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Cultivos herbáceos

Las primeras lluvias riegan de optimismo las cosechas de cereales y de girasol

Aunque las precipitaciones han mejorado mucho las perspectivas en el campo, para algunas zonas llegan tarde, pues los daños son irreversibles

29/03/2020 Actualizado a las 11:11

Las primeras lluvias de la recién estrenada primavera han beneficiado mucho a los cultivos herbáceos ya implantados en la provincia de Sevilla, como es el caso de los cereales y el girasol, pese a que ha llovido de manera muy irregular (entre 25 y 45 litros por metro cuadrado, según comarcas) y el agua se ha hecho esperar. Para algunas zonas concretas demasiado, pues «los daños en los cultivos son irreversibles y habrá que dar parte al seguro», apunta el técnico de Cultivos Herbáceos de Asaja Sevilla, José Vázquez.

Sevilla es líder nacional en producción de trigo duro, cosechando de media, aproximadamente, un tercio de la oferta nacional, que se sitúa entorno a un millón de toneladas. De hecho, las únicas comunidades autónomas españolas productoras de trigo duro son Aragón, con el 20% de la cosecha nacional, y Andalucía, que aporta el 80% restante, con Sevilla a la cabeza. La región andaluza, además, es la única que vende su trigo duro en los mercados internacionales.

Un trigo que en el campo ya está espigado y que tras las últimas lluvias «se puede decir que apunta a una cosecha media baja, con rendimientos de unos 3.000 kilos por hectárea», avanza Vázquez, que insiste en que «son previsiones muy anticipadas todavía, pues el mes de abril será determinante en el desarrollo del cultivo» y hay esperanza de que vuelva a llover en esta primavera.

Cambio de actitud

Lo que sí que han traído estas incipientes lluvias es «optimismo al campo», pues «se ha producido un cambio de actitud en los agricultores, que ya no dan por perdida su cosecha y están invirtiendo en el cultivo, abonándolo y tratando enfermedades como la septoria», afirma el técnico de la patronal agraria.

En esta campaña se han recuperado en la provincia las siembras de trigo duro, al menos un 20% del 32% de la superficie que se perdió en la anterior campaña. Entre los trigos piensos, el triticale y la cebada continúan ganando terreno en el campo, al ser cultivos más productivos que un trigo y soportar menores costes.

A nivel nacional, la producción española de cereales podría situarse este año en 19,26 millones de toneladas, según el avance realizado por los comerciantes europeos de grano (Coceral). Ese volumen supondría un aumento del 10,6% respecto a los 17,41 millones de toneladas recogidos el año pasado.

En España, prácticamente todos los cereales contribuirían a ese incremento de la producción, que se debería tanto a un aumento de la superficie sembrada (+3,9%) como a una recuperación de los rendimientos.

Cosecha europea

A nivel comunitario, contando aún con el Reino Unido, se prevé una caída del 1,7%, hasta los 302,5 millones de toneladas, debido precisamente al descenso que se anuncia en ese país. Sin contar la cosecha británica, la producción europea se mantendrá casi estable, en 282,5 millones de toneladas.

Con estas perspectivas, los mercados han empezado a reaccionar y las cotizaciones han apuntado al alza, tanto para el trigo duro como para los trigos pienso. «Ante las circunstancias de incertidumbre en las que estamos viviendo, los grandes valores en la Bolsa registran pérdidas y los inversores apuestan más por las materias primas. A esto se suma que hay una cierta psicosis por falta de producto, y esto está haciendo que repunten los precios», explica José Vázquez.

Así, en lo que respecta al trigo duro «se está operando con cierta regularidad, y están saliendo barcos cargados desde los distintos puertos andaluces sobre todo con destino al norte de África». De hecho, Túnez y Turquía, así como Italia y Portugal, son los principales países que importan trigo duro andaluz.

La Lonja de Cereales de Sevilla, en su última comisión de precios, fijó un valor de 255 euros la tonelada al agricultor y 261 euros la tonelada para cooperativa o almacenista. Sin embargo, según Vázquez, «en operaciones de exportación se está vendiendo por encima de los precios que fija la lonja, llegando hasta a 272 euros la tonelada», apunta el técnico de Asaja Sevilla, que añade que «por las operaciones a futuro cerrada podemos prever que tendremos un final de campaña con precios más altos que los que se han dado a lo largo de la misma».

El girasol

En lo que respecta al cultivo del girasol, las lluvias caídas han sido el empujón que necesitaban las pocas fincas que quedaban aún por sembrar. En la mayoría de la provincia, el girasol ya había nacido, aunque de forma muy irregular por la falta de agua. Por tanto, estas precipitaciones «han mejorado las expectativas de cosecha, que con otro remojón a principios del mes de abril podrá desarrollarse con más garantías», indica el técnico de Asaja Sevilla.

Cabe recordar que Sevilla es la principal productora de girasol de Andalucía, con comarcas muy arraigadas al cultivo de la pipa como son la campiña de Carmona y Écija. Este año, siguiendo la tendencia de la campaña anterior, han crecido las siembras de alto oleico en detrimento del girasol linoleico, por lo se estima que el 65% de la superficie se ha sembrado con semillas alto oleico, frente al 35% restante que ocuparía el girasol convencional.

Durante los meses de marzo, abril y mayo se siembra el 95% del girasol a nivel mundial, que se produce casi en su totalidad en el hemisferio Norte.  En 2019, la cosecha mundial de girasol alcanzó los 55 millones de toneladas, donde se constató también un crecimiento importante de las semillas alto oleico. De hecho, el girasol alto oleico creció un 20% mundial la pasada campaña, y se prevé que esta tendencia continúe esta campaña.

En España la producción fue de 850.000 toneladas de girasol grano, lo que supone menos del 2% de la cosecha mundial de esta oleaginosa.