Las inundaciones de los arrozales dan por concluida una campaña marcada por rendimientos «satisfactorios»
La RAIF recuerda que la inundación en estas fechas disminuye la cantidad de hierba que saldrá el año próximo
La recolección del arroz comenzó el 20 de septiembre en las primeras parcelas andaluzas y terminó a finales de octubre. Si bien, aunque todavía se están analizando los datos de producción obtenidos, la Red de Alertas e Información Fitosanitaria (RAIF) de la Junta de Andalucía asegura en un comunicado que los rendimientos (kg/ha) han sido «satisfactorios».
Tras la siega, se han ido incorporando los restos de cosecha al terreno mediante la labor de fangueo, a lo largo de los meses de octubre y noviembre (principalmente octubre). Previamente al fangueo, se puede quemar el rastrojo, con el objeto de reducir enfermedades y semillas de malas hiervas.
No obstante, la RAIF insiste en que hay que tener en cuenta que «con esta práctica se pierde materia orgánica (nutrientes y estructura del suelo) y se emiten diversos gases contaminantes a la atmósfera, además del riesgo derivado del uso del fuego. Si se incorporan los restos de cosecha sin quemarlos previamente, la recomendación es hacerlo lo antes posible».
Además, explican, para favorecer su descomposición se requiere un buen contacto con el suelo, temperatura moderadas y suficiente humedad y tiempo para que los microorganismos existentes lleven a cabo ese proceso. Al no realizar la quema se mejora la fertilidad del suelo y la actividad biológica del mismo.
Inundados hasta el 15 de enero
Desde la Junta de Andalucía recuerdan que, tras el fangueo, la normativa de ayudas agroambientales al cultivo del arroz obliga a: «terminado el ciclo productivo del cultivo, los arrozales se mantendrán inundados hasta el 15 de enero». Esta práctica se establece en base a los sistemas agrarios de especial interés para las poblaciones de aves de los arrozales andaluces.
Además, «la inundación en estas fechas también disminuye la cantidad de hierba que saldrá el año próximo, facilitando el control de las mismas y reduciendo el laboreo para eliminarlas y preparar la próxima siembra», se detalla en el comunicado.

En estos momentos, la «mayor parte» de las parcelas han realizado ya el fangueo e inundación invernal, así permanecerán hasta el 15 de enero, cuando comenzarán a vaciarse, secándose paulatinamente. Las labores preparatorias del terreno suelen comenzar en febrero-marzo en las primeras parcelas, según la meteorología. «Para ello es fundamental que se haya secado bien la tierra, por lo que estas operaciones vienen muy condicionadas por las precipitaciones que se produzcan en estas fechas», explica la Junta.