La RAIF avisa: el pulgón negro hace mella en los almendros andaluces
Asegura que el control químico se puede llevar a cabo «siempre y cuando el ataque haya sido intenso durante el año anterior»
La Red de Alerta e Información Fitosanitaria de la Junta de Andalucía ha avisado de que, en los últimos días, se está observando presencia del pulgón negro sobre la zona sombreada de las ramas y troncos de los almendros.
Al respecto, ha destacado que se trata de una especie de áfido de reciente aparición sobre el almendro en España, el cual «llama la atención su presencia en esta época del año con los rigores del invierno».
En cuanto a sus orígenes, la RAIF detalla que proviene de Oriente Medio. Si bien, explica que se ha extendido por la cuenca Mediterránea hasta detectarse por primera vez en la Región de Murcia (hace casi 20 años sobre los almendros), colonizando otros frutales de hueso como el cerezo, melocotonero, ciruelo, nectarino y albaricoquero.
¿Cómo identificarlo?
En este marco, explica que los adultos son de un tamaño «anormalmente grande» para ser un pulgón (entre 2,5 y 4 mm) y se pueden encontrar tanto con las alas (los que trasladan la plaga de un árbol a otro) como sin ellas, que son los que forman las colonias.
Además, aclara que son de color castaño con manchas negras, con largas patas y antenas de tonalidades rojizas.
Respecto a su expansión, detalla que «cuando las colonias son densas pueden llegar a producir daños en el árbol como la seca de ramas por succión de savia, defoliaciones y aparición de hongos como la negrilla sobre la melaza que segregan los pulgones, reduciéndo la capacidad fotosintética del árbol, la disminución de cosecha y merma de su calidad».
No obstante, desde la Junta de Andalucía señalan que, en estos momentos, las hembras adultas sin alas de «pterochloroides persicae» se observan sobre las ramas formando colonias.
Expansión y control
De este modo, «cuando las condiciones climáticas sean favorables y el movimiento de savia se active, el pulgón se reproducirá rapidamente de forma asexual dando lugar a las nuevas hembras por reproducción sexual que pusieron en otoño, apareciendo otro nuevo pulgón que se reproducirá asexualmente y así dando lugar a una nueva generación y observándose también las características y engorrosas manchas de melaza sobre las hojas y pie de árbol», asevera.
Para su control, se puede actuar de forma biológica incentivando la presencia de insectos auxiliares depredadores de áfidos como «adalia bipunctata» (mariquita de dos puntos), «coccinella septempunctata» (mariquita de siete puntos), «vespula vulgaris» (avispa común) o «chrysoperala carnea» (crisopa).
En este sentido, la RAIF incide en que «el control químico se puede llevar a cabo siempre y cuando el ataque haya sido intenso durante el año anterior, con tratamientos preventivos antes de la floración utilizando formulaciones autorizadas o a lo largo de la primavera o verano con la aparición de melaza en hojas o en la base del tronco».