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Análisis

La campaña de castaña en Andalucía avanza marcada por la incertidumbre de la climatología

En el Valle del Genal, los castañicultores esperan obtener una cosecha media, y los de la Sierra de Huelva, mayor producción y calidad del fruto que el pasado año

18/10/2021 Actualizado a las 09:56

La temporada de castaña en el Valle del Genal se inició a mediados de septiembre con la recogida de las variedades más tempranas como la Agosteña, mientras que ahora se recolecta la Pilonga, que es la variedad que predomina en la zona. El Genal, que es el principal productor de Málaga, espera obtener una cosecha media, aunque la campaña está marcada por el incendio que calcinó unas 150 hectáreas de castaños en dicho enclave, según la Junta de Andalucía.

Debido a la climatología en la zona y a las últimas lluvias, la campaña en general lleva un retraso de unos cinco días. La producción está siendo baja, con una disminución de 2/3 respecto a un año normal. Según el informe sobre el Estado de los Cultivos de la Junta de Andalucía, «este año ha faltado agua en la primavera y los 70-80 litros por metro cuadrado  del mes de septiembre han llegado tarde».

Los precios han estado «muy bajos»

El responsable del sector de la castaña de COAG Andalucía, Francisco Boza, por su parte, ha explicado que la campaña en general se ha atrasado un poco y ha recordado la afección por la plaga de la avispilla del castaño que sufren los árboles. Se nota, ha comentado, «cierta mejoría en los de las variedades más tempranas, aunque esta es lenta, mientras que para la Pilonga, las previsiones apuntan a unos 2,5 millones de kilos que las últimas lluvias habrían favorecido».

Sobre las dos últimas temporadas, Boza ha indicado que los precios han estado «muy bajos debido a la pudrición de la castaña ocasionada por un hongo, que es consecuencia también de la plaga de la avispilla, y que ha hecho que se haya devaluado la calidad». También ha señalado que «a medida que vaya desapareciendo la avispilla, lo hará también dicho hongo», destacando que «la variedad pilonga apenas tiene afección de avispilla», ha aseverado.

En la Sierra de Aracena (Huelva), la otra gran zona productora, ya se ha recogido la castaña más temprana, mientras que las variedades tardías, como Plantalájar, Helechal, Comisaria y Vazqueña, que predominan en el centenario bosque onubense, se cosecharán a partir de la segunda quincena del mes de octubre, según ha señalado a Agrónoma el presidente de la Cooperativa Castañera Serrana, Arturo Martínez, enclavada en el municipio de Galaroza.

Sanidad vegetal

Los castañicultores de Huelva, según explica Martínez, prevén «una campaña por encima de la media en cuanto a producción, y un calibre grande del fruto, ya que el castañar ha contado con una buena polinización y con las lluvias favorables del mes de septiembre». No obstante, los agricultores están pendientes de cómo evoluciona el fruto de este año, y mirando al cielo esperando una climatología más favorable, con menos calor y más humedad.

En cuanto a sanidad vegetal, el presidente de la cooperativa de Galaroza, indica que «los erizos que hemos triado en la Castañera Serrana se ven sanos y poco afectados por hongos y no parece que haya muchos insectos endémicos del fruto como el Balaninus y la Carpocasa, porque si llueve poco apenas hay parásitos, aunque todavía es pronto para hacer estimaciones», ha aseverado.

Abandono del castañar en Huelva

El castañar de Huelva, en el que se contabilizan unas 3.500 hectáreas de ejemplares, cuya edad media se encuentra entre los 350 y 400 años y algunos llegan hasta el milenio,  ha dejado de ser productivo para la mayoría de sus propietarios. Como consecuencia de ello, las fincas de castaños están entrando en un estado de abandono o semiabandono, desde hace unos diez años, que ya afecta a alrededor del 50 por ciento de su superficie.

Castañas / Agrónoma

En este sentido, el representante de los cooperativistas onubenses ha hecho hincapié en la falta de rentabilidad del castañar, debido a los bajos precios del fruto, a la falta de reposición de árboles, además de señalar los elevados costes de mantenimiento que tienen que soportar los agricultores, con las labores de recolección, desbroce de las fincas y poda de ejemplares, entre otras, «y si no se hacen estos trabajos, los campos dejan de ser productivos».

A ello, según Martínez, se une, la «tinta del castaño», causada por el hongo Phytophthora cinnamomi, que acaba pudriendo al árbol con una enfermedad que se reconoce por el tono negruzco que deja en las raíces atacadas. «Este patógeno, también llamado ‘seca de la encina’, está devastando el castañar, donde se está observando un avance muy rápido de este hongo, en las diferentes fincas de castaños de la Sierra».

Sobre este aspecto, el presidente de la cooperativa cachonera ha insistido en que «se trata del mayor problema que tenemos en la actualidad, por lo que sería necesario generar un plan de ayudas para replantar los castaños que se van perdiendo, con árboles resistentes a la enfermedad de ‘tinta’».

Robo indiscriminado de castañas

Sobre el robo indiscriminado de castañas que se produce en estas fechas, Arturo Martínez ha señalado que desconoce alguna campaña oficial que se haya iniciado en este sentido, aunque si matiza que «no paramos de mandar mensajes y solicitar a Delegación del Gobierno en Huelva, para que las fuerzas de seguridad del Estado se encarguen como cada año de la vigilancia del castañar, cuyo fruto son parte del sustento de las familias serranas».