Jorge Alberola: «Hacía más de 15 años que no se daba una cosecha de mala calidad y precios altos»
Entrevista

Jorge Alberola: «Hacía más de 15 años que no se daba una cosecha de mala calidad y precios altos»

Jorge Alberola es director de la fábrica de aceitunas «La Española», en Aznalcázar

11/09/2019 Actualizado a las 10:19

El eslogan publicitario «Es La Española una aceituna como ninguna…» todavía resuena en la memoria de los consumidores. Un jingle que ha acompañado a la marca desde los años cuarenta, popularizándose primero en la radio y a partir de los 50 en la televisión. Un spot en blanco y negro que a día de hoy es uno de los que más visualizaciones tiene en internet. La Española (denominada también Compañía Española Alimentaria Alcoyana S.A.) es una empresa familiar con más de 70 años de historia, con fábricas en Alcoy (Alicante) y Aznalcázar (Sevilla).

La factoría sevillana cuenta con una capacidad de procesamiento de alrededor de 30.000 toneladas de aceitunas anuales, donde trabajan más de un centenar de personas. Al frente de la industria está Jorge Alberola, hijo del presidente de la marca, quien asumió la dirección en 2005 tras un «training» por todos los departamentos, entrenamiento que compaginó con la finalización de sus estudios de Administración y Dirección de Empresas en la Universidad Pablo de Olavide. Desde principios de los 90 La Española está «casada» con Mercadona, por lo que el 70% del volumen de aceitunas se vende con la marca de la distribución.

-¿Qué representación tiene la empresa en el sector de las aceitunas de mesa?
-Si en Andalucía la producción de aceituna de mesa ronda las 500.000 toneladas, La Española comercializa unas 30.000 toneladas, lo que supone el 5% del sector. Somos una empresa familiar aunque con una larga trayectoria en el sector.

-¿Qué capacidad tiene la factoría sevillana?
-Esta fábrica da servicio a toda nuestra actividad. En Sevilla procesamos unos 30 millones de kilos de aceitunas, de los que se envasan unos 12 millones en Aznalcázar y otros 13 en Alcoy. De esta producción, unos tres millones de aceitunas se venden a granel. Contamos con actividad todo el año, con una plantilla formada por 105 trabajadores del municipio, tras firmar un acuerdo con el Ayuntamiento de Aznalcázar para dar empleo en la localidad. Compramos una parte importante de aceitunas a los agricultores, que nos surte del producto durante los meses de campaña, y luego nos abastecemos de proveedores entamadores para garantizarnos el suministro durante todo el año.

-¿Qué acuerdos mantiene La Española con los agricultores?
-Tenemos una cartera de 120 agricultores proveedores, que se ha ido construyendo con los años. De estos productores, la gran mayoría suma menos de 150.000 kilos y sólo una decena de ellos recolecta más de 300.000 kilos. La diferencia entre un pequeño agricultor y un gran agricultor es que los pequeños tienen limitaciones a la hora de transportar por carretera los lotes, pero la ventaja es que tienen una muy buena práctica agrícola, con una visión del campo menos industrial y más artesanal. La mayoría son agricultores del entorno con los que planificamos la campaña y le financiamos el mayor desembolso que deben asumir los agricultores, que es el de la mano de obra, pues nuestro principal negocio es la manzanilla, variedad de aceituna que no está mecanizada.

-¿Cuál es el destino de la producción de La Española?

-Nacimos vendiendo en España, nos desarrollamos en el mercado nacional y sigue siendo nuestro destino más importante. El 90% de nuestra producción la vendemos en el territorio nacional. Hoy en día, nuestro crecimiento viene de la mano de Mercadona, con la que nos casamos en los 90. En aquél entonces, su marca Hacendado no tenía tanta presencia, pero ya se empezaba a hablar de un modelo de negocio que exigía a los proveedores que empujasen. Tener empuje significa que dentro de la cuota de crecimiento de Mercadona, que para nosotros es el referente, hay que estar al mismo nivel o por encima. Y eso ha hecho que La Española haya tenido muy claro cómo se estaban configurando las reglas de juego de la distribución moderna.

Marca blanca

-¿Cuánto vende La Española con su propia marca y cuánto con la marca blanca?
-Vendemos el 70% con la marca Hacendado y el 30% con la marca La Española. El concepto de marca blanca hoy por hoy significa fabricar para otro y hablar solo de un producto que está en el mercado y que tiene que competir en precio. No es el caso de la marca de la distribución Mercadona, que cuenta con un factor diferencial, que hace que se dé el salto a la marca Hacendado por la calidad general y por el servicio de la cadena y eso dista del simple concepto de marca blanca.

-¿Cómo valora la campaña de la aceituna de mesa?
-Los precios han repuntado del orden del 45% de media entre todas las variedades de aceitunas. Un aumento así es complicado asumirlo, y genera tensiones en todos los eslabones de la cadena, forzando al máximo el trabajo que se ha estado haciendo para construir buenas relaciones. Estamos ante una campaña excepcional, pues hacía más de 15 años que no se daba una situación de mala calidad y de precio tan disparado respecto al año anterior.

-¿La calidad del fruto ha bajado, entonces?
-Hay peor calidad por tamaño, ya que han faltado las lluvias. La primavera fue especialmente calurosa y las altas temperaturas dañaron la floración del olivar y, por tanto, las consecuencias se notan en el fruto. Las cosechas han sido muy cortas, por lo que los agricultores no han podido beneficiarse de las altas cotizaciones, al no tener kilos suficientes de aceitunas para que les salgan bien las cuentas.
En el campo sevillano, las aceitunas manzanilla y gordal están en retroceso, pues se están arrancando muchos olivos por falta de rentabilidad.

Diversificación de productos

-¿Cómo afecta esta situación a la industria?
-Es verdad que se están arrancando muchos olivos de estas variedades sevillanas, eso es visible. Pero también es verdad que hemos vivido un sobredimensionamiento de la producción de aceitunas, y esta crisis la equilibrará. Estoy convencido que son variedades que no morirán, porque el consumidor ya conoce el sabor y la textura de la aceituna manzanilla y no aceptará su sustitución por otro producto. Hay que tener en cuenta que en España el 60% del mercado se lo lleva la manzanilla rellena de anchoa.

-La innovación está muy presente en la empresa, y no sólo en cuanto a desarrollo tecnológico, sino también respecto a diversificación de productos.
-Es cierto. De hecho, hace un año hemos implantado en nuestra factoría de Sevilla una tecnología para la clasificación por imagen de aceitunas en calidades, variedades y tamaños, con una inversión de 1.200.000 euros. De hecho, La Española cuenta con una división de negocio independiente para desarrollo tecnológico, que vendemos a todo el sector. Con la diversificación de productos pasa igual. Nosotros seguimos siendo aceituneros, pero dentro de La Española se ha conformado un área de negocio distinta que vende desde cervezas hasta productos típicos de la marca España.

-Respecto a la aceituna, ¿hay margen para seguir innovando?
-En el sector de la aceituna de mesa hemos innovado poco en cuanto al producto, mucho en cuanto a procesos y ahora estamos innovando bastante en los formatos de envasado. El siguiente paso será innovar mirando hacia el origen, es decir, hacia el campo. De hecho, ya estamos comercializando fermentos para inocular a la aceituna y dotarla de unos valores químicos y de bouquet concretos.

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