Estas son las variedades que marcarán el paso del olivar superintensivo
El ingeniero agrónomo Diego Cabello ha protagonizado el Encuentro Oleoestepa sobre nuevas variedades olivareras y el cultivo en seto
Ya sea intensivo o en seto, está claro, desde hace años, que el futuro del olivar se encamina a sistemas de gran densidad de plantación. No en vano, según los datos de la Encuesta sobre Superficies y Rendimientos de Cultivos en España (Esyrce), la mayoría de las plantaciones de olivar en Andalucía tienen una densidad de más de 80 pl/ha.
No obstante, a nivel nacional, en España tan solo el 0,5% de la superficie supera las 2.000 plantas por hectárea, es decir, se cultiva en sistema superintensivo o en seto, por lo que queda mucho camino por recorrer.
Y es que este tipo de sistema de producción, dentro de sus grandes ventajas que lo están haciendo imparable, cuenta con un hándicap importante, sobre todo a la hora de comercializar aceites con valor añadido y diferenciador: la falta de variedades optimizadas para el cultivo en alta densidad.
Lograr variedades más productivas
Este es, precisamente, el gran problema que intenta resolver el grupo UCOLIVO, de la Universidad de Córdoba que, junto al Ifapa, está trabajando desde hace en lograr variedades olivareras más productivas y resistentes a enfermedades.
El ingeniero agrónomo Diego Cabello, ingeniero de dicho grupo de investigación, ha sido el encargado de pronunciar la ponencia «Nuevas variedades de olivos y ensayos de olivar en seto», dentro del ciclo de Encuentros Oleoestepa.
«Para un agricultor, lo fundamental es que una variedad produzca cuanto antes mejor, que tenga poco vigor y porte compacto para facilitar la recolección mecanizada», recordaba Cabello, que detallaba que, varios de los ensayos llevados a cabo dentro de grupo de investigación, han servido para puntualizar que «no siempre más riego es mejor». «Es mejor quedarse cortos en el riego para contener la planta y que no se vaya de vigor, lo máximo que damos son 2.000 metros cúbicos por hectárea», detallaba.
Las más usadas
Haciendo referencia a su ensayo más reciente, Diego Cabello resumía las principales variedades usadas actualmente en superintensivo, y las que se encaminan a convertirse en frecuentes. Destaca, por supuesto, la arbequina, la variedad más usada, pequeña y productiva; y la arbosana, que cada vez está ganando más terreno por ser más productiva y menos vigorosa que la arbequina, aunque con el contrapunto de que es de maduración tardía.
Tras ellas, precisamente la UCO y el Ifapa fueron los obtentores de sikitita, la primera variedad de olivo creada específicamente para el olivar en seto, que funciona de manera muy satisfactoria. Por su parte, koroneiki es muy productiva, pero se está descartando por su gran vigor.
Y, recientemente, los dos organismos investigadores han ampliado su catálogo de variedades, incorporando a sikitita II y a martina.
Así son las nuevas variedades
La variedad sikitita II tiene un vigor muy bajo y un porte compacto perfecto para un cultivo en superintensivo y para el ahorro de los costes de poda, tal y como detallaba Cabello. Además, su entrada en producción es precoz, y su maduración del fruto es muy temprana, convirtiéndose en la variedad más temprana en recolectar, adelantando 3-4 semanas a la variedad arbequina.
De otro lado, la variedad martina es de un vigor medio, similar a la arbequina, por lo que vale para varios sistemas de plantación. Tiene una entrada en producción precoz, con una productivdad constante y una recolección media. También tiene un elevado contenido en ácido oleico y polifenoles, similar a la picual (de la que surgió).
«Las variedades ‘tradicionales’, arbequina y arbosana, pueden superar al resto en kilos de aceite, pero no en kilos de aceituna, pues su rendimiento graso es mayor», aseguraba el ingeniero agrónomo en el encuentro de Oleoestepa.