Trucos para identificar el gusano rosado que daña el algodón
Se ha registrado una media provincial de capturas de 13 adultos/trampa y día en Sevilla y ocho en Cádiz
El cultivo del algodón se encuentra actualmente en el estado fenológico dominante de «Botones». Además, en las provincias de Sevilla y Cádiz, las más adelantadas, se observan ya las primeras flores, y, por ende, las primeras cápsulas pequeñas, ya que la fecundación de las flores dura entre uno y tres días.
Según explica la Red de Alertas en Información Fitosanitaria de la Junta de Andalucía, en estas dos provincias más adelantadas fenológicamente se han colocado ya trampas para el seguimiento de adultos de gusano rosado, una de las plagas más dañinas del cultivo.
Si bien, la RAIF destaca que, en las pocas trampas instaladas hasta el momento, se ha registrado una media provincial de capturas de trece adultos/trampa y día en Sevilla y ocho en Cádiz.
Características a tener en cuenta para su identificación
En concreto, el gusano rosado es un microlepidóptero de la familia Gelechiidae. El adulto es pequeño, de 15-20 mm de envergadura alar y presenta una coloración gris-parda en las alas anteriores y flecos en las posteriores.
El huevo, blanco-rojizo y largado, mide 0,5 x 0,25mm y presenta una superficie rugosa, siendo «muy difícil» de ver a simple vista. La larva, de color blanquecino en las primeras edades, pasa a ser rosa a medida que crece, llegando a alcanzar los ocho o nueve milímetros.
Esta plaga tiene tres generaciones y una cuarta incompleta. Además, como detalla la RAIF pasa el invierno en diapausa en última edad larvaria dentro de la semilla en los rastrojos del algodón, en las demostadoras o en el suelo dentro de un capullo hecho con sedas, restos de hojas y partículas de suela.
La mariposa empieza a emerger en primavera cuando todavía no hay en la planta botones sobre los que desarrollarse. Además, si la mayoría de las mariposas salen cuando el algodón está muy atrasado morirán (por lo que a menudo se denomina generación suicida), solo se escaparán aquellas que encuentren un algodón en estado de botones o próximo a ello. Si bien, en los años de gran coincidencia del vuelo con los órganos florales esta plaga puede ser más peligrosa.
Otro de los aspectos a tener en cuenta es que la mariposa pone los huevos en pequeños grupos en sitios escondidos, pilosos, cercanos a los órganos florales y la larva recién nacida penetra en los botones, cicatrizando el orificio de entrada rápidamente.
Otras consideraciones
Cuando posteriormente se abre la flor, la larva ya grande une la corola con hilos de seda impidiendo su apertura y formando los típicos «farolillos», este es el primer momento en el que el agricultor se da cuenta que tiene la plaga.
La larva se tira al suelo y se transforma en crisálida en restos de hojas, etc. El botón floral atacado no suele sufrir daños y se transforma en un fruto normal. Por ello, se aconseja, una vez empiece a observarse las primeras flores, colocar trampas con feromonas para el seguimiento poblacional de la plaga, así como realizar muestreos periódicos en las parcelas más adelantadas, con el objetivo de constatar la presencia o no de larvas dentro de las cápsulas.
En este marco, la RAIF recuerda que «las primeras cápsulas o frutos serán siempre las mejores, con mayor peso y fibra de mayor calidad, por lo que es muy importante preservarlas del daño infringido por las pagas, para poder obtener el mayor rendimiento posible».
Asimismo, desde la Junta de Andalucía inciden en que antes de emplear productos fitosanitarios es «conveniente» sopesar otras alternativas viables a la hora de combatir las plagas.