Javier Ruiz: «El sistema superintensivo es el único camino posible para que el olivar sobreviva»
La venta de productos fitosanitarios, abonos y semillas, además de la maquinaria de aplicación y la plantación son las áreas de actuación de Seagro S.L.
Javier Ruiz acude a la entrevista acompañado de Javier Ruiz hijo, la segunda generación que forma parte de Seagro SL, una empresa andaluza, con sede en Marchena, fundada hace 40 años que está especializada en la distribución de productos para la actividad agrícola pero que, en los últimos tiempos, también ha sabido adaptarse a las nuevas corrientes que están cambiando el sector de la agricultura.
-¿Cómo ha cambiado el sector desde la fundación de Seagro, en 1978?
-Se ha transformado por completo, sobre todo en lo relacionado con la maquinaria, uno de los campos en los que nosotros trabajamos y que apenas se tenía en cuenta hace varias décadas. Antes, los agricultores tenían máquinas viejas y no les prestaban atención, mientras que ahora hay muy buena maquinaria en el mercado. En Seagro nos dedicamos, básicamente, a la venta de productos fitosanitarios, semillas y abonos, pero estamos concienciados en dar un servicio completo que incluye también un asesoramiento técnico. En este marco integral, tenemos una sección de maquinaria de aplicación por si el cliente la requiere que cuenta, además, con conductores especializados que reciben formación continua. Intentamos, en definitiva, cubrir todas las partes del proceso. También tenemos otro servicio de plantaciones de olivar y almendro.
-¿Hay demanda de ese tipo de plantaciones?
-Sí, bastante, aunque hemos empezado hace relativamente poco, va muy bien. Ahí entra en juego un tema muy importante en la provincia de Sevilla, el futuro del olivo. Yo estoy convencido de que el olivar o se transforma, o se arruina. El panorama ahora es muy bueno, con los precios del aceite rozando incluso los 4 euros el kilo. Pero si la situación en el futuro empeora, que ojalá no, y el aceite se coloca a 2 euros/kg, los agricultores con olivar tradicional perderán dinero. Por ello, la solución es el olivar con sistema superintensivo, cuya implantación estamos fomentando desde Seagro.
-¿Cómo ve las perspectivas para el sistema superintensivo del olivar en secano?
-El 80% de lo que nosotros hemos plantado hasta ahora ha sido en regadío. Sin embargo, creo que en el secano tiene un mercado impresionante del que aún queda mucho por explotar. Lógicamente, en un olivar superintensivo en secano no vas a coger 20.000 kilos de aceituna por hectárea, pero sí vas a alcanzar los 7.000 kilos con una ventaja: mucha más rentabilidad gracias a que los costes de producción son muchísimo más bajos que en el sistema tradicional. Nuestra intención es mostrarle a los agricultores la ventaja del superintensivo ya que, ademas, estamos en una zona de secano donde es la opción más lógica. Eso sí, aún cuesta que la mayoría de agricultores cambie de mentalidad.
-¿Por qué son reticentes a implementar ese sistema?
-Una de las cuestiones que más les echa para atrás es la percepción de que, al ser secano, la tierra no va a «poder» aguantar tanta carga de árboles, cuando la realidad se basa en todo lo contrario. Como en el secano el olivo se cría más pequeño, que es lo que se pretende, hacen falta más plantas. La producción del olivo siempre va en relación directa con el volumen de copa, si el olivo no va a ser muy grande, se necesitan muchos olivos para tener un volumen de copa aceptable. De esta forma, los costes de recolección y poda se reducen hasta alcanzar una décima parte. Si el agricultor echa cuentas, claro que sale rentable. Yo estoy convencido de que el sistema superintensivo es el único camino posible para que el olivar sobreviva.
Agricultura de conservación
-¿Se plantan muchos almendros actualmente?
-Se plantan, pero ya no tantos, ha remitido mucho el “boom” que hubo hace unos años, sobre todo por que los precios han bajado. Además, es cierto que el cultivo del almendro es mucho más complicado que el del olivar. En muchas ocasiones, los agricultores especializados en olivo cambian su actividad para centrarse en el almendro pensando que son dinámicas parecidas y el resultado suele ser un desastre. El almendro es un frutal, por lo que es más complicado, y más aún teniendo en cuenta que suelen plantarse en regadío. En otros lugares se están haciendo pruebas con almendros en secano, pero aún no han llegado a esta zona.
-¿Qué papel juegan el respeto al medio ambiente y la sostenibilidad en Seagro?
-Son dos conceptos que tenemos muy en cuenta, estamos muy implicados con la agricultura de conservación, incluso hemos viajado a Brasil, Canadá y Argentina para aprender sobre siembra directa, un método que ahora llevamos a cabo en la empresa. Consiste en sembrar directamente sobre los restos del cultivo del año anterior, después de haber eliminado la mala hierba con herbicida pero sin necesidad de remover la tierra. Además de proporcionar un ahorro de costes y de tiempo y de agua, también es un sistema respetuoso con la naturaleza, ya que proporciona mayor fijación de carbono en la tierra, evita la erosión y reduce la contaminación ambiental. Creo que en este ámbito va a tener un papel fundamental la nueva PAC, ya que todo indica que cada vez habrá más requisitos conservacionistas. La biodiversidad, la presencia de plantas polinizadoras y la rotación de cultivos, por ejemplo, serán cada vez más comunes y más exigidos por la política agraria europea y a los agricultores que aún se muestren reticentes no les quedará más remedio que cambiar su mentalidad y sumarse a este tipo de agricultura que es más eficiente y respetuosa.
-¿Son las nuevas tecnologías el futuro de la agricultura?
-Sin duda. En Seagro siempre hemos tenido una relación muy estrecha con la Universidad de Córdoba y la de Sevilla lo que nos ha permitido hacer proyectos relacionados con la agricultura de precisión desde hace 20 años y estar a la última. Actualmente, tenemos a disposición de nuestros clientes maquinaria con tecnología GPS que mide, metro a metro, el rendimiento de una cosecha. También permite localizar geográficamente las malas hierbas y configurar un mapa, una de las herramientas más útiles y más sencillas de obtener. Con él, el agricultor puede tomar decisiones respecto a su cultivo y llevar a cabo aplicaciones variables, por ejemplo. La maquinaria suministra mayor cantidad de abono en la tierra que más ha producido, lo que permite aumentar de manera considerable la rentabilidad de cada cosecha. En Seagro tenemos equipos tanto para abonos sólidos como líquidos que están preparados para las dosis variables.
–¿Es fácil para los agricultores implementar estas nuevas técnicas?
-Implementarlas es muy fácil, la mayoría de maquinaria que hay en el mercado viene prácticamente preparada para comenzar a utilizarla en agricultura de precisión. Sin embargo, aún hay gente que se muestra reacia y quiere seguir haciendo las cosas como toda la vida, incluso los más jóvenes. Eso hay que ir cambiándolo poco a poco, nosotros hemos tenido decenas de charlas y reuniones para explicar a los agricultores las ventajas de las nuevas tecnologías aplicadas a la agricultura. Eso sí, quien prueba los nuevos métodos ya no quiere cambiar a otros.