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Agricultura

El sector arrocero de Sevilla se juega su futuro este martes en el Parlamento Europeo

El Copa Cogeca presenta una enmienda para intentar que se vuelva a activar de nuevo la cláusula de salvaguardia y controlar así importaciones

27/04/2026 a las 06:30

El sector arrocero sevillano está al límite. Con gran parte de la cosecha de 2025 aún almacenada por no encontrar comprador, este martes, 28 de abril, es vital para su futuro: el Parlamento Europeo tiene la oportunidad de aliviar la crisis a través de una votación clave sobre la cláusula de salvaguardia para Camboya y Myanmar, responsables de que el mercado comunitario esté repleto de arroz ‘barato’, y producido de forma cuestionable, que ha desplazado a la producción local.

En concreto, se intentará introducir una enmienda que permita que las negociaciones puedan volver al Parlamento Europeo, y que la Comisión y el Consejo acepten las cifras actuales, que demuestran que se han paralizado por completo las ventas de arroz europeo, una situación que puede suponer la desaparición del cultivo si no se rectifica a corto plazo, así como de la industria encargada de la transformación y el empaquetado.

Mauricio Soler, presidente de la Federación de Arroceros de Sevilla / A. G.

Datos preocupantes

Y es que los datos, como desgranan desde la Federación de Arroceros de Sevilla, son muy preocupantes: la UE es deficitaria en arroz, cubriendo tradicionalmente entre el 70-75% de su demanda con la producción propia y el resto del porcentaje con las importaciones. Sin embargo, en los últimos años, dichas importaciones han copado el mercado: el 60% entra libre de aranceles, y el 40% restante paga tasas que no se actualizan desde hace más de dos décadas. «La normativa actual fomenta una competencia desleal que el mercado europeo no puede soportar», asegura Mauricio Soler, presidente de la Federación de Arroceros.

En cifras, en la campaña 2024/2025, los ocho países productores de arroz de la UE cosecharon 1,465 millones de toneladas (465.000 solo en España). Sin embargo, las importaciones alcanzaron los 1,727 millones de toneladas, un incremento del 20% respecto al año anterior. El sector, representado a través de Copa Cogeca, del que forman parte tanto la Federación de Arroceros como Asaja y Cooperativas Agro-alimentarias, lleva años denunciando la injusta situación.

«Luchamos por la activación de una cláusula de salvaguardia que proteja al sector frente al arroz de los países del acuerdo EBA (Todo menos las armas)», asegura Soler. Dicha cláusula se activó por última vez en 2021 y, aunque no fue una solución definitiva, sí alivió la difícil situación que viven los arroceros. Sin embargo, desde entonces, no ha acabado nunca su tramitación, a pesar de tener varias veces la unanimidad del Parlamento Europeo.

Álvaro Grau, presidente de de la Cooperativa de Arroceros del Bajo Guadalquivir / A. G.

«No compensa salir con el tractor, nos estamos planteando no sembrar»

«Me siento estafado por la UE», reconoce Álvaro Grau, presidente de la Cooperativa de Arroceros del Bajo Guadalquivir, que reprocha que la normativa comunitaria obliga a los arroceros europeos a producir en unas condiciones muy rigurosas de calidad y sostenibilidad, al mismo tiempo que permite entrar arroz de Camboya y Myanmar con unos estándares medioambientales y sanitarios muy dudosos. y avanza que el panorama es «muy negro» para la próxima campaña. «Ahora mismo la misión de los arroceros es gastar lo menos posible para que el cultivo, al menos, no nos cueste el dinero. Para cubrir gastos, necesitaremos una cosecha extraordinaria, ni siquiera normal, y eso es muy difícil», afirma.

Francisco Peña, presidente de Arrozúa / A. G.

Del mismo modo se pronuncia Francisco Peña, presidente de Arrozúa, que cifra en «un 60%» el arroz que aún tienen almacenado sin comprador a la vista. «Europa nos ha dejado fuera de juego, las importaciones ya habían bajado el precio un 30%, hemos vendido el arroz a 370 euros toneladas, pero es que, ahora mismo, ni siquiera hay posibilidades de venderlo a ese precio», insiste. Y, frente a la próxima campaña, confiesa que se están planteando, incluso, «no sembrar». «No compensa salir con el tractor. Es una verdadera pena, tras varios años de sequía tenemos todo el agua que necesitamos y, sin embargo, no hay salida para nuestro producto por las importaciones, que no son otra cosa que un problema político», afirma.