Así planean los regantes el gran proyecto de modernización del arroz
Las comunidades de la Margen Derecha se comprometen a asumir el 52% del coste del millonario proyecto
Los regantes de la Margen Derecha del Guadalquivir se han propuesto sacar del letargo al proyecto de modernización del arroz, una obra que se antoja «vital» para la superviviencia de los agricultores de la Marisma.
La modernización, presupuestada en unos 200 millones de euros, pasaría por sustituir la actual toma de agua del río desde la presa de Alcalá por agua dulce traída directamente del Canal del Bajo Guadalquivir, desde Peñaflor (Sevilla), a lo largo de unos 60 kilómetros mediante el recrecimiento de dicho canal. Ello permitiría llevar el agua a la margen izquierda del río, cruzarla mediante un sifón y trasladarla hasta la margen derecha para el riego de los arroceros.
Este mega proyecto permitiría ahorrar entre 100 y 150 hectómetros cúbicos y, además, evitaría de una vez por todas los problemas de salinidad del estuario, que han causado pérdidas del 30% en la cosecha como media, aunque hay agricultores que han recolectado «menos de la mitad de una cosecha normal». Unos daños que suponen a nivel económico, según UPA Sevilla, «pérdidas para el sector arrocero valoradas en 35 millones de euros en la provincia de Sevilla».
Los arroceros, hartos de esta situación, han decidido movilizarse y dar un paso al frente para la reactivación del proyecto. De hecho, la Junta Central de Regantes de la Margen Derecha del Guadalquivir se ha comprometido a asumir el 52% del coste del proyecto, tras el compromiso ratificado en Asamblea General, bien ordinaria o extraordinaria, de cada una de las 12 comunidades de regantes de la Margen Derecha, que ocupa una superficie de 27.000 hectáreas.
Se trata de un compromiso «histórico», según declara el presidente de la Junta Central de Regantes, Antonio Olivares, ya que explica que «la cofinanciación máxima para una obra hidráulica en la Cuenca del Guadalquivir ha sido del 25%, y nosotros vamos a asumir más de la mitad de un mega proyecto de 200 millones de euros».
Un coste que se compensará a través de la tarifa de utilización del agua, y que supondrá para los regantes «un endeudamiento durante al menos 25 años», un enorme sacrificio «al que nos vemos obligados si queremos sobrevivir en el cultivo del arroz», declara Olivares.
Visita a la Breña II
A la espera de mantener una reunión con la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir para sellar el compromiso de los regantes, los arroceros de la Margen Derecha continúan realizando acciones para mejorar la situación del cultivo.
Así, tras una reciente visita al embalse de la Breña II (en Almodóvar del Río) por parte de las Juntas de Gobierno de las Comunidades de Regantes del Canal de Isla Mínima y de Queipo de Llano, lamentan que, «pese a que los arroceros venimos sufragando los gastos de funcionamiento, conservación e inversión de tal infraestructura, soportando un canon complementario del 30%, no se usa a pleno rendimiento, discriminando al arroz».
En este sentido, aclaran que no está cumpliendo «una de las funciones para las que fue proyectado», ya que, «en invierno no eleva las aguas excedentarias del Río Guadalquivir para que pueda desembalsar en verano». Ello se debe a que la estación de bombeo del embalse «no está actualmente en funcionamiento», y hay dudas sobre lo que pueda pasar a futuro, ya que «el gasto del rebombeo para elevar las aguas sobrantes del Guadalquivir es muy alto, el doble prácticamente al beneficio que se pudiera obtener con el turbinado para producir energía hidroeléctrica», lamenta Manuel Muñoz, asesor jurídico de los regantes de dichas comunidades.
«Los arroceros quedaron decepcionados ante la imposibilidad de utilizar un magnífico instrumento que pudiera paliar sus necesidades más vitales», señala Muñoz, que añade que, no obstante, no pierden la esperanza de que «se pueda emplear la estación de bombeo a pleno rendimiento para poder asegurar el riego del Bajo Guadalquivir y, por tanto, de todo el sector arrocero».