La viabilidad del sector fresero une a los grupos del Congreso
La Cámara Baja aprueba una proposión del PP para flexibilizar el uso de fitosanitarios para la nueva campaña
La viabilidad de las explotaciones freseras andaluzas ha llegado al Congreso de los Diputados. El aumento de restricciones para el uso de determinados productos fitosanitarios está poniendo en jaque a los agricultores, que piden medidas urgentes de cara a la próxima campaña. El grupo parlamentario del PP ha prestado oídos a esta demanda y ha presentado en la Cámara Baja una Proposición no de Ley para para abordar de forma urgente la necesidad de ofrecer soluciones efectivas que aseguren la viabilidad y competitividad del sector de viveros de fresa en España, una propuesta que ha recibido el apoyo de la mayoría de los diputados.
Tras reunirse con el sector, el portavoz de Agricultura de esta formación en el Congreso, Pedro Gallardo, ha canalizado las necesidades de los productores. Según explica, «el sector necesita urgentemente herramientas para poder competir de manera justa con nuestros vecinos europeos, como Italia y Grecia, que ya han autorizado el uso de sustancias desinfectantes esenciales, como la cloropicrina y el dicloropropeno».
Los viveros de fresa, que son un motor económico clave para varias regiones del país como Andalucía y Castilla y León, están luchando con la escasez de herramientas eficaces para tratamiento de suelos previos a la siembra. En regiones como Huelva, donde se concentra el 90% de la producción nacional de frutos rojos, la falta de tratamientos adecuados ha provocado una disminución de la productividad de hasta un 60%, según estudios del Instituto Andaluz de Investigación y Formación Agraria, Pesquera, Alimentaria y de la Producción Ecológica (Ifapa), perteneciente a la Consejería de Agricultura.
El Grupo Parlamentario Popular defiende que estos fitosanitarios, que actualmente están restringidos en España, son fundamentales para asegurar que los viveros puedan cumplir con los estrictos controles y seguir siendo competitivos en el mercado internacional. En el caso de no poder utilizar estos productos, «los viveristas españoles podrían perder su capacidad de producción, lo que tendría repercusiones dramáticas tanto a nivel económico como social, afectando a miles de empleos directos en las zonas rurales», advirtieron.
La proposición en cuestión, que fue aprobada con los votos en contra del PSOE, insta al Gobierno a autorizar con carácter urgente el uso de cloropicrina y dicloropropeno, «estableciendo así el nivel de competitividad necesario para asegurar la rentabilidad del cultivo y la sostenibilidad del sector».
La fresa no es el único cultivo que sufre una falta de competitividad frente a otros productores europeos por las restricciones en los fitosanitarios, recientemente ha lanzado la voz de alarma el sector arrocero, que pide permisos puntuales para el uso de tratamientos que, como los del ámbito de los frutos rojos, están autorizados en la Unión Europea, pero no en España.
Ese exceso de celo, denuncian desde ambos sectores, expone las cosechas y merma la productividad en un momento especialmente delicado, con la guerra arancelaria activa y medidas cada vez más proteccionistas por parte de los distintos países. Ante eso, el campo solicita una mayor flexibilidad para el uso de tratamientos y más control en las aduanas sobre los productos que llegan de terceros países y que no tienen los mismos controles en la producción.