Los agricultores cerealistas en zonas Zepas tendrán una ayuda de las fotovoltaicas
La cuantía será de 500 euros por hectárea y año, y podrán acogerse aquellos productores a los que se les deniegue el cambio de uso del cultivo
Los agricultores cerealistas de la campiña sevillana que desarrollan su actividad en Zonas de Especial Protección para las Aves Esteparias (Zepas), y que no puedan cambiar de cultivo para hacer más rentable su explotación, podrán recibir una compensación económica de hasta 500 euros por hectárea de las empresas promotoras de los nuevos proyectos fotovoltaicos que se instalen en la provincia de Sevilla.
Esta es la novedosa iniciativa en la que Asaja Sevilla, junto con la delegación territorial de Agricultura y Medio Ambiente de la Junta, ha estado trabajando en los últimos años, y que ya es una realidad.
Cabe recordar que la superficie declarada en 2008 como Zepas en la campiña de Sevilla abarca un total de 37.567 hectáreas, pertenecientes a los términos municipales de Osuna (67,64% de la superficie total), Écija (26,88%), Marchena (4,12%) y La Lantejuela (1,36%).
Se trata de un paisaje agrícola en el que los cultivos de secano conviven con uno de los grupos de aves más amenazadas, lo que con frecuencia «dificulta y limita» el día a día de los agricultores, que se sienten «en desventaja» respecto a sus vecinos productores en zonas limítrofes pero cuyas explotaciones están fuera de dicha protección ambiental.
Cambio de cultivo
Entre las limitaciones a las que se ven sometidos los agricultores en Zepas está la necesidad de pedir autorización a Medio Ambiente para poder hacer un cambio de cultivo en sus fincas. En este sentido, Asaja Sevilla recuerda que «los cultivos tradicionales de la campiña, como el trigo y el girasol en secano, llevan años sumidos en una crisis de precios, por lo que son muchos los agricultores que optan por sustituirlos por otros cultivos permanentes como el olivar o el almendro, que resultan mucho más rentables». De hecho, si en 2008 la extensión de olivar de secano en la campiña sevillana sumaba 7.642 hectáreas, en 2021 la superficie ha crecido hasta las 12.536 hectáreas.
Sin embargo, este cambio de cultivo en muchas ocasiones es denegado por motivos ambientales, especialmente a partir del año 2017, cuando Asaja Sevilla empezó a trabajar para «buscar una compensación a todos aquellos agricultores a los que la Administración les impide mantener una rentabilidad mínima».
Con el cambio político en el Gobierno andaluz, en febrero de 2019, se intensificaron las reuniones y, finalmente, se ha acordado una propuesta que se presentó ante un centenar de agricultores de Osuna el pasado jueves.
Esta propuesta tiene dos patas. Por un lado, se ha acordado «que se sigan otorgando permisos para el cambio de cultivo siempre y cuando lo permita el estado de situación y no afecte a la permanencia de este tipo de aves protegidas ni al hábitat estepario disponible», explica el secretario general de Asaja Sevilla, Eduardo Martín.
Pero para aquél agricultor que estando dentro de un hábitat esteparia no pueda hacer ese cambio de uso del cultivo porque su explotación esté muy comprometida desde el punto de la conservación del medio ambiente, entrarían en vigor «una serie de medidas compensatorias», que vendrían «de los nuevos proyectos de plantas fotovoltaicas que se instalen en distintos puntos de la provincia», explica Asaja Sevilla.
Instalaciones fotovoltaicas
Si una empresa pretende construir una planta solar en una zona de campiña (no en zona Zepa) está obligada a solicitar la Autorización Ambiental Unificada (AAU) a Medio Ambiente. Se trata de un proyecto donde, por cumplimiento de la Ley 7/2007 de Gestión Integrada de Calidad Ambiental, se debe incluir una serie de medidas preventivas, correctoras o compensatorias del impacto al medio ambiente, ya que «la construcción de este tipo de proyectos, aunque el fin sea proveer de una energía verde y limpia, también supone alteraciones en el medio natural».
La propuesta presentada a los agricultores consiste en que «si el proyecto de planta solar ocupa unas 50 hectáreas, para que Medio Ambiente apruebe la AAI necesaria, la empresa promotora se compromete a compensar en zonas Zepas la misma superficie, es decir, otras 50 hectáreas. Para ello debe incluir un contrato firmado con un agricultor cerealista de hábitats esteparios que no pueda cambiar de cultivo».
En este contrato, que será a cinco años, «la empresa se compromete a pagar al agricultor una compensación mínima de 500 euros por hectárea y año, precio que se actualizará conforme a las variaciones del IPC», señala Eduardo Martín.
Por su parte, el agricultor también asume una serie de compromisos en esta relación contractual, como son el mantener el cultivo herbáceo tradicional de secano en las parcelas designadas al efecto, incluyendo una serie de prácticas ambientales.
En concreto son cinco las actuaciones a realizar: «Dejar en barbecho un mínimo del 25% del terreno; sembrar leguminosas de secano en un mínimo del 10% de la superficie; mantener el rastrojo tras la cosecha hasta un mes antes de la siguiente siembra; y minimizar todo lo posible los trabajos agrícolas así como el uso de fitosanitarios en los meses de marzo, abril y mayo».
Asaja Sevilla está trabajando actualmente en «homogeneizar ese contrato», en el que las medidas «podrán ser revisadas, controladas y modificadas por la Administración», subraya el secretario general de la patronal agraria.
Las parcelas de secano que se podrán acoger a este tipo de contratos con las fotovoltaicas serán «aquellas que determine el servicio de Gestión del Medio Natural de la delegación territorial de Desarrollo Sostenible (Medio Ambiente), en función de su importancia dentro de las 37.567 hectáreas declaradas como Zepa dentro de la campiña sevillana, y el papel que desempeñen para la conservación de las aves esteparias amenazadas», explica Martín.
Para Asaja Sevilla, con esta iniciativa que entra en vigor ya para las próximas autorizaciones de este tipo de proyectos, se consigue la cuadratura del círculo. «No sólo es apostar por la energía solar, una fuente renovable, lo que ya es muy importante para la ciudadanía y la sociedad en general, sino que además se contribuye en otras zonas para que el agricultor mantenga una rentabilidad mínima que le permita continuar con sus cultivos herbáceos de secano, que son fundamentales para la pervivencia de las aves esteparias».
Además, la patronal insiste en que en la inversión de un proyecto de estas características, «que una pequeña parte vaya a ayudar a una zona esteparia supone una aportación mínima dentro del macro presupuesto económico del proyecto, pero una aportación muy significativa para la ansiada rentabilidad de un agricultor en una zona muy comprometida».
Ayuda agroambiental
En paralelo a esta iniciativa, que entrará en vigor de manera inmediata y que ha sido muy bien acogida por los agricultores, Asaja Sevilla está trabajando con la Consejería de Agricultura en el diseño de las ayudas agroambientales que se pondrán en marcha con la nueva PAC, a partir de 2023.
Así, el Programa de Desarrollo Rural de Andalucía actual contempla para este marco (2015-2020) la operación 10.1.8, ayudas para los «Sistemas Agrarios de Especial Interés para las Poblaciones de Aves Esteparias».
Unas ayudas cuya gestión «ha sido un fracaso», según denuncia Asaja Sevilla. Y es que «sólo se han convocado en dos ocasiones, en 2015 y en 2018. La primera vez que se abrió la ventanilla tan sólo se acogieron ocho expedientes en toda Andalucía, y en la segunda ocasión un total de 12 solicitudes».
Por ello, la patronal agraria subraya que «estamos trabajando con el objetivo de que en la nueva PAC esta ayuda sea atractiva, tanto por la cuantía económica como por los compromisos exigidos, para que estos fondos lleguen al mayor número posible de agricultores de las zonas Zepas», insiste Eduardo Martín.