X
Perspectivas

La falta de agua y la caída de la superficie complican la campaña algodonera

Se prevé una bajada en la producción, debido a los justos rendimientos del cultivo en el campo por estrés hídrico

24/05/2022 a las 07:00

La sequía, un año más, volverá a marcar la campaña del algodón en el campo andaluz. Las lluvias de marzo y abril mejoraron algo la difícil situación de los embalses de la Cuenca del Guadalquivir, por lo que en la última Comisión de Desembalse se optó por aumentar la dotación para el regadío a 1.750 metros cúbicos por hectárea.

Se trata de una concesión «que supone una restricción del 70% de lo que sería una campaña normal, siendo del todo insuficiente para llevar a buen término el cultivo del algodón, pues las necesidades hídricas estarían entre 4.000 y 6.000 metros cúbicos por hectárea». «Esta agua, prácticamente se va en dos riegos escasos», por lo que los agricultores «tendrán que hacer una gestión más eficiente que nunca del recurso», declara el técnico de Asaja Sevilla, Emilio Gutiérrez.

Esta sequía se ha traducido en una bajada de la superficie del cultivo industrial en el campo andaluz, ya que, si el año pasado se sembraron unas 57.000 hectáreas de algodón, «se prevé que la superficie esté entorno a las 51.000-52.000 hectáreas, con una caída estimada de alrededor del 10%», apunta el técnico.

Buena nascencia en general

No obstante, los que tomaron la decisión de sembrar algodón tras las últimas precipitaciones de primavera, aprovechando esa humedad del suelo, «han tenido una muy buena nascencia, aunque en algunas zonas ha sido necesario resembrar debido a los cambios tan drásticos de temperaturas que hemos tenido».

En cualquier caso, el técnico apunta que «los rendimientos medios se verán acusados por falta de agua, y eso se traducirá en una menor producción, aunque la pérdida final de la cosecha dependerá de cómo venga la climatología, en función de si llueve algo a lo largo del ciclo vegetativo del cultivo y de los episodios de temperaturas extremas que se sucedan».

Cultivo de algodón / RAIF

Pese a las incertidumbres, Emilio Gutiérrez se aventura a dar una cifra: «Si el año pasado, con la dotación de riego al 50% se logró un buen rendimiento en campo (donde influyó también la ausencia de plagas) y una producción de 150.000 toneladas, en esta campaña podríamos movernos en un rendimiento de 2.500 kilos por hectárea, y con una cosecha de 130.000 toneladas podríamos darnos por contentos», apunta el técnico, que insiste en que «son previsiones estimatorias, pues todo dependerá de las condiciones climatológicas que se den en el ciclo vegetativo».

Por ello, ante esta escasa dotación de agua y teniendo una buena nascencia, el técnico de la patronal agraria recomienda a los agricultores «retrasar al máximo el primer riego», realizando pases de regabina, manteniendo la humedad del suelo, si es posible, hasta finales de junio si las temperaturas son suaves.

¿Rentabilidad?

La campaña algodonera estará marcada por ese descenso en la superficie de siembra y por una bajada productiva. Además, hay que tener en cuenta que los costes productivos en el campo se han disparado, en concreto, el precio de fertilizantes (+100%), gasóleo (+40%), energía (+300%), plásticos (+50%) o agua (+30%). Pero frente a estos factores adversos, hay otros más favorables, empezando por el buen precio que tendrá el algodón en esta campaña.

Así, la cotización en los mercados de futuros oscila sobre los 0,85-0,90 euros el kilo de algodón bruto (cuando en la campaña pasada alcanzaban los 0,54 euros el kilo), precios que hace muchos años que no se veían», subraya Emilio Gutiérrez. Además, las contrataciones a futuro permiten al agricultor conocer anticipadamente el precio que va a percibir cuando entregue su cosecha.

Algodón del Grupo Algosur / Agrónoma

Igualmente, hay que recordar que el algodón es el único cultivo con ayudas blindadas a los vaivenes de la PAC, por lo que no le afectará cómo quede finalmente el Plan Estratégico Nacional que está ultimando el Ministerio de Agricultura y que supondrá la hoja de ruta para aplicar la nueva reforma agraria para el periodo 2023-2027 en España.

Así, los algodoneros vienen cobrando una ayuda acoplada, que en 2021 ascendió a 1.045 euros por hectárea, ya que la superficie en Andalucía alcanzó las 57.000 hectáreas. La normativa establece un importe para el pago específico al algodón en España de 1.267,52 euros/hectárea para una superficie básica nacional de 48.000 hectáreas. Si se supera esta superficie, se aplica un recorte proporcional en la cuantía de la ayuda.

No obstante, como en esta campaña la superficie del cultivo es menor, «la ayuda que cobrarán los agricultores será mayor, y podría estar entorno a 1.100-1.150 euros por hectárea», explica el técnico sectorial. En cuanto a la ayuda agroambiental al algodón (ayuda a los sistemas sostenibles de cultivos agroindustriales [Operación 10.1.5] incluida en el Programa de Desarrollo Rural de Andalucía), se prorroga un año más en los mismos términos, como ya ocurrió en 2021. Los algodoneros están recibiendo alrededor de 290 euros por hectárea como prima básica, aunque implica una modulación de estas ayudas.

Por último, cabe destacar que las desmotadoras vienen primando una serie de variedades de algodón, otorgando unos céntimos más por kilo de algodón bruto entregado, un plus a tener en cuenta de cara a lograr la rentabilidad.

En definitiva, que son muchos los factores que actúan en esta difícil campaña y que para poder despejar la ecuación de si el algodón será o no rentable, habrá que tirar de calculadora y ajustar muy bien los números al final del ciclo.