La crisis de los cereales deja más de 200 euros de pérdida por hectárea en Andalucía
Productores de toda la UE se manifiestan mañana para pedir un plan de acción que compense la subida de costes
El sector de los cereales está sumido en una grave crisis, con cotizaciones bajas en las principales lonjas y una escalada del precio de los insumos que está haciendo impracticable la campaña para muchos productores andaluces.
Hay dos datos que definen el encarecimiento de los costes de producción: la urea, el fertilizante más utilizado ha pasado de 350-400 euros la tonelada a los 850-900 euros actuales, con un incremento medio superior al 33%, mientras el precio del gasóleo agrícola ha duplicado su precio en las últimas semanas.
La tensión económica se explica por una doble pinza. Por un lado, el conflicto en Oriente Medio, que afecta al transporte marítimo del Estrecho de Ormuz, por donde pasan el 30% del fertilizante a nivel mundial y una quinta parte del gas natural, y que ha disparado los precios.
Por el otro, el Mecanismo de Ajuste en Frontera por Carbono (CBAM), un mecanismo establecido por la Comisión Europea que se aplica a las importaciones de fertilizantes y que está repercutiendo, directamente, en el precio que paga el agricultor desde su entrada en vigor, en enero de 2026. «Más del 30% de los fertilizantes nitrogenados que se utilizan en la UE son importados, teníamos claro que iba a terminar afectando al sector productor», lamenta Eduardo Martín, secretario general de Asaja Sevilla.
Pérdidas millonarias por el CBAM
De hecho, según un informe elaborado por el Copa-Cogeca, que aglutina a organizaciones y cooperativas de toda la UE, el mecanismo supondrá un coste directo de 820 millones de euros en 2026 para el sector agrario, una cifra crecerá hasta 3.400 millones en 2034. Si los precios de los fertilizantes siguen alineándose con los de importación, como está ocurriendo, el impacto acumulado en siete años podría superar los 39.000 millones de euros, casi el 10% del presupuesto actual de la PAC. Para aterrizar estas cifras a nivel del campo andaluz y evidenciar la situación ‘crítica’ que viven los cereales, desde Asaja Sevilla han elaborado una primera estimación de pérdidas.
El aumento de costes arroja unas pérdidas de 200 euros por hectárea en los herbáceos de secano, mientras que en los de regadío (como el maíz), la pérdida estimada es de entre 100 y 150 euros por hectárea. La situación es aún más dramática en el arroz, donde calculan unas pérdida más cercanas a los 300 euros por hectárea.
Protesta en Estrasburgo
Ante esta situación, desde el sector agrario han activado una serie de protestas para evidenciar la difícil campaña que están viviendo los agricultores no solo andaluces, sino también españoles y europeos. Por ello, mañana martes, Asaja participará en la protesta convocada por la FNSEA francesa y el Copa-Cogeca en Estrasburgo, día en que la Comisión Europea presentará su Plan de Acción sobre Fertilizantes.
«Pediremos formalmente la suspensión inmediata de la aplicación del mecanismo CBAM a los fertilizantes, al menos mientras persista la crisis de precios. También creemos que debe presentarse una línea de ayudas urgentes y directas a nivel comunitario, para aliviar la situación de los productores», detalla Martín. «Necesitamos que la Comisión Europea actúe de manera rápida, eficiente y, sobre todo, concreta, algo que echamos en falta en lo que ya se conoce del plan», comenta el secretario general.
La organización agraria, mas allá de estas soluciones a corto y medio plazo, reclaman una revisión profunda del sistema ETS (Sistema de Comercio de Derechos de Emisión ‘Emissions Tranding System) aplicado a fertilizantes. «El efecto tijera que padece el sector no se resuelve con ajustes parciales. Algunos mecanismos de la política climática europea no están corrigiendo dicho desequilibrio, sino que lo están agravando», aseguran desde Asaja.
Además de la protesta a nivel europeo, también se hará otra manifestación en Madrid pues, como avisan, la amenaza para el sector herbáceo es muy tangible, peligrando incluso la próxima siembra. España importa ya entre 12 y 14 millones de toneladas anuales para sostener su ganadería (porcino, vacuno y ovino) que también quedaría comprometida si el sector cerealista colapsa. «Si peligra el cereal en España, peligra toda la cadena ganadera», advertían desde la patronal.
Bajada del trigo duro
Hace unos días, los principales actores del sector de los cereales se reunían en Sevilla y ponían desde la mesa un llamativo dato: en la campaña 2026-27 se producirán 600.000 toneladas de trigo duro (un 75% en Andalucía), lo que supondría un descenso del 27% en términos interanuales, y del 33% si se toma como referencia la anterior campaña.
De este modo, advertían los expertos, España «volverá a tener necesidades de importar la materia prima para la elaboración de pastas y cuscús», pese a que tradicionalmente ha sido un país excedentario. La calidad del grano y la vulnerabilidad del mercado antes posibles alteraciones de la oferta en regiones clave como Canadá, Italia o Turquía.