X
Entrevista

Antonio Candil (Oleand Manzanilla Olive): «La aceituna de mesa solo puede defender su valor si gana dimensión»

La entidad es la principal cooperativa de aceituna de mesa de Andalucía, con una facturación de 172 millones de euros anuales

30/03/2026 a las 06:30

Oleand Manzanilla Olive no es solo uno de los nombres propios más importantes del sector agrario andaluz, en especial en lo referente a la aceituna de mesa, sino una de las integraciones cooperativas más importantes de la última década en la región. La gran entidad, nacida en 2022, no ha dejado de crecer bajo la presidencia de Antonio Candil. La última operación ha sido la absorción de la Cooperativa Olivarera de Sanlúcar la Mayor, que supone la suma de 100 socios y más dimensión en el sector olivarero.

—Oleand Manzanilla Olive se ha convertido en la primera cooperativa de primer grado de aceituna de mesa en Andalucía, ¿cuál ha sido la hoja de ruta hasta llegar ahí?

—Es el resultado de más de seis décadas de trayectoria cooperativa y de la unión de proyectos históricos repartidos por prácticamente toda la provincia de Sevilla y parte de Huelva. Hemos sometido a nuestra empresa desde el año 2010 a seis procesos de fusión o integración, y además tenemos incorporadas con nosotros a un total de 12 cooperativas de primer grado. Nuestra masa social la componen ya más de 6000 agricultores. Un dato que deja ver la magnitud del proceso es que, en 2010, ninguna de las cooperativas que hoy integran Oleand Manzanilla Olive facturaba una cantidad superior a los 30 millones de euros, mientras que el pasado ejercicio 2025 nuestra cifra de facturación superó los 172 millones de euros.

—¿Necesitaba la aceituna de mesa andaluza un proyecto de esta envergadura a nivel cooperativo?

—Sin duda. Con el punto de partida, que fue la cooperativa de segundo grado Manzanilla Olive, entendimos que la aceituna de mesa solo podía defender su valor si ganaba dimensión, profesionalización y capacidad comercial, especialmente en variedades tan emblemáticas como la Manzanilla y la Gordal de Sevilla, cuyos elevados costes de producción para el agricultor exigen estructuras fuertes, integradas y con visión de mercado. No hablamos solo de crecer en tamaño, sino de construir una organización capaz de generar valor, optimizar costes, innovar y posicionar mejor nuestros productos tanto en el mercado nacional como en los destinos internacionales.

El gran reto de las fusiones

¿Cuál es la parte más compleja de la fusión de dos cooperativas?

—No es tan complicada la parte técnica o legal, sino la integración de culturas, intereses y formas de trabajar. No obstante, cuando las entidades tienen claros sus objetivos, el proceso se vuelve más sencillo. La clave está en diseñar una estructura de futuro compartida, en la que todos se sientan parte del proyecto. Construir esa visión común es el verdadero reto, y en nuestro caso ha sido un elemento central del proceso de integración.

—Parte de la producción de Oleand Manzanilla Olive está amparada por la IGP Aceituna Manzanilla y Gordal de Sevilla. ¿Cómo se protege frente a producciones de terceros países que se comercializan como Gordal?

—La protección comienza por diferenciar con claridad el origen y la calidad de nuestros productos. La IGP no es solo una denominación; es un vínculo con un territorio, con unas prácticas de cultivo específicas y con unos estándares de calidad muy exigentes. Esto se traduce en controles rigurosos y trazabilidad total: cada partida certificada puede seguirse desde el olivar hasta el envasado. A ello se suma un etiquetado diferenciado que permite al consumidor identificar con claridad el producto amparado por las IGPs frente a otros. Existe además una labor constante de vigilancia y defensa, especialmente en el mercado europeo. Pero el gran reto está en el mercado global, donde estos nombres a menudo se desconocen. Por eso es fundamental reforzar las estrategias de marketing asociadas a las figuras de protección.

Instalaciones de Oleand Manzanilla Olive / O. M.

El papel de la aceituna de mesa

—¿La aceituna de mesa tiene el reconocimiento que merece, comparable al del aceite de oliva?

—La aceituna de mesa es un producto muy presente en nuestra cultura gastronómica, pero es cierto que el aceite de oliva ha logrado un posicionamiento más sólido, muy ligado a la salud y a la dieta mediterránea. No obstante, sigue asociándose principalmente al aperitivo o al consumo ocasional, a menudo denostado cuando se ofrece como «tapa gratuita» en el canal Horeca, cuando en realidad es un alimento con un gran valor nutricional: aporta antioxidantes naturales, grasas saludables y fibra. Hay que seguir reforzando su papel de aliada con la salud, darle mayor visibilidad y reivindicar su vínculo con el territorio.

—¿Se harán más fusiones en un medio plazo en el seno de Oleand Manzanilla Olive?

—Nuestro objetivo es afianzar el crecimiento de la cooperativa manteniendo la calidad y el prestigio de nuestros productos, reforzando especialmente la trazabilidad y el origen de nuestras variedades. Seguiremos impulsando proyectos de modernización e innovación, tanto en instalaciones como en procesos, incorporando nuevas tecnologías que mejoren la eficiencia productiva y reduzcan el impacto ambiental. En este ámbito, la colaboración en proyectos de investigación seguirá siendo una prioridad. Pero, sobre todo, será un año para seguir ampliando y perfeccionando los servicios a nuestros socios, queremos fortalecer el papel del modelo cooperativo como herramienta clave para el desarrollo del entorno rural.