Guía para identificar el hongo descendente en el aguacate: así afecta esta plaga al cultivo
Esta enfermedad afecta aproximadamente al 10-15% de los aguacateros jóvenes, principalmente de la provincia de Granada
Los hongos de la familia «Botryosphaeriaceae» causan diversos síntomas en los aguacateros, como: necrosis descendentes en ramas e inflorescencias, chancros en tronco y ramas, y pudriciones en el fruto. Estos daños son cada vez más frecuentes (afectan aproximadamente al 10 -15% de los árboles jóvenes, principalmente en la provincia de Granada) y suponen una preocupación para el sector. Por ello, la Red de Alertas e Información Fitosanitaria (RAIF) de la Junta de Andalucía ha explicado cómo se pueden detectar estos hongos.
Los principales síntomas que causa el hongo descendente del aguacate son: muerte regresiva (secándose desde el ápice y avanza en sentido descendente de forma progresiva), muerte o necrosis descendente de las ramas (afectando también a inflorescencias y hojas), chancro de las ramas y pudrición del fruto o de su pedúnculo.
¿Cómo detectar los chancros?
Según detalla la RAIF en un comunicado, en los chancros se puede observar la exudación pegajosa que, una vez seca, se convierte en un polvo blanquecino-amarillento, aunque las plantas de aguacate pueden producir este exudado por otras causas. A su vez, la corteza puede estar agrietada, tener un color oscuro o estar ligeramente hundida.
Si bien, en los chancros viejos se puede eliminar fácilmente la corteza del área dañada. Debajo del chancro, la corteza interna y la madera son de color marrón, en ocasiones con tonalidades rojizas, en lugar del color pálido normal.
Además, cuando la rama se corta transversalmente a nivel del chancro, puede verse la necrosis en forma de cuña, que se extiende hacia el interior del xilema. Si gran parte del xilema se infecta, el tallo puede colapsar y las hojas se vuelven marrones, pero permanecen unidas a las ramas.

Una vez que la planta está infectada, los síntomas pueden aparecer a los pocos días o semanas, pero en ocasiones la infección se mantiene latente y las plantas permanecen asintomáticas durante largos periodos de tiempo.
Control sanitario
Para atajar esta situación, la RAIF aconseja comprobar regularmente que la planta no presente síntomas ni estrés de cualquier tipo. En caso de presentar síntomas de enfermedad, se recomienda:
– Podar las ramas muertas y las ramitas, en las que pueden persistir los picnidios y las esporas del patógeno. No cortar en el punto de inserción de la rama ni demasiado lejos del mismo. Los cortes deben ser perpendiculares para minimizar la superficie de la herida.
–Eliminar la madera muerta y los frutos viejos, lejos de los árboles para evitar nuevas infestaciones.
–Podar y cosechar preferiblemente en condiciones de baja humedad ambiental.
–Corregir las situaciones de estrés nutricional o hídrico de las plantas, y minimizar los daños por plagas y otras enfermedades. En la mayoría de los casos, el buen estado de las plantas suele impedir el desarrollo de la enfermedad, aunque estén infectadas.
Desde la Junta de Andalucía aseguran que la frecuencia y el volumen del agua de riego son muy importantes. Por ello, insiste la RAIF, conviene utilizar aguas con una baja conductividad eléctrica para evitar los daños por salinidad.
Hay que tener en cuenta que una fertilización adecuada de las plantas ayuda a evitar los problemas de necrosis descendente que pueden causar los hongos de la familia «Botryosphaeriaceae».