La quema de rastrojos y el fangueo del arrozal completan una campaña marcada por la escasez de agua
La superficie de arroz sembrada en la provincia de Sevilla ha pasado de 36.000 hectáreas en 2020 a 20.000 hectáreas en esta temporada
Una de las tareas tradicionalmente utilizadas en las últimas fases del cultivo del arroz, es el fangueo, labor agrícola que se puede ver estos días en las tablas del arroz de municipios como Puebla del Río o Isla Mayor, en las marismas sevillanas del Guadalquivir, cuando los arrozales están inundados con bajo nivel de agua tras la cosecha, en una campaña en la que se ha reducido a la mitad la superficie sembrada debido a la escasa dotación de riego.
Así, tras un mes desde que comenzara la recolección de arroz en la provincia de Sevilla, donde ya se ha cosechado en torno al 75-80% de la superficie, según Asaja Sevilla, las máquinas cosechadoras dejan paso a los tractores, que recorren el arrozal equipados con ruedas de hierro(las gavias), removiendo los rastrojos que mezclan con el barro, para eliminar las malas hierbas y preparar la tierra para el cultivo de la campaña siguiente.
El paso del tractor, durante el fangueo, deja al descubierto pequeños invertebrados como insectos, gusanos o cangrejos, aunque también se pueden encontrar algunos anfibios, lo que constituye un alimento para miles de aves acuáticas migratorias como cigüeñas, garcillas, garcillas cangrejeras, lavanderas, e incluso flamencos, que aprovechan esta labor del campo para darse un festín en los arrozales sevillanos.
Aunque el fangueo reduce de forma considerable el uso de herbicidas y se trata de una labor tradicional, según un estudio realizado en la Albufera de Valencia por el Instituto de Ciencia y Tecnología Animal de la Universidad Politécnica de Valencia, esta práctica contamina un 18 % más (en términos que emisiones de metano y dióxido de carbono) que la quema de la paja, que también se está realizando estos días en las marismas del Guadalquivir.
Así, tras la recolección, que ya se encuentra en la recta final de la campaña, se está procediendo en los arrozales sevillanos, en algunos casos, a la quema de los rastrojos conforme al procedimiento habilitado para facilitar que se realice en condiciones óptimas y a continuación a dar las labores de fangueo.
Baja incidencia de plagas y enfermedades
Cabe destacar que este año la superficie sembrada en Sevilla ha sufrido una reducción muy importante, debido a que la dotación de agua de riego, de la que dependen irremediablemente las siembras, se ha quedado prácticamente en la mitad de lo habitual. Por este motivo, como señala el técnico de ASAJA-Sevilla, Emilio Gutiérrez, se ha pasado de una superficie de 36.000 hectáreas en 2020 a una superficie de 20.000 hectáreas en esta campaña.
En cuanto a las variedades utilizadas, los servicios técnicos de Asaja Sevilla apuntan que en el 55% de las parcelas de Sevilla se ha sembrado la variedad Puntal y en el 25% la variedad Hispalong, ambas de tipo índica (grano largo). El resto de parcelas se han sembrado con variedades principalmente de tipo japónica (Puñana, Jsendra, Copsemar 7 y Marisma, entre otras).
Por otra parte, la incidencia de plagas y enfermedades sobre el cultivo ha sido muy baja en esta campaña. Como señala la Red de Alerta e Información Fitosanitaria de Andalucía (RAIF), apenas ha habido presencia de pulgones o rosquillas, y los índices de Pudenta (Eysarcoris ventralis) también han sido muy bajos durante toda la campaña, al
igual que en el caso de Piricularia (Pyricularia grisea).
Rendimientos
Sobre el resultado de la cosecha, el informe sobre el Estado de los Cultivos de la Junta de Andalucía recoge que «los rendimientos están siendo, en general, buenos este año, entre 8.500 y 9.500 kg/ha», por lo que la cosecha podría situarse en torno a los 165.000/175.000 toneladas, aunque esta producción, debido a la reducción de superficie, será en cualquier caso muy inferior a la pasada, en la que se superaron las 302.000 toneladas.

Según el mismo informe, estos resultados se deben, en parte al menos, al hecho de que al haberse sembrado tan solo la mitad de la superficie por la escasez de agua, se han descartado mayoritariamente las parcelas situadas en las zonas regables más cercanas a la desembocadura y que reciben el agua con peor calidad, y se han elegido las mejores tablas, las que menos problemas de malas hierbas suelen tener, lo que favorecerá los rendimientos.
En Cádiz se han sembrado 1550 hectáreas
En la provincia de Cádiz, la cosecha comenzó el 1 de octubre, estando ya recolectada el 45- 50% de la superficie del arroz, es decir, una 750 ha de las 1.550 ha sembradas esta campaña (un 30% menos que en 2020, que fue de 2.200 ha). Es esta provincia más del 95% de las parcelas se han sembrado con la variedad Puntual, y el resto con la variedad de tipo Japónica Teti. De seguir así la actual meteorología, en unos 7-10 días estará todo el arroz cosechado.