La superficie del trigo duro crece un 10% en Sevilla al albor de los buenos precios
La sequía y las malas hierbas pronostican una cosecha de trigo media-baja aunque con buena calidad
Pistoletazo de salida a la campaña de recolección del cereal en la provincia de Sevilla. En esta semana irán entrando las cosechadoras al campo de manera generalizada, tras la siega de algunas parcelas de avena y triticale principalmente para heno.
Pero el grueso de la cosecha llegará entrado ya el mes de junio, pues la subida del termómetro del fin de semana ha ayudado a eliminar ese porcentaje de humedad de más que tenía el grano.
La campaña 2022-2023 es de las más atípicas que se recuerda, debido a la cantidad de factores que influyen en la misma. Así, por un lado, es «la más cara de la historia», debido al alto coste de los inputs agrarios. Pero también será aludida por la prolongada tendencia alcista en las cotizaciones, «con precios del trigo duro históricos, debido a la falta de stocks mundiales», señala el técnico de cultivos herbáceos de Asaja Sevilla, Fernando Rodríguez.
Estos buenos precios han motivado a los agricultores a apostar por el trigo duro en la provincia, siendo el único cereal que crece en el campo sevillano. Así, se han sembrado un total de 79.800 hectáreas frente a las 72.530 de la campaña anterior, lo que supone un incremento de la superficie del 10%.
Por contra, el trigo blando pierde casi un 8% de la superficie cultivada en 2021, al pasar de 64.890 hectáreas a sólo 59.990 hectáreas. El triticale frena la tendencia positiva de los últimos años, y pierde en esta campaña más de un 10% de extensión, al pasar de unas 25.000 hectáreas a unas 22.380 hectáreas.

No obstante, la cebada es la que sufre mayor batacazo, ya que pierde un 27% de la superficie de cultivo, al quedarse este año con tan solo 14.170 hectáreas. Y el gran perdedor, como apuntaban todos los pronósticos debido a la escasez de agua para el riego, ha sido el maíz, cuya superficie de siembra se ha reducido un 66% en la provincia. Así, en esta campaña, ha pasado de unas ya cortas 2.215 hectáreas de maíz declaradas en 2021 a tan sólo 750 hectáreas en 2022.
A nivel regional, la tendencia es muy similar, pues el trigo duro crece un 11%, al pasar de 176.730 hectáreas a 196.500 hectáreas este año, mientras que el resto de los granos pierde peso. En concreto, el trigo blando baja un 5,5% (y se queda con 123.300 hectáreas), el triticale pierde un 6% de la superficie (cultiva 57.870 hectáreas), la cebada se recorta un 16,4% (se queda con 92.177 hectáreas), la avena merma su cultivo un 8% (se siembran sólo 90.000 hectáreas) y el maíz, que está en regresión, pierde el 43% de la superficie (quedando con 4.280 hectáreas de cultivo).
Rendimiento
Sevilla, principal provincia productora en trigo duro, revalida y afianza aún más su hegemonía con este incremento productivo. Una apuesta por el cultivo que viene motivada «principalmente, por las cotizaciones alcistas que se vienen registrando desde 2021 y que se mantienen a día de hoy, con precios que hacía mucho tiempo que no se veían», señala el técnico de Asaja Sevilla.
No obstante, «que nadie se lleve a equívoco», apostilla Fernando Rodríguez, pues «ningún agricultor se va a hacer de oro este año pese a las buenas cotizaciones, que lo son». A este respecto, el técnico de cultivos herbáceos añade que «el clima no ha acompañado y la escasez de agua en enero y febrero ha hecho mella en la producción, debido a problemas en el ahijamiento del cereal, repercutiendo en el número de espigas que hay por metro cuadrado en el campo. Además, ha habido problemas con las malas hierbas y temperaturas excesivamente altas en los últimos pases del cultivo, por lo que muchos agricultores se han visto obligados a dar parte al seguro agrario».

Con este panorama, y según estimaciones preliminares a la entrada de cosechadoras en el campo, «se prevé una cosecha de trigo en la provincia media-baja», donde los rendimientos medios «pueden oscilar entre los 1.500-1.700 kilos por hectárea para el trigo duro y entre 2.000-2.200 kilos por hectárea en el caso del trigo blando».
A esto se suma que «los costes productivos se han disparado», por lo que «el gasto para producir trigo duro se ha elevado hasta los 750-800 euros por hectárea», lo que supone un incremento entre «100 y 150 euros más por hectárea».
Por tanto, «estamos ante una campaña con relativamente pocos kilos, muchos gastos y en la que se dice que habrá buenos precios, pero que se va a traducir en una nula o escasa rentabilidad para el productor», recalca el técnico Fernando Rodríguez.
Sin operaciones
El agricultor está a expensas de que las lonjas fijen precios para tener una referencia al inicio de la campaña. En concreto, la Lonja de Cereales de Sevilla se muestra sin operaciones, por lo que Asaja Sevilla insiste en que «es muy importante que esta lonja acuerde unos valores, aunque el volumen de las operaciones sea muy bajo, pero los agricultores necesitan tener alguna indicación».
No obstante, pese a que la operativa es mínima en este arranque de la campaña, Fernando Rodríguez estima que «el trigo duro debe cotizar por encima de los 500 euros la tonelada y el trigo blandos debe arrancar por encima de los 400 euros la tonelada». «Si la lonja refleja cotizaciones por debajo no habría equiparación con lo que están reflejando las pizarras internacionales, como la Bolsa de Chicago o la Bolsa de Londres», apunta el responsable sectorial de la patronal agraria.
La buena noticia es que «la calidad del grano parece que será buena», pues «se han hecho pruebas en algunas muestras que se han cogido y se está viendo un buen nivel de proteína y buen nivel de peso específico, por lo que se descartan, a priori, problemas de maculado».

En cualquier caso, dado el nivel de demanda de cereales que hay actualmente a nivel global, se da por hecho que «toda la producción va a ser absorbida por el mercado sin ningún tipo de problema». No obstante, Asaja recomienda a sus agricultores «no vender a precio abierto» y hacerlo a través de una agrupación (cooperativa, SAT, comercializadora, etc. ), «reuniendo un cierto volumen y con una calidad homogénea, clasificando los trigos de manera ordenada para ser más competitivos».
Escasas reservas
La climatología está siendo adversa no sólo para la producción local, sino también para la próxima cosecha de los principales países cerealistas, como es el caso de Francia, donde también se habla de una menor oferta de trigo.
Canadá, uno de los grandes operadores mundiales de trigo, está teniendo problemas en regiones como Alberta, lo que está retrasando las siembras en comparación con la media de los últimos cinco años.
E India, el segundo mayor productor de este cereal, solo por detrás de los países del Mar Negro, ha anunciado que prohíbe las exportaciones de trigo y otros cereales, una situación que amenaza, aún más, la seguridad alimentaria global, ya en alerta desde el estallido de la guerra en Ucrania.
Todos estos factores «complican sobremanera los mercados», y ya hay expertos que advierten de que solo quedan reservas de trigo para las próximas diez semanas. En este contexto, el hecho de que Sevilla y Andalucía sean las primeras en salir al mercado «le supone un plus de ventaja con respecto a sus competidores».