La nueva era de precios altos de los cereales durará hasta que acabe la guerra de Ucrania
Sevilla, principal productora de trigo duro de España, ha acogido la XII Andalusian Commodity Exchange con la asistencia de 550 personas procedentes de 25 países
Sevilla ha acogido la décimo segunda edición de la Andalusian Commodity Exchange, un punto de encuentro mundial entre comerciantes, industriales, multinacionales y brokers, dedicados a la compra y venta de trigo duro, trigo blando, trigo forrajero, maíz, harinas proteicas y aceites vegetales (girasol, soja, palma y oliva), materias primas básicas para la industria agroalimentaria y para la fabricación de piensos.
En La Galería de ABC, lugar de celebración de la jornada, han dado cita alrededor de 550 profesionales de 25 países distintos, entre ellos, Canadá, Estados Unidos, México, España, Italia, Francia, Suiza, Alemania, Marruecos, Turquía y países del Este como Kazajistán y Ucrania.
La jornada ha estado organizada, un año más, por la empresa sevillana Northstar Brokerage, que recupera este encuentro tras dos años sin celebrarse a causa de la pandemia.
Orientada a operadores nacionales e internacionales de primer nivel, entre los numerosos asistentes se ha podido ver a autoridades locales como Ángel Pulido, director del Puerto de Sevilla, un importante activo para la exportación e importación de cereales y oleaginosas.
También han estado presentes empresarios industriales de la pasta como el italiano Enzo Divella, el tercer mayor productor mundial de pasta de calidad y propietario de la marca homónima ‘Divella’; o directivos de la firma española ‘Pastas Gallo’. Tampoco han faltado los grandes empresarios de la industria semolera, como los representantes de la marca líder en Europa ‘Molino Casillo’, que produce y comercializa harinas y sémolas de calidad desde 1958.
Y son muchos los comerciantes que han asistido, así como representantes de las cooperativas y principales firmas andaluzas cerealistas.
Preocupación e incertidumbre
La presente edición ha llegado marcada por la incertidumbre de todos los agentes tras el estallido de la guerra en Ucrania, uno de los mayores graneros del mundo, que ha provocado la irrupción en los flujos de comercio globales, a lo que se suma el superciclo al que se han encaramado las materias primas que consumimos a diario, con precios disparados que amenazan a las cadenas productivas.
Unos precios altos que han llegado para quedarse, pues «si no termina la guerra en breve, las pérdidas de producción y la imposibilidad de acceso a stocks, dibujan escenarios de alcistas a muy alcistas», ha señalado Alejandro Herráiz, senior trader de la multinacional ADM.
Trigo duro
Respecto a la situación del trigo duro, según ha puesto de manifiesto el director de la empresa italiana AgriviestiSrl, Pippo Viesti, «la menor producción de los mayores operadores mundiales como Canadá, que tuvo una caída del 47% de la cosecha de 2021, siendo el primer exportador mundial de trigo duro; de Estados Unidos (-47%); o Italia (-5%), primer consumidor de trigo duro, ha permitido que entren en juego otros países productores como Francia, Kazajistán o Australia, que han producido más trigo en 2021, pero insuficiente para compensar esa caída en el grano de América de Norte (Estados Unidos y Canadá)».
En cuanto a los precios del trigo duro, el empresario ha señalado que «es un año histórico debido a la falta de stocks mundiales», explicando que «aunque ninguno de los grandes operadores como Canadá, Estados Unidos o Italia va a registrar caída en la superficie de siembra, la clave serán los rendimientos en el campo».
Oleaginosas
A continuación, Mercedes Ruiz, directora de la consultora estratégica Aestivum, ha hablado sobre las perspectivas del mercado de oleaginosas, resaltando la dependencia europea y española de las importaciones de Rusia y Ucrania, ya que «un tercio de la harina de girasol venía de Ucrania a Europa, así como un 90% del aceite de girasol». Por tanto, el conflicto bélico y el cierre de los puertos «deja a la UE en serios aprietos».
Esta parada de las exportaciones de aceite de girasol está afectando al consumo, por lo que la industria se está viendo obligada a recurrir a otros aceites como el de palma, soja, colza o aceite de oliva en el caso de España.
¿Cuánto girasol podrá sembrar Ucrania?
Ucrania deja un «agujero enorme» en el mercado de las oleaginosas, ha afirmado Mercedes Ruiz, que ha apuntado a que India es el principal importador de aceite de girasol del mundo, «y en España somos también grandes importadores», por lo que «la duda ahora está en cuánto girasol va a poder sembrar Ucrania estando en guerra».
Por lo pronto, el Gobierno ucraniano está ayudando a los agricultores y proveyendo de insumos, pero «hasta mediados de abril sólo se había podido sembrar un 7% de la superficie de girasol, alrededor de 400.000 hectáreas», siendo la cosecha normal que aporta el país «de más de 17 millones de toneladas de pipas». Además, «alrededor de 4 millones de toneladas de pipas de la cosecha ucraniana del año pasado no se ha podido molturar». No obstante, ha señalado que «por mucho girasol o aceite de girasol que haya en Ucrania, hasta que no se reactive la logística portuaria no podrá salir de allí».
Aforo en España
En cuanto a Europa, se estima que habrá «unas 700.000 toneladas más de pipa de girasol», debido a la posibilidad de sembrar oleaginosas en tierras en retirada. En España, los primeros aforos hablan de una superficie de 670.000 hectáreas, ligeramente superior al año pasado, con unas 50.000 hectáreas más en el campo andaluz.
Soja y maíz
Respecto a la soja, ha señalado que en Estados Unidos, principal productor mundial, «se está produciendo un trasvase de las siembras de maíz a las habas de soja, por lo que aumentará la producción».
A continuación, ha tomado la palabra Alejandro Herráiz, directivo de ADM, que ha centrado su intervención en el mercado de maíz, cebada y trigo, señalando que «entre Rusia y Ucrania copan el 20% del comercio exterior mundial de maíz; entre el 25-30% del comercio exterior de trigo y entre un 25-30% del comercio exterior de cebada».
Por tanto, «uno de cada cinco granos de maíz, y uno de cada tres granos de trigo y de cebada que se exportan en el mundo salen de los países actualmente en guerra».
El conflicto bélico complica la situación de todos los operadores mundiales, ha insistido también Herráiz, que ha apuntado a que será necesario «acudir a otros orígenes», «a Estados Unidos, Brasil y Argentina para importar maíz» y «a la Unión Europea, India y Argentina para comprar trigo», siendo la cebada de la campaña 2021-2022 el cereal menos afectado por la guerra.