Sin rastro de la ayuda acoplada a la aceituna de mesa en la PAC que ultima España
La excusa para mantener al sector fuera de dichas ayudas europeas son los aranceles de Estados Unidos
A mediados del mes de octubre está previsto la próxima cita entre el Ministerio de Agricultura y las comunidades autónomas, que en el marco de la Conferencia Sectorial se reunirán para poner el punto y final al diseño de la nueva Política Agraria Común (PAC) que se aplicará en España a partir del 1 de enero de 2023.
Aunque hasta entonces no estará nada definitivamente cerrado, lo cierto es que el grueso de la reforma quedó asentado en la anterior conferencia sectorial, celebrada en el mes de julio, estando pendiente de negociar en esta recta final el paquete de los ecoesquemas.
Por tanto, las reuniones técnicas que se han ido celebrando, y que ya se han retomado tras el parón de agosto, están centradas en los ecoesquemas, la gran novedad de la PAC, y que consiste en medidas medioambientales que los agricultores podrán realizar de manera voluntaria para completar el paquete de las ayudas directas y no perder dinero.
A falta del diseño de estos ecoesquemas, los puntos más polémicos que han centrado el debate del Plan Estratégico de la PAC -el documento donde quedará plasmado cómo será el reparto de las ayudas a nivel nacional y que se empezó a elaborar en febrero de 2019- ya han trascendido. Es el caso de aquellos aspectos que tienen mayor impacto en el campo andaluz, como es el caso del agricultor genuino/activo (el que puede recibir las ayudas), el número de regiones productivas que habrá, la continuidad o no de los derechos o la convergencia de esos derechos.

Sin embargo, en el capítulo de las ayudas acopladas, por ahora «no está contemplada la aceituna de mesa como sector elegible para recibir estos pagos». Así lo ha señalado el coordinador de los servicios técnicos de Asaja Sevilla, Antonio Caro, en el marco de la celebración de la 39 edición de la tradicional jornada de aceituna de mesa que organiza la patronal agraria.
Como cada año en el arranque de la campaña del verdeo, Asaja Sevilla celebra una jornada en la que se analiza la evolución de la cosecha de aceitunas y los principales mercados, y en esta ocasión, se ha hablado también del estado de las negociaciones para la reforma de la PAC y su incidencia en el olivar de mesa, cultivo en el que Sevilla es es primera productora mundial. A este respecto, la patronal ha señalado que la ayuda acoplada a la aceituna de mesa es una reivindicación histórica del sector, que lleva demandando estos pagos desde los últimos 15 años.
Crisis de precios
El olivar de mesa ha sufrido una fuerte crisis de precios debido a desajustes entre oferta y demanda y, como consecuencia, el arranque sucesivo de hectáreas en la última década. A esta situación se suma la pérdida de cuota de mercado en países estratégicos como Estados Unidos, a causa de la imposición de los aranceles por el Gobierno americano desde hace tres años.
Hasta 2020, la aceituna de mesa no podía recibir ayudas acopladas de la PAC, debido a un error histórico incluido en los reglamentos comunitarios en los que se citaba al aceite de oliva en lugar de al olivar, impidiendo de este modo que el sector del verdeo pudiera optar a estas ayudas.
Sin embargo, en esta reforma este error se ha corregido, por lo que «ya es técnicamente posible dotar a la aceituna de ayudas acopladas», ha subrayado Antonio Caro, que ha insistido en que el ministro Luis Planas tiene el camino libre de obstáculos para beneficiar al sector.

Pero, actualmente, «la propuesta del Ministerio no lo contempla», ha reiterado el responsable de Asaja Sevilla, explicando que la razón que alega el Ministerio es el conflicto en vigor con Estados Unidos.
Cabe recordar que la Administración estadounidense mantiene aranceles del 35% a la importación de aceituna negra española desde 2018, en parte, por cuestionar la legalidad de las ayudas europeas de la PAC. Por esta razón (según Asaja Sevilla), el ministro ha señalado que, «conceder ahora una ayuda acoplada al sector del verdeo supondría la excusa perfecta para que los defensores de los aranceles en Estados Unidos insten a su Gobierno a mantenerlos en el caso de la aceituna negra, o a volverlos a imponer, en el caso de la aceituna verde».
Una postura que contrasta con el entusiasmo manifestado por el propio Luis Planas hace casi un año, cuando en octubre de 2020 se alcanzó el primer gran acuerdo para la próxima reforma 2021-2027, el de los países miembros. Así, tras 42 horas de negociaciones, los ministros de Agricultura de la Unión Europea dieron el visto bueno a los tres reglamentos que componen la reforma.
Al término de dicha reunión, Planas se mostró muy satisfecho del consenso, enfatizando que este acuerdo correspondía «exactamente» con lo que España había pedido, y valoró especialmente el ministro el «logro» de añadir a la aceituna de mesa a la lista de sectores elegibles para recibir las ayudas acopladas, «lo que permitirá a España incorporar este instrumento en su Plan Estratégico de la PAC», manifestó entonces Planas. Una declaración de intenciones que en la recta final de las negociaciones todavía no tiene transcripción al papel.

Pero no todo son malas noticias para el sector del verdeo, que se enfrenta a una cosecha con una corta oferta mundial, por lo que todo apunta a que será una campaña con buenos precios.
La campaña
Durante la jornada, Asaja Sevilla ha hecho una estimación de cosecha a la baja, inferior al último aforo de la interprofesional del sector, Interaceituna. Así, según ha señalado el técnico de la sectorial de aceituna de mesa de la entidad, José Pedro Guzmán, la producción nacional de aceituna de mesa no superará las 489.000 toneladas, de las que 240.000 serán de la variedad hojiblanca, 126.000 de la variedad manzanilla, 48.000 de la carrasqueña, 33.000 de la cacereña, 24.000 de la gordal y 18.000 de otras variedades.
Se trata de una producción un 10,4% inferior a la de la campaña pasada, cuando se recolectaron 546.000 toneladas de aceituna de mesa española. La sequía y la reducción de superficie de olivar de verdeo son las dos causas principales de esta merma de producción.
El dato no es extraordinario, en los últimos diez años en dos ocasiones la cosecha nacional fue inferior a las 500.000 toneladas (campañas de 2012 y de 2019), si bien, la peculiaridad de la presente campaña estriba en que en esta ocasión el hueco que deja la aceituna española no podrá ser cubierto por aceitunas de otros países, puesto que los principales productores de aceituna de mesa de la cuenca mediterránea tienen también unas cosechas más cortas.
Así, grandes productores de aceituna como Egipto, Turquía, Marruecos, Italia y Grecia experimentarán una fuerte reducción de sus producciones. De hecho, Grecia contará con una caída del 45% respecto al año 2020 (con pérdidas de hasta el 70% de la cosecha de la variedad halkidiki, la gordal de Grecia); Egipto un recorte del 38% e Italia del 16%.
Una situación que ha provocado que «industriales envasadores de otros países ya estén en España haciendo contactos para comprar aceituna española», ha declarado el técnico de Asaja Sevilla, que ha señalado que este efecto «está haciendo aumentar la demanda y, como consecuencia, también los precios».

Así, en el caso de la variedad gordal, se han registrado ya algunas operaciones a 1,40 euros el kilo, mientras que en el caso de la aceituna manzanilla, la cotización más alta conocida alcanza 1 euro el kilo. Estas cotizaciones van a permitir que en esta campaña se recuperen los precios en campo.
Se trata de precios superiores a los de la campaña 2020 pero que todavía están por debajo al que se están pagando en otros países. Es el caso de la aceituna manzanilla, que en California se va a pagar en esta campaña a 1,16 euros el kilo en el caso de los tamaños grandes.
Por tanto, la patronal agraria ha instado a los agricultores olivareros a que «no tengan miedo de defender un buen precio para su cosecha, ya que los industriales tienen necesidad de comprar aceitunas y fuera la oferta también es escasa».