Rafael Merino: «Tenemos asegurada agua suficiente para que el algodón no sufra la sequía»
La Algodonera Blanca Paloma es la última que funciona de manera independiente y la única que queda en la margen derecha del Guadalquivir
La desmotadora Blanca Paloma es la única que opera en la margen derecha del Guadalquivir. Ubicada en la localidad sevillana de Aznalcázar, procesa la producción de algodón de la Marisma y el Aljarafe así como del Condado de Huelva. Su política empresarial la ha llevado a preferir caminar en solitario en un sector dominado por oligopolios, contando siempre con el apoyo de sus agricultores, que no dudaron en manifestarse para impedir el cierre de la desmotadora cuando tronó la polémica por el plan de reestructuración del algodón en 2010.
No obstante, pese a las dificultades iniciales y a las que siguieron apareciendo en el camino los años venideros, el ingeniero agrónomo y actual gerente de Algodonera Blanca Paloma, Rafael Merino, asegura hoy que «la reestructuración fue un acierto al regular las necesidades de la industria con la capacidad productiva, haciendo a las empresas sobrevivientes que hoy operan en el sector más competitivas».
Con la vista puesta ya en la próxima campaña algodonera, la industria prevé un normal desarrollo del cultivo en la provincia, ya que pese a que el nivel de los embalses preocupa a los agricultores, «tenemos asegurada una dotación hídrica suficiente por hectárea, por lo que estimamos que la producción global no se verá afectada por la sequía».
—En el sector del algodón, ¿Cree que la unión hace la fuerza o que es mejor defender intereses individuales?
—El sector debe estar regulado y asociado, pero no a cualquier precio. La asociación Interprofesional, recientemente constituida, integra a todos los sectores que componen el desarrollo de la actividad. Éste ha sido un paso cualitativo para mejorar la calidad y aportar valor a cada uno de los procesos productivos del algodón. Debe de existir una mayor integración entre la industria y los productores con objeto de añadir valor y ganar en competitividad. Algodonera Blanca Paloma no descarta la integración en alguna de las asociaciones a las que pertenecen el resto de las industrias desmotadoras (Adesur y Aeda), si bien nos gustaría, como objetivo finalista, una sola asociación que integrara a todas las industrias del algodón.
—¿Cuál es la capacidad industrial de Blanca Paloma?
—La factoría, con más de 100.000 metros cuadrados de superficie, tiene una capacidad de desmotado de más de 12 millones de kilos y puede procesar 500.000 kilos de algodón bruto diarios. El sector industrial desmota anualmente en torno a 200 millones de kilos de algodón provenientes de unas 70.000 hectáreas de riego. Blanca Paloma procesa, por tanto, el 6% de la cosecha que aportan los algodoneros de Andalucía. En cuanto a productos del desmotado del algodón bruto producimos fibra textil de primera calidad que enviamos a fábricas hiladoras nacionales e internacionales y semillas, que se destinan a multiplicación de variedades de siembra o alimentación animal para la industria láctea.
—¿Cuáles son los mercados principales en los que la empresa está presente?
—El 90% de la fibra textil se exporta. De lo que va fuera, el 50% tiene como destino el lejano Oriente (Tailandia, Indonesia, Vietnam y China); un 20% va a países miembros de la Unión Europea y otro 20% a países africanos (Marruecos, Argelia y Túnez, principalmente).Por último, un 10% se queda en el mercado nacional. Respecto a las semillas, la comercialización se hace íntegramente en España.
Próxima campaña
-Ante la planificación de las próximas siembras de algodón en la provincia, ¿cree que la falta de agua en los embalses puede hacer bajar la superficie de algodón este año?
A estas alturas de la temporada es difícil todavía estimar cómo irá la evolución de la campaña actual, si bien pensamos que podría superar la de 2016. No obstante, es aventurado fijar previsiones de superficie y rendimiento. Respecto al riego, pese a que el nivel de los pantanos actual es bajo, el algodón precisa unos 3.500 metros cúbicos por hectárea para su normal desarrollo y actualmente tenemos asegurada esta dotación de agua, lo que me lleva a pensar que la producción global de algodón no se verá afectada por el déficit hídrico. Además, hay tiempo en el próximo mes para poder recibir precipitaciones que mejoren el nivel de agua almacenada. En cualquier caso, estamos comprometidos con los algodoneros, organizando cursos de formación y poniendo a su disposición un equipo de técnicos que asesoran durante todas las fases del cultivo.
-¿Qué porcentaje de producción suele contratar la industria a futuro y cuánto durante la campaña?
-La evolución de las variables de contratación (según las cotizaciones de la Bolsa de New York y del valor del dólar) ha supuesto un cambio de cultura en la negociación con el agricultor. El algodón es un producto que permite fijar precios en cualquier momento del año independientemente de la campaña específica de recolección. Algodonera Blanca Paloma desarrolla acciones continuadas dirigidas a los agricultores con objeto de que ellos fijen precios en el momento que estimen adecuado. Lo normal, desde los últimos cuatro años, es que el 60% de la cosecha del productor se contrate a futuro, guardándose el 40% restante para negociar precios durante la campaña.
Fibra de más calidad
-Se está trabajando mucho en nuevas variedades de algodón y en el manejo del cultivo para obtener fibra de mejor calidad. ¿Por qué tarda tanto en implantarse en el campo estas nuevas semillas?
-El sector es cada vez más exigente en parámetros de calidad. La industria productora de semilla viene realizando esfuerzos de adecuación de las diferentes variedades para optimizar resultados. El proceso es lento por las propias condiciones específicas del cultivo, pero la implementación de técnicas y nuevas variedades de algodón están dando resultados excelentes. En este aspecto, Algodonera Blanca Paloma realiza, junto con los agricultores, técnicas respetuosas con el medio ambiente con la finalidad de mejorar la producción y la calidad de la fibra.
-¿Sería positivo para el sector que la Unión Europea permitiese el cultivo de algodón transgénico?
-La UE deriva la responsabilidad del cultivo del algodón transgénico a los países miembros. Algunos países como Francia y Austria han decidido no cultivarlo. España está pendiente de tomar una decisión al respecto. Mientras, habría que poner en valor la sostenibilidad del cultivo europeo. La Interprofesional del algodón está trabajando en ello, intentando crear una marca diferencial.
-Ya se está hablando de la PAC post 2020. ¿Las ayudas al algodón seguirán garantizadas en el nuevo marco comunitario?
-El algodón tiene unos niveles de inputs importantes, por lo que si desaparece la ayuda específica, posiblemente desaparecería el cultivo. Las primeras negociaciones de la nueva PAC se iniciarán este verano y todo apunta a que las ayudas al cultivo se mantendrán en el futuro.