en gran parte la estacionalidad. Ello repercute positivamente en la especialización del empleado en las tareas agrícolas con dedicación plena sin que considere dicha actividad como secundaria.
Por lo que respecta al sector industrial, se debe establecer una diferenciación en cuanto a la estacionalidad del empleo entre las almazaras que no llevan a cabo una actividad de comercialización y las que si la realizan o las almazaras industriales. No obstante, cada vez son más las almazaras que desarrollan una actividad de comercialización, en su mayoría almazaras industriales y grupos cooperativos de segundo grado, lo que supone una empleabilidad a lo largo de todo el año y con continuidad en el puesto de trabajo, igualmente ayuda la diversificación de actividades, como cereal, girasol, fruta, etc.
Referente al eslabón comercializador de la cadena de valor oleícola, es creciente la demanda de personal cualificado para la consecución de generación de valor añadido del producto final, siendo la calidad el punto de partida para la diferenciación, haciendo que el aceite de oliva virgen extra (AOVE) se desmarque del calificativo «commodity».
En definitiva, el estudio resalta que «se trata de un mercado con salarios estables», con la excepción de puestos como los de comerciales y export área manager, que tienen una parte del salario variable determinado en función de su actividad y productividad. Respecto a la evolución en los últimos años, destaca que el salario base aumentó en el año 2019 un 0´5%, un 1´5% en el 2020 y otro 1´5% más en el pasado ejercicio 2021.
Promocionar el aceite e introducirlo en el mercado
En el sector oleícola se está produciendo la evolución de una industria dedicada exclusivamente a la transformación de la materia prima «hacia una verdadera industria agroalimentaria, donde la calidad de los procesos y la trazabilidad son muy importantes, así como la orientación al mercado y sus potenciales necesidades», señala Juan Vilar. Ello exige una sofisticación de su personal.
En este contexto, el sector demanda un perfil de personal «cualificado, con idiomas, formación integral, que permita posicionar el aceite de oliva en los mercados llegando hasta el consumidor final», señala el experto. Por todo ello, el ranking de los empleos más demandados a lo largo de la cadena de valor lo encabeza el puesto de comercial de venta de envasado. Le sigue el puesto de maestro de almazara/director de procesos, el eslabón clave entre la materia prima y un aceite de calidad.