El sector de la aceituna de mesa, sobre Trump: «Estamos preocupados, y la UE también debería estarlo»
Desde Asemesa aseguran que están «preocupados» y que la situación es «grave», toda vez que piden a la UE que actúe con contundencia contra los aranceles aún vigentes a la aceituna negra
La victoria de Trump puede traer consecuencias al sector agroalimentario andaluz. El secretario general de la Asociación de Exportadores de Aceitunas de Mesa (Asemesa), Antonio de Mora, ha reconocido su «preocupación» por el efecto de la victoria de Donald Trump, que ya ha anunciado su intención de imponer un 10% de media en aranceles a las exportaciones, una medida que, esperan desde Asemesa, «no se sume a los ya altos aranceles norteamericanos impuestos a la aceituna negra».
La vuelta de Trump «no parece que sea el mejor escenario» para el sector andaluz que exporta aceitunas de mesa, a quien el republicano ya impuso aranceles durante su primer mandato presidencial que han ocasionado pérdidas millonarias.
Antonio de Mora ha advertido de que esta victoria de Trump es una «amenaza para todos los productos». «Yo estaría preocupado y la UE debería estarlo también. La Unión Europea no ha tomado las medidas ni actuado con la contundencia que debería y ahí están las consecuencias».

Pérdidas del 70% del mercado
«¿Qué tiene que pasar en el caso de Estados Unidos y las aceitunas para que la UE considere que es una grave perturbación del mercado imponer aranceles a la aceituna de mesa?», se ha preguntado De Mora, que ha recordado que el sector ha perdido el 70% del mercado y ha dejado de exportar más de 260 millones de euros en los últimos cinco años.
La situación es «grave», reconoce Asemesa, que recuerda que el sector está haciendo un «enorme esfuerzo para compensar las pérdidas» derivadas del conflicto aranceles a las exportaciones. «El sector es muy ágil, muy dinámico y, evidentemente, las empresas están haciendo un enorme esfuerzo para poder compensar en la medida de lo posible», ha sentenciado el secretario general de la Asociación, Antonio de Mora.
No obstante, los exportadores de aceituna de mesa dan por perdido un porcentaje muy alto de exportaciones por la entrada en el tablero de juego de otros países como Egipto, Turquía y Marruecos, cuyos productos no tienen gravámenes y «juegan con ventaja». En total, las pérdidas en estos seis años han superado los 270 millones de euros.
Un conflicto que viene de largo
Cabe recordar que el conflicto de la aceituna negra en EEUU viene de largo. Más concretamente, desde agosto de 2018, Estados Unidos cuando imponer aranceles del 35% a las aceitunas negras procedentes de España, tras considerar que las ayudas que recibía el sector de la PAC eran ilegales y que la importación procedente de España causaba un daño importante al sector californiano de la aceituna de mesa.
Tras varios procesos judiciales en territorio estadounidense, la Organización Mundial del Comercio (OMC) emitió en 2021 una primera resolución favorable a los exportadores españoles, declarando «ilegales» los aranceles impuestos por EEUU.
El conflicto se reabrió en 2023, cuando la OMC estableció en un panel de su Órgano de Solución de Diferencias (OSD) de nuevo, que EEE había establecido unos gravámenes «ilegales», ante el que el país norteamericano, bajo el mandato de Joe Biden, se comprometió a acatar la resolución y a abarcarla de manera diplomática.
Sin embargo, pese a la presión de Asemesa, y administraciones como la Junta de Andalucía, la Unión Europea no ha establecido «medidas de represalia» en estos años, como reclamaba el sector, que considera que es la única «vía efectiva» para que se acabe el conflicto. Lo único que han conseguido, tras varias sentencias en EEUU que sí fallaron a favor del Gobierno norteamericano y con la OMC en contra, es que, en algunos casos, el arancel se haya reducido de un 35 al 31%. Unas «ligeras modificaciones», como las califica De Mora, que no arreglan el problema. Ahora, con la victoria de Trump, parece que la solución está aún más lejos.