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Agricultura

Un ‘ejército’ de insectos combatirá las plagas del olivar de Castillo de Canena

La iniciativa, en la que colabora el centro Citoliva, permitirá reducir el uso de fitosanitarios y reforzar el equilibrio natural del cultivo, además de aportar valor añadido al aceite de oliva

23/02/2026 a las 06:15

En los olivares de Castillo de Canena ya no solo trabajarán técnicos y tractores. A partir de esta campaña también lo harán insectos. Pequeños, discretos y casi invisibles, se convertirán en los guardines silenciosos de la biodiversidad y en nuevos aliados del cultivo, llamados a mantener a raya las plagas y a convertir esta zona en un auténtico laboratorio al aire libre.

La histórica firma olivarera de Jaén será, de esta forma, el primer olivar del país en implantar un sistema de control biológico basado en insectos beneficiosos, algo que harán junto a Citoliva, a través de su servicio Agro-Olive Aliados Naturales, concebido para trasladar el conocimiento científico al manejo real del cultivo.

Con esta apuesta, estos insectos beneficiosos desempeñarán un papel protagonista en el olivar. Pasarán a actuar como aliados del propio cultivo, con un objetivo tan sencillo como ambicioso: controlar las principales plagas, reducir el uso de pesticidas y favorecer un olivar más vivo y equilibrado, reforzando su funcionamiento natural.

Antes de esto, durante décadas, la respuesta habitual frente a plagas como el algodoncillo o la mosca del olivo ha sido el uso normalizado, a veces intensivo, de fitosanitarios. Una solución eficaz a corto plazo, pero con efectos colaterales bien conocidos: aumento de costes, aparición de resistencias, pérdida de biodiversidad y una creciente presión normativa y social para reducir su uso.

Para hacer posible este nuevo modelo productivo, Citoliva desarrollará un trabajo de análisis y seguimiento en campo que permitirá comprender cómo evolucionan las comunidades de insectos beneficiosos y qué papel desempeñan en el equilibrio del olivar.

Olivar de Castillo De Canena / BBVA

Sistema de control

A través de estudios entomológicos y observación continuada, el centro tecnológico creará las condiciones necesarias para que la fauna auxiliar sea capaz de actuar de forma eficaz y sostenida frente a las plagas, manteniéndolas por debajo del umbral de daño económico y reforzando, con conocimiento y planificación, explican los impulsores del proyecto, un sistema de control que nace del propio funcionamiento natural del cultivo.

«No se trata de eliminar tratamientos de golpe, sino de reducir su dependencia y hacer el sistema más inteligente», explica María Dolores Jiménez, gerente de Citoliva. A lo largo del proceso, los técnicos de Citoliva analizarán la presencia y actividad de estos aliados naturales, realizan seguimientos periódicos y traducirán los datos en decisiones prácticas de manejo, integradas en la gestión habitual de la finca. Gracias a esto, se reducirá de forma progresiva el uso de insecticidas, con el consiguiente ahorro económico y menor dedicación a tratamientos.

También se favorecerá la obtención de aceitunas y aceites sin residuos químicos, cada vez más valorados por los consumidores y con un nicho muy amplio en el mercado. Además, se reforzará el equilibrio ecológico del olivar, aumentando su capacidad de regulación frente a las plagas y favoreciendo la biodiversidad.

No es el único proyecto iniciado por la empresa jienense para ser más respetuosos con el medio ambiente. Hace unos meses, pusieron en marcha una iniciativa para convertir los alperujos generados en su almazara en biochar, un carbón vegetal utilizado como biofertilizante para enriquecer sus campos que, además, ayuda a retener mejor el agua y estimula la multiplicación de microorganismos beneficiosos en el suelo.