Descubren cómo producir fresas más rojas y atractivas
Un grupo de investigadores identifica una nueva proteína que controla la producción del color rojo en las fresas, lo que puede dar pie a nuevas variedades que atraigan aún más a los consumidores
El 97% de las fresas que se producen en España tienen origen andaluz, siendo Huelva la productora por excelencia. La provincia es, además, la primera exportadora a nivel mundial. El sector, con más de 200 empresas, es toda una potencia económica que este año vive una de sus campañas «más difíciles», protagonizada por la falta de agua y los escasos fitosanitarios autorizados para combatir las plagas en frutos rojos.
En este contexto, la innovación es clave para seguir siendo líderes en el mercado continental, teniendo en cuenta que el 82% de la fresa onubense se exporta a otros países europeos, sobre todo a Alemania, Reino Unido y Francia.
El grupo de investigación de la Universidad de Córdoba ‘Biotecnología y farmacognosia vegetal’, bajo la dirección de Juan Muñoz Blanco, lleva varios años estudiando la regulación genética de la maduración de las fresas, un parámetro clave para, en el último eslabón de la cadena, saber atraer a potenciales consumidores: las fresas de un color rojo intenso y maduras en su punto exacto, funcionan mejor en los lineales.
Factor de transcripción
Ahora, los investigadores han dado un paso más en el conocimiento de cómo madura esta fruta, y han identificado una proteína que interviene en el control de la producción del color rojo de las fresas. En concreto, se trata de una proteína, de las conocidas como factor de transcripción, que se encargan de activar o reprimir la expresión de otros genes. Dicho factor, en este caso, se encarga fundamentalmente de la producción de las antocianinas, que son los pigmentos que otorgan a las fresas el color rojo tan característico.

Creación de una planta transgénica
Durante la investigación, crearon una planta de fresa transgénica a la que le reprimieron este factor de transcripción, que trabaja en combinación con otros, y observaron que la cantidad de antocianias era mucho menor en estas plantas transgénicas a diferencia de los días normales, es decir, la fresa no se vuelve roja en su totalidad.
El estudio, en definitiva, aporta nuevos conocimientos sobre el control de maduración de las fresas, algo que puede resultar muy útil para las empresas de berries onubenses. «Conocer qué pieza del puzzle controla cada parte del proceso de maduración, en este caso, el color rojo, permite luego manipularlo genéticamente o usarlo como herramienta en los programas en los que se mezclan diferentes variedades para obtener otras nuevas», resume Francisco Javier Molina, componente del equipo de investigación.
Otros factores
Este equipo de la Universidad de Córdoba también lleva tiempo estudiando otros parámetros de la maduración de la fresa. Y es que hasta el 25% de la producción, dependiendo de la variedad, se pierde a causa del reblandecimiento que sufre el fruto a lo largo de su maduración, a la infección por diferentes patógenos y otros factores que afectan a su calidad, factores que los investigadores andaluces buscan cómo solucionar a través de la biotecnología y el control del proceso molecular.