
A punto de lograr el sello BCI, la sequía tiene en vilo al algodón
Enrique González sustituye a Dimas Rizzo y asume la presidencia de la interprofesional, Espalgodón, en un complicado momento
La Organización Interprofesional del Algodón, Espalgodón, encara una nueva etapa impulsada por el cambio de presidencia. Dimas Rizzo, histórico del sector algodonero andaluz y al frente de la interprofesional desde su creación, ha dejado el cargo, que ha pasado a manos de Enrique González, presidente de la Cooperativa Las Palmeras del Trobal.
El nuevo presidente de Espalgodón afronta el reto de dirigir la organización en un momento «muy complicado», marcado por la falta de agua, la influencia de las políticas europeas y los altos precio de los imputs.
«Nuestro principal problema, que compartimos con otros sectores agrarios, es la falta de agua», reconoce Enrique González, que teme que la próxima campaña «sea aún peor que la del año anterior». A grandes rasgos, el nuevo presidente, que también dirige una de las cooperativas algodoneras de la región, socia de la desmotadora Coalsa, arroja un dato de lo delicada que es la situación: los embalses andaluces se encuentra, ahora mismo, al 24,4% de su capacidad tras las últimas lluvias. El año pasado, por estas fechas, se superaba el 25% de agua embalsada. «Solo una primavera muy lluviosa nos daría esperanzadas para la campaña algodonera», resalta González.
Y es que en las dos últimas campañas parece se ha estabilizado la bajada de superficie que ha sufrido el cultivo: de las 60.000 hectáreas a nivel nacional que se ha sembrado de promedio en las últimas campañas, se ha pasado a superar, por poco, las 51.000 hectáreas.
Aunque aún es pronto para hablar de los datos de este 2024, pues las siembras no arrancarán hasta el mes de mayo, aproximadamente, todo parece indicar que la tónica seguirá siendo la misma. «La falta de agua es un problema que afecta a todos los eslabones de la cadena, desde el agricultor al industrial, que no puede acceder a la materia prima necesaria», detalla González.

De esta forma, son muchos productores los que, ante la escasez hídrica, han optado por sustituir el algodón por cultivos como el girasol, el trigo o la remolacha. En esta bajada de superficie también influyen las ayudas europeas. De hecho, el año pasado fueron muchos los que, al hacer la solicitud de las ayudas PAC, declararon directamente algodón de secano. Para 2023, el Fondo Español de Garantía Agraria fijó en 1.159,95 euros por hectárea el pago específico al algodón, con una superficie de referencia de 51.376,82 hectáreas.
Además, la sequía no solo afecta a la cantidad de algodón que se cosecha en el campo andaluz, sino también a su calidad. «No podemos decir que el año pasado produjésemos algodón de regadío», lamenta González. Y es que la campaña contó con una dotación de riego escasísima, de tan solo 700 metros cúbicos por hectárea. Esto apenas cubrió la el 20% de la necesidad hídrica de este cultivo, que oscila entre los 4.000 y 6.000 metros cúbicos por hectárea. «Esto afecta inevitablemente a la longitud y a las características de la fibra, que en la última campaña no pudo alcanzar la calidad que caracteriza al algodón andaluz», reconoce el presidente de Espalgodón.
Esto influye, a su vez, en la capacidad de mantener mercados: estos años, en los que el algodón español ha sido insuficiente para abastecer a la cadena productora, se ha buscado materia prima en otros lugares. Cabe recordar que Estados Unidos, China y la India son los principales productores de algodón del mundo y representan casi el 60% de la producción global.

Un trabajo de años
Por otra parte, entre los retos más inmediatos del sector, destaca la consecución del sello Better Cotton Initiative, un marchamo de calidad que acredita las buenas prácticas con la que se produce el algodón y que concede la consultora internacional Better Cotton.
El trabajo para lograr que el algodón andaluz salga al mercado bajo este prestigioso sello arrancó hace varios años, y ya está llegando prácticamente a su fin. De hecho, Enrique González ha avanzado que, probablemente a finales de este mes, ya se hayan llevado a cabo todos los trámites pendientes. Tan solo quedan, detalla, diversas acreditaciones relativas a normas laborales, sobre todo. El resto ya está solventado.
Y es que más del 75% del algodón andaluz se produce bajo técnicas de Producción Integrada, lo que de por sí supone unos estándares de calidad y medioambientales muy altos. Ahora, la certificación Better Cotton Initiative reconocerá y facultará ese trabajo, hecho por los algodoneros de la región durante años, con una sello que, además, exigen ya los principales fabricantes textiles del mundo.
Los trabajos para conseguir el prestigioso y riguroso sello internacional han sido dirigidos por Espalgodón con la colaboración de la Consejería de Agricultura.
La interprofesional algodonera está formada por las tres organizaciones agrarias (Asaja, COAG y UPA), que representan a la totalidad del sector algodonero español. También integra a las dos Asociaciones de la Industria Algodonera, que representan el 100% de la industria desmotadora del algodón (Aeda, que también presidía Dimas Rizzo, y Adesur) , con las 8 desmotadoras que existen actualmente en España.