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Proyecto Hypatia

Buscando la huella espectral que identifica la calidad de la aceituna

El olivar de Espartinas, en Sevilla, es el escenario de un proyecto de aplicación de nuevas tecnologías

10/05/2022 Actualizado a las 07:05

En el olivar de Espartinas (Sevilla), concretamente en la finca Finca Los Hoyos, propiedad de los hermanos Donaire Ibáñez, se está llevando a cabo un proyecto de digitalización y aplicación de nuevas tecnologías —principalmente visión artificial a través de imágenes hiperespectrales—, buscando identificar en la huella espectral de la aceituna de mesa los parámetros que influyen en el crecimiento y la calidad del fruto del olivo.

El objetivo es identificar mediante espectrometría las condiciones en las que se cultiva la aceituna de mesa, haciendo un seguimiento continuo del crecimiento del fruto, permitiendo al agricultor tomar decisiones sobre el cultivo.

Tras este objetivo está el proyecto Hypatia (HYperspectral Precision Agriculture based on Tracked Information for Andalusian crops), dirigido por los profesores de la Escuela Politécnica Superior de la Universidad de Sevilla Carlos León de Mora y Julio Barbancho, y que cuenta como socio con la empresa sevillana Soltel IT Solutions y con la colaboración del Consejo Regulador de las IGP Manzanilla y Gordal de Sevilla.

Hypatia, cuyo plazo de ejecución termina el 31 de diciembre de este año, da continuidad a un proyecto previo de la Universidad de Sevilla (denominado Sistema ciberfísico inteligente para soporte de agricultura ecológica) que se enmarca en una línea de trabajo que tiene como eje transversal la aplicación de tecnologías de Inteligencia Artificial (IA), Big Data o el uso de blockchain en el sector agrario.

El proyecto supone llevar la agricultura de precisión a un cultivo poco mecanizado como es el olivar de mesa, donde tanto la recolección como muchas otras fases de su procesado industrial se siguen haciendo de manera artesanal, «por lo que hay mucha capacidad de digitalización», apunta Julio Barbancho.

Toma de imágenes

En la campaña pasada, los investigadores fueron tomando imágenes de las aceitunas desde finales de mayo hasta principios de octubre, coincidiendo con el inicio del verdeo. Se usaron cámaras hiperespectrales capaces de capturar la luz en el rango espectral desde los 400 a los 1.000 nanómetros, obteniendo información en otras longitudes de onda más allá del rango visible por el ojo humano.

Imagen de aceitunas con una cámara hiperespectral / Agrónoma

La información obtenida ha permitido a los investigadores clasificar diez etapas distintas en el crecimiento de la aceituna. En esta campaña, los investigadores, usando la misma cámara hiperespectral, repetirán la toma de imágenes a la aceituna, verificando las etapas de crecimiento del fruto seleccionadas.

Pero, además, «se va añadir información adicional del contexto en el que se desarrolla el cultivo, fotografiando también el suelo», señala Barbancho. Para ello, se van a realizar una serie de capturas multiespectrales incorporando la cámara a un dron, que sobrevolará el olivar a 120 metros de altura, obteniendo información respecto a nivel humedad del suelo, su composición, vegetación o incluso la desecación del terreno.

El primer vuelo del dron ya se ha realizado y está previsto hacer otros «cuatro o cinco hasta el mes de septiembre, momento del verdeo», señala el investigador.

Dispositivo de mano

Toda esta información servirá para el desarrollo de un dispositivo de mano que será accesible y útil para el agricultor, de manera que éste, fotografiando la aceituna de su olivar, pueda saber en qué estado se encuentra el fruto, además de los parámetros más relevantes que influyen en la calidad de la aceituna, de una forma simple y económica.

Aceituna de mesa / Agrónoma

«Ya estamos empezando a hacer la selección de componentes para la fabricación del circuito electrónico del dispositivo de mano e iniciando la fabricación del aparato en sí», declara el profesor Barbancho.
Este aparato tendrá conectividad con la nube, donde habrá una plataforma, que desarrollará la empresa Soltel, donde estarán caracterizadas todas las muestras que se van recogiendo en campo.

El funcionamiento será «muy sencillo», explica. Así, habrá que disponer de un smartphone donde se instalará una aplicación (APP). Esta aplicación se conecta al dispositivo de mano que lleva el agricultor para hacer la captura de la aceituna.

La muestra tomada automáticamente se transmite al smartphone por bluetooth y la aplicación enviará esa información a la nube, donde se procesa con inteligencia artificial, y se cataloga el estado en el que se encuentra el cultivo, permitiendo al agricultor comparar el resultado con otras campañas.

Se trata de una tecnología que «queremos que sea accesible y de bajo coste para los olivareros», pues el dispositivo de mano «debería salir a la venta por debajo de los 150 euros», señala el experto.