
Cacao andaluz, tras la estela del aguacate
Tras lograr el hito de producir cacao en Málaga, el ensayo del CSIC se dirige ahora a estudiar el momento óptimo de recolección para analizar la calidad y si puede ser un cultivo rentable
Un obrador sevillano, La Despensa de Palacio, está impulsando un innovador ensayo de la mano de investigadores malagueños por el que, tras tres años de trabajo, se ha conseguido el hito de obtener la primera cosecha de cacao cultivado en Andalucía y en toda Europa Continental.
Un logro que ha sido posible gracias al apoyo técnico del Departamento de Fruticultura Subtropical del Instituto de Hortofruticultura Subtropical y Mediterránea (IHSM) «La Mayora», que une grupos de trabajo del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y de la Universidad de Málaga. Al frente del ensayo está el profesor de investigación y responsable del Departamento, Iñaki Hormaza.
Este obrador de Estepa lleva 25 años estudiando la historia del chocolate y cuenta con «Chocomundo», el mayor museo de España dedicado a este producto. No obstante, su empeño siempre ha sido «tener nuestra propia plantación de cacao».
Intentos fallidos
Esta aventura comenzó estudiando a fondo los últimos intentos fallidos de sembrar cacao en España. En este sentido, la historia destaca como uno de los personajes más importantes en la búsqueda del ansiado cacao al comerciante español Manuel Agustín de Heredia quien, junto a Claudio Botelou, jardinero de los Reales Alcázares de Sevilla, sentó en Málaga, en el siglo XIX, las bases de esta innovación agrícola.
No obstante, el éxito en este cultivo tropical ha llegado dos siglos después, con la primera cosecha de cacao cultivado en Málaga, gracias al conocimiento técnico del IHSM La Mayora, responsable de la expansión de los cultivos subtropicales.

Así, históricamente, la costa mediterránea andaluza fue la primera zona del país donde se inició el cultivo de la chirimoya a nivel comercial y, a partir de los años 1960, del aguacate. Más tarde, a partir de los años 90 se introdujo el cultivo del mango. Y en 2020 ha llegado el cacao, que aún está en fase experimental.
El ensayo
Para poder cultivar cacao en la provincia malagueña, el primer paso ha sido controlar la temperatura para evitar los problemas causados sobre todo por el frío en invierno. «Esto se ha logrado mediante el cultivo en invernadero», explica Iñaki Hormaza.
El segundo problema es que en las plantas, para que se produzca fruta, hace falta la polinización. «En el cacao lo hacen en su hábitat natural pequeños insectos de diferentes especies. Pero en nuestro caso, estamos llevando a cabo una polinización manual para asegurarnos de tener fruta», explica el investigador.
Una vez conseguido tener frutos de cacao mediante esta polinización manual «estamos trabajando con diferentes especies de insectos presentes en Europa para ver si podemos tener una polinización natural», apunta.
Otra de las líneas de la investigación se centra actualmente en definir «el momento óptimo de la recolección del cacao, que tiene una cosecha al año, para lograr un producto de la máxima calidad», pues «ya está comprobado que se puede cultivar cacao andaluz, lo que ha generado mucha expectación, pero otra cosa es que sea comercialmente rentable. Por tanto, debemos seguir investigando y esperar al menos un par de años más», insiste Hormaza.

Desarrollo del cultivo
Los cultivos tropicales precisan de irrigación, y la falta de agua es un hándicap en la costa de Málaga, lo que podría cuestionar su futuro. No obstante, en términos agronómicos, «el cacao estaría en la línea del requerimiento hídrico del aguacate» señala el experto.
Respecto a si podría seguir los pasos del aguacate, encumbrado por sus cualidades nutricionales y su rentabilidad, Hormaza muestras sus dudas, ya que «el cacao se cultiva bajo plástico, por lo que va a ser más costoso de producir, y su destino sería más bien el mercado gourmet». No obstante, «debido a la expectación creada, auguro que habrá un crecimiento importante, por lo que no es descartable que en unos años podamos consumir chocolate andaluz».
El objetivo del (IHSM) «La Mayora» es diversificar el cultivo en Europa no solamente de especies tropicales, sino también de variedades dentro de cada especie. Los cultivos principales en la Península Ibérica son el aguacate, el chirimoyo y el mango. Sin embargo, «lamentablemente, en cada caso prácticamente sólo se cultiva una variedad».
Por ejemplo, en el caso del aguacate es la variedad Hass, que en España se produce desde noviembre hasta abril. Pero con una combinación adecuada de cuatro o cinco variedades «podríamos producir aguacate español todo el año».
Además de esos tres cultivos, en La Mayora se está experimentando con muchas otras especies: Al aire libre con lichi, longan, pitaya, carambola, maracuyá, guayaba o café. En invernadero, con especies de requerimientos más tropicales como cacao o papaya.
«Al final, nuestro objetivo es poder producir cultivos tropicales que se adapten a Andalucía y con el mínimo uso de fitosanitarios y bajísima huella de carbono», señala el responsable del Departamento.