«Habrá más aceituna en 2024, pero no será suficiente para volver a la normalidad»
Agrosevilla encara la nueva campaña con el objetivo de consolidarse en más de 70 mercados
El grupo Agrosevilla se fundó en 1977 como sociedad cooperativa y, desde entonces, ha logrado convertirse en el mayor productor y exportador de aceituna de mesa del mundo, y uno de los principales exportadores de aceite de oliva en España.
Actualmente, está formada por 12 sociedades cooperativas, que representan a más de 4.000 agricultores socios y que, juntos, aúnan una capacidad de producción de más de 80.000 toneladas anuales de aceitunas. A pesar de que el año 2023 no ha sido «fácil» para el grupo, con la gran sombra de la sequía sobrevolando toda la cadena de producción, Agrosevilla ha obtenido una cifra de negocio en 2023 en torno a los 200 millones de euros a los mandos de Julio Roda, lo que representa un aumento de más del 4% con respecto al ejercicio de 2022.
—Tras un año complicado, este 2024 se espera que llegue con más aceituna. ¿Volverán las cifras de cosecha a la normalidad?
—La cosecha de este año 2024 todavía es incierta. Aunque hemos tenido una serie de lluvias durante la primavera que han paliado, algo, los niveles de sequía, lo cierto es que queda todo el verano por pasar, incluida una época de lluvias, la de septiembre, que es la que dará el empujón final a la campaña. Sí que damos por hecho que va a haber una mejora con respecto a la cosecha del año pasado, pero no será suficiente para volver a la normalidad. Estará por debajo de la cosecha media, que se sitúa en 550.000 toneladas de aceituna de mesa, pero sí un 20%, más o menos, por encima de la cosecha del año pasado. No obstante, sí que va a servir parar relajar la tensión actual, marcada por la falta de materia prima, aunque estamos muy atentos también a la campaña de molino, de la que somos muy dependientes y que también espera una mejora que relajará, más o menos, los precios.

El conflicto arancelario
—Los aranceles son una de las grandes presiones que sufre el sector de la aceituna de mesa. ¿Hay novedades en el conflicto con EEUU?
—Lo cierto es que, ahora mismo, somos bastante pesimistas. Cuando arrancó el proceso de los aranceles impuestos por el Gobierno de Donald Trump, los abogados ya nos advirtieron que estos proceso son largos y complejos, con una prevalencia de entre 12 y 15 años de plazo. Nosotros estamos ahora a la mitad de camino. Recientemente, los juzgados de Nueva York se han posicionado a favor del departamento de comercio de EEUU, y en contra de los productores e industriales españoles, y lo único que nos quedaría ahora es, o bien apelar al Tribunal Supremo de EEUU, o bien que las autoridades hagan cumplir las directrices de la Organización Mundial del Comercio, que ya ha dicho que los aranceles son irregulares. Por otra parte, no parece que la Unión Europea y España vayan a imponer cláusulas de penalización, por lo que la situación no es buena.
—Agrosevilla está presente en más de 70 países. ¿Dónde centrará sus esfuerzos en los próximos años?
—Sí, en concreto, comercializamos nuestros productos en 72 países de los cinco continentes. Nuestra intención es seguir creciendo en ellos, y expandiéndonos. En concreto, tenemos puesto el foco en el negocio asiático, donde entendemos que hay un potencial interesante. En cuanto a China, por ejemplo, estamos creciendo bien, aunque es un mercado pequeño. Por su parte, Corea del Sur es un mercado muy importante para la aceituna española, está dentro de nuestro ‘top 5’ de países a los que exportamos. Obviamente, mantenemos nuestro ‘top 3’ de mercados principales, con Italia, EEUU y los páises árabes, y ponemos el foco también en Europa del Este, Asia y el Sudeste asiático, zonas donde queremos seguir invirtiendo para desarrollar nuestro negocio.
—¿Se percibe cierto abandono de la aceituna de mesa por la de molino?
—Lo cierto es que la aceituna de mesa y la destinada a la almazara tienen niveles de rentabilidad muy parecidas, una condiciona a la otra, las campañas prácticamente se solapan y el precio de la materia prima es muy similar. De hecho, uno de los problemas a los que nos enfrentamos en 2023 fue que el precio en origen nos obligó a incrementar los precios al consumidor. No detectamos abandono, la verdad es que el agricultor que está acostumbrado a verdear lo sigue haciendo.
—La sostenibilidad es una de las banderas de Agrosevilla. ¿Qué hace el grupo para fomentarla?
—Entendemos la sostenibilidad bajo tres prismas: económica, ligada al compromiso social y medioambiental. Respecto a esta última, trabajamos para que todas nuestras operaciones causen el mínimo impacto en el medio ambiente. En la gestión del agua, por ejemplo, tenemos una serie de proyectos desarrollados, y ya implementados, que disminuyen el 40% de los cultivos que hacemos a balsas. A través de una inversión de más de 5 millones de euros, hemos reducido el 50% del consumo energético para poner ese agua en condiciones de suministro, y logramos cumplir más allá de la normativa. Por otra parte, hemos instalado paneles fotovoltaicos en toda la techumbre de las fábricas de La Roda de Andalucía y La Puebla del Río, además de un parking cubierto de plantas fotovoltaicas que nos permite suministrar el 30% de las necesidades de producción con energía limpia. Además, trabajamos en proyectos de economía circular, utilizando las aguas de lavado de la aceituna para obtener un subproducto que luego se puede comercializar como complemento alimenticio para ganado, algo que estamos desarrollando justo ahora.
—¿Qué hace el grupo para paliar los efectos de la sequía?
—Es un problema muy grave, porque estamos ubicados en una zona con pluviometría muy escasa. Por nuestra parte, trabajamos en que todos los procesos productivos, incluidos los de los agricultores, tengan menos desperdicio de agua. Pero, o somos capaces de poner en pie un plan nacional del agua, que implique a toda la cadena de valor, o no vamos a poder hacer frente a la rigurosidad del calentamiento global.