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Agricultura

El girasol se convierte en el «cultivo refugio» en Andalucía tras el desplome del cereal de invierno

La región sube un 20% las hectáreas dedicadas a esta oleaginosa tras las dificultades para sembrar cereal, mientras esperan que los precios desafíen las incertidumbres internacionales

12/06/2026 Actualizado a las 10:09

Buenas expectativas generales para una campaña de girasol que arranca en Andalucía por encima de las 195.000 hectáreas.

Según declaraciones de Cooperativas Agro-alimentarias, que ha transmitido a Europa Press, se detalla que  «actualmente están disponibles los datos PAC de superficies declaradas, pero la intención de los agricultores era aumentar la superficie llegando a prepararse hasta un 20% más de tierras para compensar los problemas del cereal de invierno provocado por las borrascas». Asimismo, que «las intensas lluvias impidieron que muchas de esas parcelas se pudieran sembrar a tiempo debido al exceso de humedad en el suelo (encharcamientos)».

De esta manera, han subrayado que «el año viene marcado por un invierno y un inicio de primavera muy lluviosos, lo que ha condicionado tanto las siembras como la evolución actual del cultivo». Así, el estado de los campos muestra un «panorama fragmentado» debido a las siembras escalonadas provocadas por la meteorología.

No obstante, Cooperativas Agro-alimentarias de Andalucía ha señalado que según los últimos datos publicados por la Junta de Andalucía correspondientes al mes de abril, «estiman una superficie de 181.500 has aproximadamente, manteniendo una tendencia de ligero crecimiento respecto al año anterior».

En cuanto al destino final del girasol andaluz, la gran apuesta es el alto oleico. Según ha indicado Cooperativas Agro-alimentarias de Andalucía, «se estima que alrededor del 75% del girasol sembrado es de variedades alto oleico», sin disponer de datos PAC. De esta manera, los agricultores se han decantado «masivamente» por esta opción debido a que «es un producto muy demandado y rentable para la industria aceitera». No obstante, «algunas zonas han optado por utilizar variedades de ciclo más cortos, debido al retraso de las siembras», ha añadido.

Al hilo, las perspectivas de producción son «optimistas» en cuanto a kilos por hectárea «gracias al agua acumulada», esperando superar «con creces» las medias de rendimiento de años de sequía. Sin embargo, el optimismo agrario está contenido por el factor económico que se manifiesta con «el dilema de los costes».

Por tanto, «a pesar de que se espera una buena cosecha en volumen, los agricultores afrontan la campaña con cierta incertidumbre por la volatilidad de los mercados internacionales y los altos costes de los insumos (fertilizantes, gasóleo, semillas), lo que estrecha considerablemente los márgenes de beneficio neto en el momento de la venta».

Girasol / Agrónoma

Sevilla sigue siendo la principal productora

Cooperativas Agro-alimentarias de Andalucía ha destacado que la provincia de Sevilla se corona como «la principal productora de la comunidad», con unas 95.000 hectáreas, según los datos de la Junta de Andalucía a mes de abril.

Concretamente, la situación por provincias podría verse del siguiente modo: en Sevilla, el cultivo presenta un «buen desarrollo y densidad general». Las parcelas más tempranas en la Vega y la Campiña (zonas de Alcalá de Guadaíra, Arahal o Marchena) se encuentran «muy avanzadas», superando entre 1 y 1,5 metros de altura, con las inflorescencias formando «la panocha» y entrando en plena floración.

En Cádiz, la segunda provincia productora de girasol en Andalucía, la situación es «algo más delicada», arrastrando unos 15 días de retraso. Aunque la nascencia ha sido buena, en zonas como la Costa Noroeste y la Campiña de Cádiz las plantas se muestran endebles (entre 15 y 40 cm de altura) en la fase de apertura de inflorescencias. Para esta provincia, los rendimientos esperados se sitúan alrededor de los 1.500 kg/ha.

Por su parte, en Córdoba (tercera provincia productora), se observa una «gran disparidad» en el desarrollo del cultivo dependiendo de si la siembra se hizo en febrero (plantas cercanas al metro de altura) o a finales de la primavera.

Igualmente, en Huelva, el girasol ha experimentado un crecimiento rápido gracias a que las lluvias cayeron justo después de la siembra, «favoreciendo la humedad del terreno y el desarrollo de la masa foliar».

Por último, en las provincias de Jaén and Málaga, varias parcelas que no pudieron destinarse al cereal están siendo aprovechadas para el girasol, las cuales comenzaron su fase de nascencia y desarrollo preparatorio sin aplicar abonos de fondo.

La esperanza de los productores

No obstante, el presidente de Asaja Andalucía, Ricardo Serra, ha apuntado que esta campaña se caracteriza por «un momento de incertidumbre total, primero por el clima y segundo por los precios», lo que ha llevado a muchos agricultores a apostar por el girasol como «cultivo alternativo» tras no poder sembrar cereales de invierno. Para todos aquellos con superficies de secano que no pudieron sembrar en su momento cereal, han sembrado girasol que «se ha convertido en la esperanza refugio».

En esta línea, Serra ha detallado la «compleja» situación de las parcelas de secano. «Hemos pasado de no poder sembrar porque no paraba de llover, a no poder sembrar y no nacer porque no llueve». Asimismo, Serra ha alertado sobre el retraso acumulado en el ciclo de cultivo del girasol, que «debería estar prácticamente finalizado en esta época del año».

En esta línea, el dirigente agrario ha explicado que esta situación ha generado un incremento de la superficie sembrada de girasol, «aunque con importantes limitaciones derivadas de las condiciones climáticas». De este modo, el presidente ha insistido en que muchas de las siembras de girasol realizadas están en una situación «crítica» de espera. «Hay muchas siembras de girasol que literalmente no han nacido, están esperando que le llegue humedad para germinar y salir», ha manifestado. «Si tienes menos días para crecer, tiene menos pipas».

Respecto a los precios, Serra ha reconocido que, aunque no son «excelentes», el girasol representa una «esperanza relativa» en un contexto de precios «muy deprimidos». Por tanto, «el precio, sin que sea una maravilla, no es malo del todo, sobre todo en el ambiente de malos precios que hay para todo».