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En España

La siembra de cereales de invierno se reduce en 300.000 hectáreas

Asaja alerta de que cada vez son más los agricultores que optan por otro tipo de cultivos

11/09/2019 Actualizado a las 12:32

Los productores participantes en la reunión semestral de la sectorial de cultivos herbáceos de Asaja, celebrada en Madrid, han coincidido en señalar el descenso significativo de la superficie de siembra en las principales zonas productoras, entre las que destaca Andalucía.
En concreto, ha bajado entre un 4 y 5% la superficie de siembra total, lo que equivale a cerca de 300.000 hectáreas. La falta de rentabilidad de estos cultivos se perfila como la principal causa y está motivada por los bajos precios en origen que percibe el productor y por el aumento generalizado de los costes de producción.

Así, en este otoño-invierno se han sembrado aproximadamente 300.000 hectáreas menos, frente a los 5,5 millones de hectáreas sembradas en la pasada campaña. Además, en la reunión se aseguró que la sementera ha sido muy irregular, ya que la falta de precipitaciones condicionó las siembras tempranas y el exceso de agua del mes de noviembre provocó retrasos en las siembras más tardías. Como consecuencia de todo esto, la nascencia ha sido también muy dispar, provocando incluso el levantamiento del cultivo, con sucede con la colza en algunas zonas.
Por su parte, en la provincia de Córdoba, frente a las 170.361 hectáreas sembradas en la pasada campaña (5,5 millones a nivel nacional), en este otoño-invierno se han sembrado aproximadamente 164.000 hectáreas.

Pocas materias activas

Por otra parte, se puso de manifiesto la preocupación existente entre los agricultores ante la falta de soluciones a la disminución de producción provocada por distintas plagas y enfermedades y la proliferación de la fauna silvestre. «La retirada del mercado de distintas materias activas que contribuían a la lucha contra estas plagas deja a los productores sin herramientas efectivas para su control que sí tienen otros competidores fuera de la UE», aseguran desde la patronal agraria.
A esta retirada de materias activas hay que unir también la prohibición de la quema de rastrojos, medida adoptada por buena parte de las comunidades autónomas y que condiciona notablemente el desarrollo del cultivo.

Búsqueda de otras alternativas

Por todo ello, aseguran desde Asaja, «el desánimo es patente entre los agricultores», ya que cada año encuentran más dificultades para seguir apostando por este sector debido a la falta de rentabilidad no solo de los cereales, sino también del maíz y las oleaginosas, entre los que destacan la colza y el girasol. Ante esta situación, la tendencia cada vez más creciente es buscar otras alternativas de cultivos como son los leñosos e, incluso, incrementar las superficies de barbecho.
Sin embargo, alertan de que «el peligro de esta tendencia es que cada vez seremos más dependientes de terceros países en lo que a nuestras necesidades de consumo de cultivos herbáceos se refiere, incrementando aún más nuestra servidumbre en un país ya de por sí deficitario en cereales».