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Entrevista

Francisco Gómez: «La industria está pagando el algodón por encima del precio actual de mercado»

La desmotadora sevillana Indesa ha firmado en esta campaña la compra del 20% de su producción algodonera a futuro

04/09/2019 Actualizado a las 12:57

Con una capacidad de desmotado de 800.000 kilos de algodón bruto al día, la desmotadora Indesa se sitúa entre las tres primeras industrias del sector de las siete que continúan en activo en Andalucía, con una facturación global de 21 millones de euros anuales. Situada en la comarca algodonera del Bajo Guadalquivir, concretamente en el municipio sevillano de Las Cabezas de San Juan, la industria trabaja a pleno rendimiento en estas fechas, en jornadas de hasta 24 horas seguidas, dando entrada a unos 230 camiones cargados de algodón al día. Al frente de la firma se sitúa Francisco Gómez, director gerente y accionista de Indesa, quien en el año 2006 apostó por invertir en Andalucía tras el cierre de las desmotadoras de la región de Murcia y el retroceso del cultivo del algodón en el levante español, donde venía desempeñando su actividad profesional.

-El plan de reestructuración del sector del algodón trajo consigo el cierre de 20 desmotadoras. ¿La oferta actual de materia prima puede ser asumida sin problemas por las industrias que están en activo?
-Antes de la reestructuración había una sobrecapacidad de desmotación y las industrias que quedan hoy están más optimizadas. Son más rentables y más eficientes, pues funcionan al 80 ó 90% de su capacidad, y los costos son menores a la hora de procesar los kilos de algodón. Esta circunstancia beneficia también a los agricultores pues, al tener menos gasto, la industria puede pagar más al productor.

—¿Y la industria ha mejorado los precios a los agricultores?
-El algodón no es como el maíz, el trigo o el girasol donde los precios giran mucho. Es un cultivo más estable, con un mercado internacional muy transparente. En cualquier momento se pueden cerrar precios, incluso se da la paradoja de que el agricultor puede vender su cosecha antes incluso de sembrarla, y eso le da una cierta seguridad. Las desmotadoras estamos haciendo un gran esfuerzo y estamos pagando un precio por encima de lo que dicta el mercado actualmente. En el caso de Indesa, el 20% de nuestra producción ya estaba contratada a futuro, pues firmamos muchos contratos con agricultores en el mes de mayo, y desde entonces hasta ahora las cotizaciones del algodón han bajado hasta un 15%.

Más capacidad de recogida

-Otra de las quejas de los agricultores es las colas que deben esperar a las puertas de la fábrica con los camiones cargados para poder entregar la cosecha. ¿Cómo se soluciona?
-Ahora hay suficiente capacidad de recogida como para no tener que hacer grandes colas. Nosotros tenemos tres básculas y nuestra capacidad de recepción puede ser de casi dos millones de kilos de algodón bruto al día, o lo que es lo mismo, unos 220 ó 230 vehículos aproximadamente. Además, en esta campaña, la aprobación provisional del uso del tidiazurón, un defoliante que posibilita abrir la cápsula que aloja el algodón, ha permitido adelantar entre 10 y 15 días el inicio de las recolecciones, por lo que se escalonan más las entregas en las desmotadoras, evitando que la cosecha llegue toda de golpe que es lo que origina las colas y las quejas.

-¿Cómo valora la industria la actual campaña del algodón?
-En la provincia de Sevilla se han cultivado alrededor de 40.000 hectáreas, lo que supone un 10% menos respecto al año pasado. Baja la superficie y baja también el rendimiento en campo debido, entre otros factores, al calor continuado que hemos tenido estos meses atrás y al ataque del gusano rosado. No obstante, la calidad ha sido superior en esta campaña, aunque seguimos con el problema de que la longitud de la fibra sigue siendo un poco corta, aunque me consta que ya se está trabajando en la búsqueda de nuevas variedades y nuevos manejos del cultivo para mejorar la longitud de la fibra.

-¿Cuáles son los derivados del algodón que se obtienen en la desmotadora?
-Producimos algodón, semilla para alimentación animal y fibrilla. Cuando limpias el algodón bruto se obtiene la fibrilla, y en Indesa procedemos también a su limpieza, para fabricar algodón hidrófilo o hilo de peor calidad. En definitiva, aprovechamos al cien por cien la materia prima, pues de los 35 millones de algodón bruto que producimos, obtenemos 12 millones de kilos de fibra de primera calidad y 500.000 kilos de fibrilla de calidad inferior, además de 18 millones de kilos de semilla para alimentar al ganado.

-¿Cuál es el destino del algodón una vez procesado?
-Nuestro mercado es un 10% nacional, un 20% europeo, y el resto va a exportación a países asiáticos, como China, Bangladesh y Vietnam.

Un sector «unido»

-Desmotadoras, productores y el sector comercializador se ha unido para pedir el uso del tidiazurón, amenazando con movilizaciones. Con la aprobación provisional, ¿dan la batalla por zanjada?
-La batalla, pero no la guerra. El tidiazurón es un producto que beneficia a todas las partes del sector algodonero pues produce la caída de la hoja del algodón, evitando con ello las impurezas y el manchado de la fibra y favoreciendo un algodón de mayor calidad sin provocar merma en la producción. Además, es más barato que otras sustancias autorizadas. No es un producto nocivo, aunque actualmente no está incluido en el listado de la Unión Europea porque la multinacional que lo comercializaba no ha renovado el tidiazurón en el registro. No obstante, la autorización del Ministerio es provisional para esta campaña, por lo que aún hay que insistir en que se apruebe de manera definitiva.

-Otra campaña que ha unido al sector es la petición de un sello de calidad que distinga al algodón europeo y pueda competir con China, India y Brasil, que usa transgénicos. ¿Cómo ve este proyecto?

-Es un proyecto importante, pues la única ventaja que tiene Europa para competir con los grandes productores del mundo es que es libre de transgénico. La sostenibilidad es una tendencia mundial, y el sector algodonero puede usar el bloqueo de los países de Europa a los cultivos transgénicos en su provecho, con un sello que diferencie la calidad de nuestra fibra. Cada vez son más las multinacionales, como Inditex-Zara, Nike o Adidas, a las que les importa la procedencia de la materia prima y no les vale cualquier algodón, como el que venden países donde no se respetan factores laborales o ambientales.

-Ese rechazo de la Unión Europea a los transgénicos ¿resulta beneficioso o perjudicial para el sector?
-Es un tema muy polémico, pero mi opinión es que el algodón transgénico sería beneficioso para el sector. En primer lugar, porque no habría ataque de gusanos y eso reduciría el gasto en fitosanitarios, no habría tampoco residuos químicos y beneficiaría al medio ambiente. Además, las cosechas serían mejores, pues el agricultor obtendría un 40% más de producción por hectárea con un 20% menos de coste. Sería una buena manera de impulsar el cultivo.