X
Investigación

Las aflotoxinas, el peligroso tóxico que ataca almendros y pistachos

Un proyecto de la UCO lucha contra este compuesto de hongos que se alimenta de vegetales en descomposición

17/06/2020 Actualizado a las 10:37

El proyecto «Biocontrol-A», en el que participa el  el grupo de Patología Agroforestal de la Universidad de Córdoba, lucha contra las aflotoxinas, un peligroso tóxico que contamina cultivos, y trata de impedir la contaminación de los frutos de almendro y pistacho por toxinas producidas por varias especies de hongo.

Como recuerda la UCO, el cultivo del almendro y pistacho es tan antiguo como la propia agricultura, y su consumo ha aumentado considerablemente a lo largo de las últimas décadas. España es, precisamente, el tercer productor del mundo de almendra después de Estados Unidos y Australia, y el primero en superficie. Actualmente, el sector está viviendo una transformación que pasará del cultivo basado en variedades tradicionales en secano a un sistema intensivo con nuevas variedades y riego.

El motivo del estudio internacional en el que participa la UCO es que, pese a los beneficios de su consumo y la rentabilidad que puedan tener ambos cultivos, su comercialización se ha visto amenazada por un problema emergente: la contaminación por aflotoxinas, un compuesto producido por varias especies de hongos que viven en el suelo y campan por los cultivos alimentándose de tejidos vegetales en descomposición.

En el proceso, el hongo libera las esporas que vagan por el aire hasta impactar en el fruto, y si el fruto tiene algún tipo de apertura, alcanzan la semilla y la contaminan. Debido a su peligrosidad, la presencia de las aflatoxinas está altamente regulada en los alimentos para consumo humano y animal, ya que puede llegar a producir cáncer de hígado.

Identificación de los hongos

Identificar aislados de estos hongos no tóxicos que pueden ser utilizados como agentes de biocontrol y entender los mecanismos de competencia entre esporas tóxicas y no tóxicas son los objetivos principales del proyecto de investigación ‘Biocontrol-A’, un proyecto internacional en el que participa el grupo de Patología Agroforestal de la Universidad de Córdoba.

Según el investigador principal, Juan Moral, la clave está en «aislar las cepas de hongos que no producen el componente tóxico debido a una mutación y seleccionarlas en función de su capacidad de competir con las tóxicas». Una vez aisladas, se aplican masivamente en el campo utilizando semillas. De esta forma, compiten con los hongos que sí generan toxicidad en los cultivos.

La primera fase del proyecto se ha ejecutado en California, en donde, según ha asegurado el investigador, uno de los principales avances ha sido el de registrar una cepa de control biológico (que estaba registrada para el pistacho)  para almendros, higuera y nogal.

Asimismo, también se ha podido demostrar que dicha cepa no afecta a las abejas, lo cual era una de las grandes preocupaciones para los agricultores debido a que estos insectos son uno de los elementos fundamentales para la polinización del almendro.

El próximo paso es usar todo este nuevo conocimiento para luchar contra el problema en España. Según Moral, «ya tenemos una batería de cepas endémicas que no producen toxinas y serían potenciales candidatas para usarlas en nuestro país, ya que cabe esperar que las cepas nativas estén mejores adaptadas a nuestras condiciones y sean más eficaces».