Egipto, próximo destino para la fibra textil cultivada en Andalucía
La Interprofesional trabaja en el cumplimiento de la normativa para poder exportar al país de los faraones
El sector del algodón en conjunto, representado en la asociación Interprofesional, está trabajando en la búsqueda de nuevos mercados para exportar la fibra textil que nace en Andalucía, con el objetivo fijado en Egipto.
Curiosamente, Egipto es cuna del algodón más famoso del mundo, pero en los últimos años su producción se ha reducido notablemente, pues su agricultura depende casi enteramente del riego con las aguas del Nilo.
De hecho, Egipto importó en 2017 algodón por un valor de 726 millones de dólares americanos, un 37% más que el año anterior, según el informe elaborado por la Oficina Económica y Comercial de España en El Cairo en diciembre 2018.
«Es un mercado muy interesante y también muy exigente con la calidad de la fibra, por lo que ya estamos trabajando para dar solución a los trámites y cumplir con la normativa que exige Egipto a las empresas que quieran exportar sus productos, con la idea de poder estrenar este mercado el próximo año», apunta el presidente de la Interprofesional del algodón, Dimas Rizzo.
Por otra parte, la entidad ha anunciado que, a través de la Alianza Europea del Algodón, que une a las asociaciones interprofesionales de España y de Grecia, «vamos a optar a la convocatoria de ayudas comunitarias de junio a través de los programas múltiples (cuando participan entidades de varios países, en este caso España y Grecia, únicos países productores de algodón de la UE), para promocionar la calidad del algodón europeo».
Así, en caso resultar aprobada estas ayudas, la Alianza contará con un presupuesto superior a los dos millones de euros para una campaña que se prolongará durante tres años consecutivos y que se centrará en los países de la Unión Europea.
Falta de materias activas
Por otra parte, el sector algodonero lamenta que tenga de depender cada año de autorizaciones provisionales, concedidas excepcionalmente por el Ministerio de Agricultura, para garantizar una buena protección desde el inicio hasta el final del cultivo, ante la prohibición de utilizar determinados productos fitosanitarios para los que no existe actualmente materia activa sustitutiva.
Es el caso del Tidiazurón, propiedad de la multinacional Bayer. Se trata de un defoliante muy eficaz que produce la caída de la hoja del algodón, evitando con ello las impurezas y el manchado de la fibra y favoreciendo un algodón de mayor calidad. Se considera, además, un producto inocuo, mucho más eficaz y adecuado a las características de las producciones andaluzas.
Desde que expiró su patente, ninguna empresa comercial ha acometido el proceso de renovar la autorización del Tidiazurón, por lo que la Asociación Interprofesional del Algodón ha cogido el testigo.
Pero la carrera no está resultando fácil. Por lo pronto, la Interprofesional ha encargado a una empresa especializada un informe para saber cuánto podría costar registrar la molécula de nuevo y qué estudios taxativos habría que presentar a la autoridad competente en la Unión Europea para renovar el registro del Tidiazurón.
Al parecer, parte de estos estudios ya los había iniciado Bayer, por lo que «la Interprofesional está a la espera de una próxima reunión con la multinacional alemana para abrir negociaciones en torno a estos estudios, ya que la UE no permitiría la repetición de los mismos», declara el presidente de la entidad, Dimas Rizzo.
De otro lado, las empresas semillistas también se quejan de la falta de productos fungicidas, a día de hoy, para tratar la semilla del algodón, tras finalizar en enero del año pasado el principio «Carboxina+tiram», necesario para protegerse de los hongos del suelo «Rhizoctonia solani» y «Pythium ultimum».
Estos hongos son organismos nocivos que pueden llegar a ocasionar la muerte de la planta del algodón, lo que puede llegar a hacer inviable el cultivo. Una situación, además, que puede verse agravada, sumando un perjuicio adicional al agricultor por no cumplir con el número mínimo de plantas que es exigible en el marco de la ayuda específica del cultivo del algodón.
Respecto al principio «Metalaxyl-M», usado para proteger la germinación del algodón y la implantación del cultivo, caducado desde junio de 2019, «hemos podido tratar la semilla para esta campaña por una autorización excepcional, pero el sector no puede depender de cortos periodos de gracia. Es necesario trabajar en buscar una solución definitiva para el tratamiento de las semillas, con objeto de que podamos garantizar una campaña de nacencia del algodón en condiciones óptimas», apunta el gerente de la empresa Guadalsem, Olivier Crassous.