Francisco Escalante: «El consumidor extranjero no está dispuesto a pagar más por la aceituna manzanilla»
Entrevista

Francisco Escalante: «El consumidor extranjero no está dispuesto a pagar más por la aceituna manzanilla»

El director general de Aceitunas Guadalquivir insiste en la necesidad de reconvertir el olivar manzanillo y en mecanizar su recolección para reducir los costes

18/06/2019 Actualizado a las 10:18

Desde Morón de la Frontera, Aceitunas Guadalquivir elabora y envasa las aceitunas que se consumen en 65 países de todo el mundo. Esta empresa familiar, actualmente en manos de la segunda generación, exporta el 70% de su producción, que en 2015 alcanzó las 60.000 toneladas de aceitunas procesadas de todas las variedades, acabando el año con una facturación de 102 millones de euros.

Ante el inicio de la nueva campaña de verdeo en la provincia, la industria prevé comprar unas «40.000 toneladas de aceitunas en recolección, ya que nuestros stocks son altos», declara el director general de la firma, Francisco Escalante. Tras el cierre de la factoría argentina hace dos años, Aceitunas Guadalquivir no prevé abrir nuevas fábricas, asegurando que todos los recursos se destinan ahora a las dos instalaciones que tienen en Morón, siendo la fábrica La Harina la mayor planta de procesamiento del sector, preparada para recibir en campaña unas 1.500 toneladas de aceitunas al día.

-Esta semana comienza la recolección de la aceituna en la provincia de Sevilla. ¿Qué expectativa tiene la industria en esta nueva campaña?
-La climatología en primavera fue muy buena, pero el verano está siendo muy duro, pues no llueve desde el pasado 12 de mayo. Esto ha provocado que el tamaño medio de la aceituna esté, en estas fechas, a un 35% por debajo al del 2015. Este menor calibre puede afectar de forma importante a nuestros costes, pues vendemos aceitunas por tamaño. El aforo de la interprofesional, a 31 de agosto, predice una campaña superior a la estándar, confirma la bajada de calibres medios y, en algunas variedades como la manzanilla, augura un fuerte incremento de producción, pasando de las 137.000 toneladas del año pasado a unas 187.000 toneladas actuales. En cuanto al precio, es difícil hacer predicciones antes del inicio de la campaña, pero esperamos poder mantener niveles de precios razonables para el agricultor.

-¿Cuáles son las perspectivas de compra que tiene Aceitunas Guadalquivir para poder proveer a sus mercados?
-En torno a unas 40.000 toneladas en recolección, aproximadamente como la campaña pasada, pues nuestros stocks son altos. Necesitamos que nuestros agricultores hayan cumplido con nuestros requerimientos a lo largo del año, por lo que no resulta fácil aumentar las compras con nuevos productores.

-¿Toda la producción proviene de agricultores asociados o tienen tierras en propiedad?
-Somos meramente industriales, aunque nuestra actividad empieza en el campo. Por ello es muy importante que las relaciones con nuestros agricultores sean estables, tanto en términos económicos, como de calidad y seguridad alimentaria. El 70% de nuestra producción se exporta por lo que el cultivo debe cumplir con las legislaciones de cada país de destino. Nuestros técnicos de la división agrícola hacen un seguimiento durante todo el año, ayudando y apoyando a los agricultores para que sean más eficientes. En conjunto abarcamos unas 13.000 hectáreas de olivar asociadas.

Trabajo rentable

-¿Cómo se consigue esa estabilidad económica cuando, a excepción de la campaña pasada, el sector productor de verdeo critica que apenas puede cubrir sus costes?
—Para nosotros los agricultores son el pilar más importante de la cadena, y queremos que su trabajo sea rentable. El problema es que el consumidor de los países a los que exportamos no está dispuesto a pagar el diferencial de precios tan grande que tiene la aceituna manzanilla respecto a la variedad hojiblanca, que es extremadamente eficiente a nivel agrícola. Por eso es necesaria la mecanización del olivar manzanillo. Necesitamos que nuestros agricultores sean más eficientes para que sus plantaciones sean rentables y el producto final sea competitivo. Esta es la razón por la que en los últimos 50 años la aceituna hojiblanca ha pasado de prácticamente no exportarse a tener unas ventas sostenidas de 250.000 toneladas, mientras que la manzanilla se ha mantenido más o menos estable.

-¿Cómo ve la industria el arranque masivo de olivos manzanillo en la provincia de Sevilla?
-Con preocupación por un lado, porque los mercados demandan esta variedad y hay que conseguir que sea sostenible en todos los aspectos. Necesitamos una reconversión en gran parte de ese olivar manzanillo y gordal y sería interesante que la Administración se volcara en apoyar a esos agricultores. Y, por otro lado, con dedicación para cambiar esta situación liderando distintos proyectos, desde el convencimiento de que la manzanilla es una variedad mecanizable y que tras la recolección mecanizada se puede obtener un producto de calidad.

-¿Los resultados refuerzan ese convencimiento?
-Así es. Tras siete años trabajando en el proyecto mecaceituna, junto a la Interprofesional del sector y con el apoyo del Centro para el Desarrollo Tecnológico Industrial (CDTI), ya sabemos que es posible cosechar manzanilla con máquinas y conseguir un producto de calidad. Tras estos resultados, hemos participado en otro proyecto en el que, con la ayuda de la Universidad de Sevilla, hemos diseñado un nuevo sistema de cultivo para solucionar los grandes retos que a nivel agrícola tiene el olivar manzanillo, como es la rentabilidad, ya que con este sistema se reduce el coste de recolección de la aceituna en un 90%. En los últimos dos años hemos estado muy volcados en la innovación a nivel agrícola.

-¿La innovación en procesos industriales y productos queda de momento apartada?
—La innovación es un pilar de la empresa. Aceitunas Guadalquivir ha sido pionera en la implantación de sistemas de reutilización de aguas en máquinas de relleno de aceitunas; ha instalado Rayos X para la detección de materia extraña; y ha invertido en la adquisición de la última generación de sistemas de evaporación de vertidos. Pero seguimos trabajando. De hecho, acabamos de adquirir una patente del Instituto de la Grasa (CSIC) para conservar en la aceituna procesada el color verde natural que tiene en el olivo, empleando una sal de cinc de grado alimentario, creando al mismo tiempo un producto saludable. Gran parte de nuestra innovación en el futuro irá al segmento de salud y productos saludables, que cada vez tienen más demanda en los mercados.

Exportación

-¿Cuáles son vuestros mercados principales?
-Exportamos a 65 países, con Estados Unidos como principal destino, aunque también son mercados muy importantes la Unión Europea, los países del Este y los países árabes. El 73% de nuestras ventas son productos envasados y 27% restante se comercializa a granel. Proveemos al mercado con todas las variedades de aceituna, pero la esencia de nuestra empresa es la manzanilla y la gordal sevillana. De hecho, procesamos entorno a 25.000 toneladas de manzanilla, unas 20.000 de hojiblanca y unas 8.000 toneladas de la variedad gordal.

-¿La empresa seguirá apostando por la marca blanca o primará su marca comercial en el futuro?
-Nos gusta vernos como el fabricante de aceitunas de los comercializadores. Nuestra filosofía pasa por aliarnos con grandes comercializadores y fabricar exactamente lo que ellos necesitan. Sólo envasamos con nuestra propia marca, Excelencia, el 1% de los productos de la más alta calidad que tenemos. También hacemos unas 200 toneladas de aceite virgen extra de aceituna manzanilla en verde de extraordinaria calidad que normalmente no comercializamos nosotros.

Escrito por

Ámbitos