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Final del verdeo

¿Engaño al consumidor? La industria vende aceituna carrasqueña como manzanilla de Sevilla, que es más cara

Aunque no es una práctica ilegal, sí puede ser un engaño al consumidor, pues ambas variedades tienen un ADN común pero diferencias organolépticas y de precio

09/11/2021 Actualizado a las 08:17

Termina una campaña de verdeo muy particular, en la que la aceituna de mesa española ha sido muy demandada, ante la escasez de cosecha de otros países productores como Grecia y Egipto. En España, la situación de partida tampoco era demasiado halagüeña, pues se hablaba de una producción por debajo de la media de los últimos años y con un enlace de campaña justo para satisfacer las necesidades de la industria aceitunera.

En Sevilla, la provincia productora líder a nivel nacional, se aforó a inicios de septiembre una cosecha menor a la media debido a la climatología adversa y a la vecería del olivo, con una caída del 13% en manzanilla, un 20% en gordal y un 16% en hojiblanca.

Esto hizo que, desde el inicio del verdeo, los precios tiraran al alza. Así, la manzanilla comenzó cotizando a precios de un euro el kilo (frente a 0,85 euros/kilo de 2020); la gordal a 1,40 euros/kilo (frente a 0,90 euros/kilo de la campaña anterior) y la hojiblanca a 0,60 euros/kilo (frente a 0,55 euros/kilo de hace un año).

Con este escenario de escasez productiva en Sevilla, Extremadura se convirtió en el «comodín» de la industria tanto nacional como internacional, ya que las variedades extremeñas (aceitunas cacereña y carrasqueña, principalmente), anunciaban una producción histórica, marcada por la vecería positiva en este olivar. De hecho, la producción aforada para la variedad carrasqueña era un 900% mayor, pasando de unas 6.000 toneladas en 2020 a 68.000 en 2021; y la aceituna cacereña también presentaba una alta producción potencial en campo, con un 151% más, pasando de 17.000 toneladas a casi 44.000.

Recolección de aceituna /Agronoma

Poca calidad

Esta sobreproducción, unido a la ola de calor de mediados de septiembre, ha mermado el calibre de las aceitunas extremeñas, perdiendo en calidad y, por tanto, devaluándose en precio. Así, al final de la campaña los compradores están pagando entorno a los 0,40 euros/kilo, lo que las organizaciones de productores extremeñas han denunciado al estar estos precios, según dicen, por debajo de los costes de producción.

A este respecto, Asaja Sevilla critica que «muchos industriales envasadores de la provincia de Sevilla están comprando aceitunas carrasqueñas de Extremadura y cuando entran en sus instalaciones la registran como manzanilla», señala José Pedro Guzmán, responsable del sector de Aceituna de Mesa en la patronal agraria.

Cabe recordar que la Agencia de Información y Control Alimentario (AICA), dependiente del Ministerio de Agricultura, establece cuatro nomenclaturas para la aceituna de mesa: manzanilla, gordal, cacereña y carrasqueña.
Las dos primeras se producen de manera prácticamente íntegra en la provincia de Sevilla y las dos últimas, en Extremadura.

«Es verdad que la aceituna manzanilla sevillana y la carrasqueña tienen un ADN común. De hecho, popularmente se conoce a las aceitunas extremeñas como manzanilla cacereña y manzanilla carrasqueña. Sin embargo, pese a ese origen común, la aceituna sevillana y las de Extremadura son distintas», subraya José Pedro Guzmán.

De hecho, «los factores ambientales propios de la comunidad extremeña así como el tipo de suelos influyen en el fruto, dando una relación pulpa-hueso distinta, así como cualidades organolépticas diferentes a la aceituna carrasqueña frente a la manzanilla cultivada en Sevilla».

Por ello, avisa de que vender como manzanilla lo que realmente es aceituna carrasqueña supone «confundir al consumidor» y una praxis «poco transparente», aunque no es ilegal, ya que la industria no está obligada a indicar la variedad.

Envasado de aceitunas sevillanas adscritas a la IGP de Sevilla / Agrónoma

Etiquetado

Asaja Sevilla recuerda que el sector de la aceituna de mesa lleva trabajando en conseguir un etiquetado obligatorio donde se indique el origen y la variedad de las aceitunas envasadas desde el año 2015, aunque los desacuerdos surgidos en el seno de la propia interprofesional del sector, Interaceituna, entre industriales y agricultores, lo han puesto muy difícil.

No obstante, en 2018, esas diferencias quedaron en un segundo lugar y en una Asamblea General de Interaceituna el sector en conjunto acordó solicitar al Ministerio de Agricultura una nueva normativa para la aceituna de mesa, que establezca la obligatoriedad en España de incluir en el etiquetado el origen y la variedad de la aceituna. Aunque el acuerdo entre productores e industriales se ceñía sólo al ámbito de actuación nacional.

Por su parte, la Asociación Española de Exportadores e Industriales de Aceituna de Mesa, Asemesa, se defiende argumentando que «la carrasqueña y la cacereña son aceitunas manzanilla, y las empresas siempre se han surtido de aceitunas manzanilla de Andalucía y de Extremadura». Arguye, además, que la Norma de Calidad no obliga a indicar el nombre de la variedad y «Asemesa también ha pedido al Ministerio que lo haga obligatorio», aunque señala que habría que discutir «cuál es el catálogo de variedades y el nombre por el que se conoce a cada variedad».

A este respecto la asociación de los industriales insiste en que «la aceituna que se conoce popularmente como carrasqueña es manzanilla de Sevilla pero cultivada en Extremadura». Por tanto, «no hay fraude al consumidor», declara el secretario general de Asemesa, Antonio de Mora, pues la industria lo que hace es «comprar aceituna manzanilla de Extremadura para venderla como manzanilla».

A falta de ese etiquetado obligatorio donde se indique la variedad, el sector ha estado trabajando en prestigiar la calidad y singularidad de las aceitunas de mesa de Sevilla. Prueba de ello es la constitución de la Indicación Geográfica Protegida (IGP) de las aceitunas Manzanilla y Gordal de Sevilla, en marcha desde inicios de 2019, un proyecto que inicialmente tampoco gustó a Asemesa. No obstante, este marchamo de calidad es el único que garantiza al consumidor que está comprando aceituna manzanilla cultivadas y recolectadas en Sevilla.

Aceitunas de la marca sevillana «La Reina del Verdeo» adscrita a la IGP / IGP Aceitunas Manzanilla y Gordal de Sevilla

Cierre de campaña

En esta semana se espera que la AICA haga público su informe sobre el final de la campaña del verdeo, y Asaja Sevilla advierte que «nos vamos a encontrar con más producción de aceituna manzanilla de la que hay realmente, pues los productores estamos informando que está por debajo de la media de los últimos años», pero «la distorsión vendrá por la carrasqueña que ha entrado en las industrias envasadoras como manzanilla».

A falta de conocer los datos definitivos, lo que sí se ha avanzado ya en la última reunión de la Mesa sectorial de aceite de oliva y aceituna de mesa, celebrada el 28 de octubre, es que la cosecha final de aceitunas rondará las 570.000 toneladas a nivel nacional, lo que supone un 3% más que la media de los últimos cinco años.

Así, se puso sobre la mesa que en septiembre se han recolectado 183.000 toneladas, lo que apuntaría a que en octubre se habrían cogido 387.000 toneladas, «una circunstancia inédita hasta la fecha», señala José Pedro Guzmán.
Además, debido a la falta de mano de obra que ha acompañado la campaña, «concentrar tantos kilos en tan poco tiempo sólo es posible concibiendo que, además de la aceituna hojiblanca, la carrasqueña también se ha recolectado mecánicamente, pese a que tradicionalmente viene haciéndose a mano», explica el responsable sectorial.