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Frutos secos

La crisis de precios de la almendra tiene los días contados

La bajada de producción de California subirá previsiblemente las cotizaciones a medio plazo

27/05/2024 a las 07:00

Hace menos de una década, el almendro casi llegó a desbancar al olivo como principal cultivo en expansión en Andalucía. La demanda mundial y las menguantes cosechas californianas, principal región productora, hicieron que fuesen muchos los que se lanzasen a por este cultivo leñoso, desde agricultores grandes compañías, que planificaron inversiones millonarias empujados por los sistemas de producción intensivos y las nuevas variedades. Sin embargo, la vuelta de las grandes cosechas en Estados Unidos, así como la subida de los costes de producción, han hecho que, en las últimas campañas, sobre todo en 2023, los precios hayan caído en picado.

En España, la superficie dedicada a almendro supera las 700.000 hectáreas. Aunque el mayor porcentaje sigue siendo el cultivo para secano, lo cierto es que el regadío ha crecido exponencialmente: hasta un 228% en los últimos nueve años.

Andalucía es, además, la región donde más ha crecido el almendro de riego. Según datos de 2023 recopilados por la Junta de Andalucía, solo en ese año se registraron 6.410 hectáreas nuevas de almendro, y de ellas, casi 3.000 ha eran para el cultivo de riego.

«Desde 2021, más de la mitad de producción a nivel nacional proviene del regadío», asegura Javier Carrasco, responsable del sector almendra de Dafisa. Según las previsiones, ese porcentaje será aún mayor, ya que hasta un 60% de la almendra procederá del regadío y un 40% del secano.

Almendra / Agrónoma

Carrasco, que participó en la última jornada de la consultora agrícola Conatech, dató en 2019 el inicio de la crisis de la almendra. «A partir de este año, el consumo ha estado por debajo de la producción, la clave para explicar la fuerte bajada del precio en origen: el ritmo de consumo mundial no ha crecido al mismo nivel que la producción», detalla.

Situación en EEUU

Sin embargo, la grave situación de 2022 y 2023, que ha llevado, incluso, a muchos a abandonar el cultivo y optar por el olivar superintensivo, podría cambiar radicalmente: en EEUU, 2024 ha sido el primer año, desde 2010, en el que la superficie dedicada a la almendra ha empezado a bajar, lo que podría indicar el inicio de un cambio de ciclo. «El agricultor norteamericano está cansado de vender su producto incluso por debajo de los costes, lo que puede conllevar que, a medio-largo plazo, se produzca menos y el precio comience a remontar a nivel mundial, sobre todo en Europa», aventuraba Javier Carrasco, de Dafisa.

No obstante, a corto plazo, la tendencia no es alcista, aunque sí que se pausará el desplome de cotizaciones vivido en los últimos años.

Previsiones

En cuanto a esta campaña, la producción española rondará las 130.000 toneladas, según los datos que maneja el sector, unas 10.000 toneladas más que en 2023, y muy lejos de la hecatombe productiva que supuso el 2022.
Según los cálculos de distintos organismos dedicados al sector, y la entrada en producción de los almendros plantados en los últimos años, en el 2026, el potencial productivo de España será de 183.044 toneladas
Con todo, para que la crisis de la almendra empiece a retroceder, hace falta mejorar otro factor de la ecuación:el consumo.

Almendras en crecimiento / RAIF

«El Consejo Mundial de los Frutos Secos (INC) estima que la producción de almendra, a nivel global, alcanzará próximamente los 1,47 millones de toneladas, cuando en 2013 se situaba en 1 millón de toneladas. Todas las almendras que producimos las tenemos que consumir, de lo contrario, el desequilibrio empuja a la baja los precios», afirmaba Javier Carrasco, de Dafisa.

Dos de los tres principales productores, California y España, están entre los primeros puestos de consumidores, también, aunque, según se resaltaba en la jornada de Conatech.

Por otro lado, según informe del INC, Estados Unidos continúa liderando el mundo en exportación de almendras, exportando principalmente almendra en grano, la mayoría hacia la Unión Europea y Reino Unido, concretamente Alemania y España, Asia y Oriente Medio.

España se posiciona como el segundo exportador de almendra del mundo, con el 10% de esas exportaciones, seguido de países como Australia o China. Además exporta anualmente más de 100.000 toneladas de almendra, las cuales comprenden almendra grano, harina de almendra y almendra tostada, tal y como se muestra en los gráficos 3 y 4, en su gran mayoría a países de la Unión Europea, acaparando el 85% de estas exportaciones. También es el primer procesador de la Unión Europea, de ahí las elevadas importantes de almendra, principalmente de origen California, que procesa y posteriormente exporta.

De otra parte,  hay que resaltar una de las grandes ventajas competitivas de la almendra española: la posibilidad de estar certificada como ecológica. De hecho, de las 765.036 hectáreas registradas en la última Encuesta sobre Superficies y Rendimientos del Ministerio de Agricultura, casi un tercio están certificadas como ecológico o en periodo de reconversión.