
«A falta de pantanos, se podrían hacer hasta 500 balsas para el riego desde Sevilla hasta Jaén»
Los regantes insisten en la necesidad de acometer obras de regulación urgente frente a la sequía
Esta no es la primera sequía que le ha tocado vivir a José Manuel Cepeda, presidente de la Asociación de Comunidades de Regantes de Andalucía, Feragua. Pese a que esta campaña va a resultar «muy complicada habida cuenta del durísimo impacto económico que unas restricciones de más del 80% significarán para el regadío», asegura que la situación puede ir todavía a peor «si la primavera no lo remedia y llega con lluvias abundantes».
En este sentido, recuerda la sequía más grave, la que se prolongó durante el periodo 1992-1995, cuando «hubo campañas en que los regantes tuvimos cero disponibilidad de agua para nuestros cultivos». Una situación que «casi con toda probabilidad volveremos a sufrir el próximo año si continúa sin llover», asevera.
—¿Se puede salvar la cosecha con una dotación de tan sólo 1.000 metros cúbicos por hectárea (un 83% menos de la dotación concesional) anunciados en la Comisión de Desembalse?
—Supone una amenaza grave de ruina económica y desempleo generalizado para el campo andaluz, pues todos los cultivos, absolutamente todos, están hoy en riesgo. Con esta dotación no cabe pensar en cosecha alguna. Lo único que podemos hacer es intentar salvar los muebles, es decir, que al menos la arboleda (olivar, almendro, cítricos, frutales,…), que precisan agua todo el año, no se sequen y mueran.
—Somos uno de los países europeos con más problemática por sequía, pero se sigue sin poner remedio…
—Desde Feragua estamos pidiendo la ejecución inmediata de las obras de regulación y proyectos de modernización que son necesarios para paliar el déficit hídrico estructural de las cuencas andaluzas, de unos 300 hectómetros cúbicos. Sin embargo, el próximo Plan Hidrológico (2022-2027) solo contempla la ejecución del recrecimiento del Agrio, que aportará como mucho ocho hectómetros cúbicos a la capacidad de regulación, menos de un 3%. A este ritmo de inversión harían falta 150 años para compensar el déficit hidrológico.

—¿Cómo se puede equilibrar la necesidad del regadío de la cuenca?
—Con la construcción de las presas de San Calixto, un pantano que lleva años proyectado (y recogido en planes hidrológicos) sobre el río Genil, con 80 hectómetros de capacidad de almacenamiento; y Cerrada de la Puerta, en el Guadiana menor, que supondría unos 289 hectómetros de embalsado.
—Pero sólo está previsto acometer el estudio de viabilidad y la redacción del proyecto de estas presas, ¿no?
—Lamentablemente así es. No obstante, a falta de pantanos, que sabemos que son obras a largo plazo, exigimos balsas de riego, que son más fáciles de ejecutar y dan menos problemas. Desde Sevilla al pantano del Tranco, en Jaén, se podrían hacer 500 balsas de un hectómetro cada una. Sumarían en total 500 hectómetros cúbicos, una capacidad de almacenamiento superior a la del pantano Cerrada de la Puerta. Es necesario hacer infraestructuras para garantizar la disponibilidad del agua al regadío. De hecho, si con esta sequía los abastecimientos tienen agua mínimo para un año, y los regantes no tenemos ya ninguna, algo falla. Señal de que el abastecimiento cuenta con unas infraestructuras adecuadas para sus necesidades y la agricultura no.
—¿Cuándo se aprobará el Decreto de sequía?
—Esperamos que pronto el Consejo de Ministros apruebe el real Decreto ley de medidas para paliar esta situación. No obstante, Feragua ya ha pedido la condonación íntegra de los cánones y tarifas de los años 2021 y 2022, así como la puesta en marcha de los pozos de emergencia existentes y la creación de otros nuevos. Estos pozos permitirán disponer de un complemento al agua superficial, necesario para intentar salvar los cultivos. Pozos que quedarían sellados al término del periodo de sequía. Por otro lado, los regantes no entendemos que los caudales ecológicos no se adapten a la situación de sequía prolongada que tenemos. No hay agua para producir alimentos, se baraja incluso posibles restricciones de abastecimiento en los pueblos, pero no pasamos del caudal ecológico normal al mínimo establecido en la planificación vigente para estas circunstancias. Algo que podría solventar la necesidad actual de regar en muchas comunidades.
Otras fuentes
—¿Con qué otros recursos hídricos cuenta la Cuenca del Guadalquivir?
—En cuanto a las aguas subterráneas, la cuenca cuenta con un volumen de 900 hectómetros. De hecho, hay más de 300.000 hectáreas que se riegan con aguas subterráneas en el Guadalquivir.
Respecto a las aguas regeneradas, la nueva planificación contempla destinar 20 hectómetros cúbicos para el riego, un aspecto positivo siempre que no suponga una disminución de los caudales ecológicos. Y es que si quitamos las aguas regeneradas que van al Guadalquivir para regar y tenemos que desembalsar de los pantanos para mantener el caudal ecológico, lo que al final hacemos es desvestir un santo para vestir otro.
—¿Cuántos regadíos quedan por modernizar en el campo andaluz?
—De 1.100 hectáreas que supone el regadío andaluz, quedan por modernizar unas 150.000 hectáreas, el 15%. Parte de ese 15% tiene ya en proyecto o aprobada su modernización, quedando alrededor de un 7% sin figurar en ningún plan. Así, por ejemplo, la modernización de la zona arrocera está incluida en el nuevo Plan Hidrológico del Guadalquivir, con un presupuesto global de 220 millones de euros. Pendiente en la provincia estaría la modernización de la zona regable Marismas (Los Palacios) o Torre del Águila (Utrera).