Iván Romero, director de Almondo Agroindustrial: «Los precios de la almendra deberían subir en los próximos meses»
«Actualmente no es habitual en España pactar precios a largo plazo; en Almondo estamos abiertos a esta opción, pero la realidad es que no existe la costumbre»
Iván Romero dirige Almondo Agroindustrial, una de las apuestas más ambiciosas del cultivo de la almendra en España. Esta sociedad -promovida por el empresario murciano Francisco Gracía García- ha adquirido en los últimos años las fincas Las Manchas y La Almiranta en Villamanrique, Los Mártires en Marmolejo y Las Navas, en Carmona, donde ha alquilado Los Santos. Y por último, La Tiesa y El Tornero, en Aznalcázar. En total suman 2.000 hectáreas que estarán a plena producción en los próximos dos años.
-Almondo comenzó en 2015. ¿Cuándo alcanzará la madurez productiva?
-Este año recogerá 1.500 toneladas de almendra en grano (sin contar la cáscara), el próximo verano serán 2.000 toneladas y en la siguiente campaña alcanzarán su velocidad de crucero, con más de 4.000 toneladas. Se han hecho inversiones muy importantes, pero hay una travesía por el desierto hasta que maduran las plantaciones. Nos hemos convertido en un operador de relevancia en Andalucía.
-Los precios están muy bajos. ¿Cuál es su previsión para los próximos meses?
-Se han dado varios factores que nos han llevado a esta situación. El principal, sin ninguna duda, es que la producción de California ha sido históricamente buena y, a eso se le ha unido que por primera vez en muchos años el consumo mundial no ha crecido debido al Covid-19, lo cual también ha impactado en los precios, que ahora están por debajo de los cuatro euros. Sin embargo, mi intuición me dice que las cotizaciones ya están tocando suelo, en California los costes de explotación son más altos que en las fincas intensivas de España y allí ya están en el umbral de la rentabilidad, los precios necesariamente deben rebotar.
-¿Las explotaciones en Andalucía están en rentabilidad?
-Las explotaciones de Almondo sí, pero aún así hemos decidido ralentizar las ventas. Salvo compromisos puntuales, vamos a guardar una parte de la producción porque consideramos que si la cotización no ha tocado suelo está a punto. En California los costes de recolección son superiores y están ya en el umbral de la rentabilidad, el margen de bajada ya es muy escaso; lo lógico es que el precio suba. Muchos de los clientes de la almendra son grandes empresas industriales.
-¿No hay margen para cerrar acuerdos de venta a largo plazo?
-Actualmente no es habitual en España pactar precios a largo plazo; en Almondo estamos abiertos a esta opción, pero la realidad es que no existe la costumbre. En EEUU, donde el sector tiene una dimensión muy considerable con unos altísimos criterios de profesionalidad, sí se hacen acuerdos de estas características, pero eso aquí hoy no es realizable. Para una empresa de nuestras características sería razonable destinar una parte de la producción a cerrar acuerdos a largo plazo, lo cual nos daría estabilidad a nosotros como productor y a nuestros grandes clientes les permitiría controlar sus costes a largo plazo; y destinar otra parte al mercado.. En los últimos cinco años han surgido otros grandes proyecto vinculado al almendro.
-¿Ve posibles alianzas para aglutinar la oferta?
-El sector en España ha cambiado radicalmente. Venimos de una tradición de parcelas pequeñas, en las que era difícil garantizar la venta de grandes cantidades de almendra con unas características estables de calidad. Poco a poco se están depurando algunas de las prácticas antiguas y se están imponiendo los criterios propios de un mercado en el que la producción empieza a ser muy relevante y los operadores están muy profesionalizados. En este nuevo contexto hay margen para que se produzcan alianzas; Almondo está ahora centrada en consolidar su producción al 100%, aunque no cierra ninguna posibilidad para el futuro.
-Tras completar la adquisición y puesta en producción de 2.000 hectáreas, ¿La compañía se plantea seguir creciendo?
-Almondo desembarcó en un momento en el que había buenas oportunidades en el mercado, hoy el precio de la hectáreas en regadío ha subido sensiblemente. Ahora estamos centrados en sacar el máximo potencial de las fincas que hemos integrado, y crecer en zonas cercanas a las fincas que ya tenemos en Sevilla y Jaén, bien en alquiler o bien comprando si el precio es razonable. El grueso del proyecto ya está en marcha y no vamos a expandirnos a cualquier precio. Dada nuestra dimensión, donde sí haremos esfuerzos es en verticalizar al máximo nuestra producción e intentar estar presentes en otras partes de la cadena de valor del producto, no quedarnos solo en la cosecha y recolección.
-¿Cómo ve el nivel de tecnificación de las fincas en España en relación con las de California?
-Las fincas españolas están más tecnificadas, especialmente en los sistemas de riego. En California no se llega al nivel de precisión que hemos alcanzado en Andalucía; tienen dotaciones mayores y la tierra es fabulosa, de ahí que su productividad sea alta. Si son cualitativamente mejores en la defensa del producto, tanto en cómo se organizan los productores como en la forma de promocionar el consumo en el mundo. Creo que en Andalucía, si logramos mejores dotaciones de agua, podemos alcanzar ese nivel de productividad con un riego más eficiente, pero como sector tenemos mucho que aprender.