La aceituna podrá beneficiarse del mecanismo de autorregulación
La retirada obligada de producto a través del artículo 167 de la OCM autorizada por Bruselas para el aceite de oliva sería aplicable a la aceituna
Los productos del olivar, tanto el aceite de oliva como la aceituna de mesa, «deben ser tratados como uno solo, pues ambos proceden del fruto del olivo», señala el secretario general de Asaja Sevilla, Eduardo Martín. Pero en la práctica no es así, pues son muchos los reglamentos comunitarios que benefician al aceite de oliva y dejan fuera a la aceituna de verdeo simplemente por un error de concepto o transcripción, al incluir la palabra «aceite» en lugar de la de «olivar», siendo ésta última la que daría cabida a los dos productos insignes del cultivo.
Con esta base de partida, Asaja Sevilla ha presentado al Ministerio de Agricultura una serie de propuestas para asegurar el futuro del verdeo, un cultivo estratégico en la provincia de Sevilla, que concentra el 84% del total de la superficie de olivar de mesa (79.150 hectáreas) y el 60% de las 220 industrias entamadoras activas en Andalucía en 2019, un sector que atraviesa enormes dificultades estructurales y comerciales, tanto en el mercado nacional como internacional. No en vano, la superficie de olivar de mesa no para de caer, perdiendo casi 9.000 hectáreas en diez años.
Muchas de las propuestas ya se están trabajando para el sector oleícola, por lo que la demanda trasladada al Gobierno es que se incluya también a la aceituna. Es el caso de las medidas de autorregulación, para ayudar a ajustar la oferta a la demanda y activar la recuperación de los precios en el sector del verdeo.
Así, recientemente, la Unión Europea daba luz verde a introducir una herramienta para la gestión de la oferta de aceite de oliva, que también existe para otros sectores, en los reglamentos de transición de la Política Agraria Común (PAC), y que supone la retirada obligatoria de producto.
El documento, todavía provisional, introduce un nuevo artículo en la Organización Común de Mercados (OCM) de productos agrarios, concretamente el 167 bis, con el fin de «mejorar y estabilizar el funcionamiento del mercado común de aceite de oliva, incluido de las aceitunas de las que proceden».
Asaja Sevilla ha elevado una consulta para aclarar si el artículo se refiere a la materia prima o solamente al producto transformado (es decir, al aceite de oliva), y la respuesta del Gobierno ha sido «que también puede ser aplicable a la aceituna de mesa», explica Eduardo Martín.
Regulación del mercado
Por tanto, la aceituna de verdeo podría contar con la primera medida de regulación de mercado, que consistiría en «una retirada obligatoria de determinados volúmenes de aceitunas por tamaño, calidades, etc., para todo el sector productor», que podrá destinar esa producción «a aceite de oliva o a otros usos», apunta Martín, que añade, además, que esta medida «se podría articular mediante extensión de norma, a través de la Interprofesional Interaceituna», con un funcionamiento similar a lo que ya tiene el sector del vino.
Pero además de la retirada obligatoria, la patronal agraria propone «un sistema de autorregulación voluntaria de la producción, para inmovilizar un porcentaje de la cosecha cuando las disponibilidades para una campaña sean muy elevadas». Una herramienta que (a través del artículo 209 de la OCM del olivar) está impulsando el sector cooperativo, con el apoyo de Asaja, para el aceite de oliva.
Por último, solicita incluir al sector de la aceituna de mesa en el mecanismo de almacenamiento privado regulado por la Comisión Europea que dispone el sector oleícola cuando los precios en origen alcanzan umbrales muy bajos, por el que se podría inmovilizar partidas de aceituna de mesa durante un periodo de tiempo limitado a cambio de ayudas.
Los reglamentos de transición de la PAC abren las puertas a la autorregulación de la aceituna de mesa, pero se olvidan de «la necesidad de corregir un error histórico que impide que el sector de la aceituna de mesa pueda optar a la posibilidad de recibir ayudas acopladas», algo posible «simplemente sustituyendo el actual término aceite de oliva por el de olivar», explica Martín.
Asimismo, de cara a la nueva reforma 2021-2027, Asaja exige «un apoyo a las externalidades positivas del olivar de mesa, resaltando los altos costes de producción de este sector en el Plan Estratégico Nacional que está redactando España y, consecuentemente, en las intervenciones que se deriven del mismo».
Dificultad en los mercados
La aceituna de mesa española es un producto netamente exportador, aunque en los últimos años se enfrenta a numerosas dificultades de comercialización en mercados internacionales estratégicos como Estados Unidos, país en el que la aceituna española viene soportando el pago de distintos aranceles.
Así, la aceituna negra paga un 35% de impuestos por antidumping y antisubvención y la aceituna verde un 25% por las ayudas ilegales concedidas a Airbus. Un porcentaje que podría subir hasta el 100% del valor del producto a mediados del mes de agosto si se cumple la nueva amenaza del presidente americano Donald Trump, que decidirá en esa fecha si incrementa la lista de productos gravados o el porcentaje de los mismos como represalias a la tasa impositiva que el Gobierno español prevé sobre empresas americanas como Google, Facebook, Amazon o Apple, lo que se conoce como «Tasa Google».
Pero fuera de Estados Unidos también llegan nubarrones negros para el sector, derivados de los acuerdos bilaterales que se están negociando entre la Unión Europea y el Reino Unido (Brexit) o entre la UE y los países del Mercosur (Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay).
Por ello, Asaja Sevilla solicita «impulsar la apertura de mercados exteriores alternativos, estudiar compensaciones económicas al sector del verdeo y, en paralelo, potenciar las acciones diplomáticas nacionales y comunitarias para lograr la eliminación o la reducción de los aranceles arbitrarios».
Respecto a la comercialización del producto, desde hace varios años se viene demandando unánimemente por el sector productor e industrial la modificación de la norma de calidad de las aceitunas de mesa (Real Decreto 679/2016) en relación al etiquetado, para eliminar la prohibición actual de mención de la variedad en la denominación del producto, y que se obligue a incluir la variedad y el origen para el mercado nacional, lo cual «redundará en la trazabilidad, transparencia y difusión de la calidad de nuestras aceitunas entre los consumidores», resalta el secretario general.
Con este cambio en la normativa nacional, «el paso siguiente debería ser, siendo España líder de producción de aceitunas a nivel europeo, impulsar la misma normativa a nivel comunitario», y en paralelo Asaja pide al Gobierno «el control de las importaciones de aceitunas procedentes de terceros países, para evitar que se vendan como españolas las aceitunas que no lo son, una práctica que se viene produciendo sistemáticamente campaña tras campaña», insiste Martín.
Por último, la patronal agraria insiste en erradicar la banalización que sufre la aceituna en el canal Horeca, sobre todo en bares y cafeterías, «donde se ofrece un producto de bajísima calidad, haciendo un flaco favor a la promoción», concluye.
Plan de viabilidad
Aparte, Asaja Sevilla, con el apoyo de la industria, exige un Plan de Viabilidad del cultivo, con suficiente dotación económica (similar al que se ha adoptado en algunas ocasiones para otros sectores productivos) destinado a fomentar la reconversión varietal del olivar, su puesta o transformación en riego, la adaptación de la poda a la mecanización, el aumento de densidad del marco de plantación, o incluso el abandono del cultivo.
Se trataría de fomentar la adaptación de aquellas variedades u olivares que impiden una mecanización del cultivo (dado que la recolección supone el 50% de los costes de producción), a pesar de que desde finales de los 90 se iniciara un proyecto de investigación que ha permanecido de manera continuada a lo largo de los años para la adaptación y mejora de la mecanización del cultivo.