
Antonio Prada: «El fin de la reserva estatal china de maíz pone en jaque al cultivo en Andalucía»
El presidente de la Compañía Andaluza de Cereales Antonio Prada, S. A. (Cadecap) asegura que el futuro de este cultivo está amenazado
Con una facturación superior a los 67 millones de euros, la Compañía Andaluza de Cereales Antonio Prada SA (Cadecap) es una de las empresas líderes en la comercialización de materias primas para la elaboración de piensos y harinas simples para la alimentación animal. Tras este negocio, que nació en 1987 como una pequeña empresa en la localidad sevillana de El Viso del Alcor, está la familia Prada, con su fundador Antonio Prada Franco a la cabeza, siendo la segunda generación de este linaje dedicado al negocio del comercio de cereales, en el que también trabajan actualmente sus cuatro hijos. Recientemente, la empresa sevillana acaba de ampliar sus instalaciones con el objetivo de comercializar nuevos cultivos y seguir potenciando la venta de trigos de calidad.
-¿Qué peso tiene Cadecap en el mercado de los cereales?
-La Vega de Carmona es una de las zonas de mayor producción de cereales de Andalucía, lo que nos hace estar en una ubicación estratégica. Somos una empresa comercializadora, y nuestra actividad ha ido creciendo al mismo tiempo que nuestras instalaciones. En el ejercicio 2015 alcanzamos una facturación de 67,8 millones de euros. Año tras año se han incrementado las toneladas operadas, aunque esto no siempre tiene reflejo en la facturación, dada la gran volatilidad de precios de nuestro mercado. No obstante, la facturación de este año sigue la tónica del ejercicio anterior y prevemos superar los 70 millones de euros. Hoy somos una de las empresas de referencia en el sector.
-De todos los cereales con los que operáis, ¿Cuál es el más demandado por los fabricantes de piensos?
-La base de la alimentación animal la conforma el trigo, la cebada, el maíz y la harina de soja, y su mayor o menor porcentaje en la formulación de piensos depende de los precios a los que coticen estas materias primas. Aparte, hay cereales que dadas sus particularidades nutritivas se usan más en unos determinados tipos de piensos. La concentración en el sector productor de piensos, para comercio o autoconsumo, ha conllevado una profesionalización y una tecnificación en la alimentación animal que junto con las exigencias en seguridad alimentaria, conlleva que hoy en día la formulación está en manos de nutrólogos.
-¿Y estos expertos tienen en cuenta las oscilaciones del mercado de los cereales?
-Por supuesto. Y son los que realmente determinan las necesidades de cereales y proteaginosas de los piensos. Hoy se mima la alimentación del animal como nunca y se invierte mucho dinero y tiempo en criar a los animales pese a que después su comercialización rinda un escaso margen y se esté expuesto a las oscilaciones de precios del mercado y al riesgo inherente a la actividad ganadera. Por ello, el fabricante de pienso prima la seguridad ante todo.
El cultivo en la región
-¿Cómo se prevé la próxima campaña de cereales en Andalucía?
—La situación de bajos precios históricos de los mercados agrícolas han incidido de manera fundamental en las áreas sembradas en el campo andaluz. El trigo duro, al tener un precio superior al blando, decantará a que este año haya más hectáreas sembradas, 255.472 hectáreas (un 10% más) frente a las 127.500 hectáreas de trigo blando (un 14% menos). Respecto a la provincia de Sevilla, las siembran oscilarán sobre las 119.000 hectáreas de trigo duro (un 20% más) y 55.000 hectáreas de trigo blando. Aunque aún es aventurado hablar de rendimientos, el estrés hídrico que está soportando la planta del trigo en algunas zonas está haciendo que algunas enfermedades incidan directamente en estos rendimientos. No obstante, el maíz será el gran perjudicado este año del campo andaluz.
-¿Por qué razón?
-La cotización a precios muy por debajo de coste de producción hará que este año la siembra quede en niveles mínimos a favor de otros cultivos de regadío. Además, las recientes noticias de la desaparición de las Reservas Estratégicas de China y de la liberalización de 250 millones de toneladas de maíz almacenadas, así como de la venta inminente de 50 millones de toneladas de maíz de estas reservas no auguran nada bueno para el futuro de este cultivo en Andalucía. Ni tampoco a nivel nacional, pues en toda España se cosecharon 4,31 millones de toneladas en 2015. Esta circunstancia tendrá una gran repercusión en los mercados mundiales y presionará aún más las ya bajas cotizaciones.
Alertas sanitarias
-¿Qué medidas de seguridad sigue Cadecap con los granos para evitar riesgos o alertas sanitarias?
-Se realizan múltiples controles tanto en la recepción, como en el almacenamiento, desde temperatura a ausencia de plagas en los granos almacenados o ausencia de actividad bacteriana. Los tratamientos obligatoriamente y por ley los tienen que hacer empresas de control. La importación o exportación tiene que contar obligatoriamente con certificados de control en los que estas empresas independientes certifican la ausencia de plagas vivas y, atendiendo a las distintas tipologías de cereales o leguminosas, cumplen las especificaciones y características que exige la normativa comunitaria. Los estándares internacionales de calidad son innegociables en los tránsitos portuarios de mercancía.
-¿Qué volumen se importa y cuánto comercializáis en el exterior?
-El objetivo de este año es terminar con unas exportaciones que supongan un 15% de nuestras ventas. Exportamos principalmente trigo duro a países como Italia y Francia. En cuanto a las importaciones comunitarias, compramos avena, cebada y trigo pienso. Hay que recordar que la harina de soja, principal componente proteico de los piensos, se siembra de manera testimonial en España, con sólo 1.300 hectáreas cultivadas en 2015, con una producción entorno a las 3.400 toneladas, siendo su utilización para piensos orgánicos, puesto que en España está prohibida la siembra de semilla de soja transgénica. Sin embargo, consumimos 5,3 millones de toneladas anualmente, por lo que hay que importarla. La Unión Europea es el segundo mayor comprador de soja del mundo, con más de 32 millones de toneladas de harina al año. Además, la soja supone el 60% de la producción mundial de las principales oleaginosas, concentrándose su producción y exportación fundamentalmente en países como Estados Unidos, Brasil y Argentina, que comercializan el 87% de la exportación mundial.
-En su apuesta por el crecimiento continuo, la compañía ha realizado una gran inversión ampliando sus instalaciones.
-Así es. Acabamos de finalizar el proyecto de ampliación y contamos con 15.000 metros cuadrados de naves propias y con 30.000 metros cuadrados de campas asfaltadas para recepción de mercancía en campaña. Ahora contamos con infraestructuras para diversificar nuevos cultivos que no comercializábamos y seguir potenciando la comercialización de trigos de calidad. Además, como proyectos más inmediatos, queremos extender nuestra oferta para llegar a cubrir todas las necesidades de los agricultores como el suministro de abonos y fitosanitarios, que ya estamos vendiendo, así como consolidar nuestra posición en el mercado y conseguir sinergias con grupos agroalimentarios a los que podamos ofrecer nuestros productos y servicios.