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Asesoramiento

Factores que influyen en el éxito y la rentabilidad del girasol

La variedad y la fecha de siembra, así como el uso de la tecnología son claves para el cultivo

23/02/2021 Actualizado a las 07:28

Afrontar cada campaña de siembras entraña asumir riesgos. Por ello, en su planificación, el agricultor debe tener en cuenta factores como elegir la variedad de la semilla o el momento idóneo de las siembras, que influyen notablemente en el éxito del cultivo del girasol, en los que puede estar la rentabilidad de la explotación. Para minimizar esos riesgos en un tiempo de incertidumbres como el actual, es fundamental contar con apoyo técnico.

En este sentido, son muchas las empresas que ofrecen este servicio. Entre ellas, destaca la multinacional agrícola Corteva Agriscience, que ofrece una serie de servicios agronómicos completamente gratuitos, como un plan de siembras guiadas. Este plan abarca desde la elección del híbrido más adecuado para cada parcela, la indicación del momento idóneo para proceder a la siembra y una tabla de densidades de siembra para el girasol. Además, incluye un seguro de resiembra en caso de adversidad climatológica, avisos por el peligro de ataques de plagas, consejos en el manejo del riego y la determinación del momento idóneo para la cosecha.

Aunque el grueso del cultivo del girasol se siembra a partir del mes de marzo, Corteva apuesta en Andalucía por las siembras tempranas. Este proyecto agronómico consiste en sembrar el girasol «como se hacía hace 30 y 40 años, cuando se adelantaba a diciembre, haciéndolo coincidir con el trigo». De esta forma se evitan dos factores: la sequía terminal del cultivo, pues el girasol ya se encuentra perfectamente desarrollado en el mes de mayo, que es cuando en el sur empiezan las temperaturas más altas, y se aprovecha toda la pluviometría del invierno.

De hecho, algunos ensayos realizados en la provincia de Sevilla con siembras anticipadas han dado como resultado «entre 2.500 y 2.800 kilos por hectárea, con un rendimiento graso del 47%», mientras que esos mismos híbridos sembrados en fecha convencional «han sacado entre 1.500 y 2.000 kilos por hectárea, con un rendimiento graso del 42%», apuntan desde la compañía.

Plantas de girasoles en un cultivo /Fermín Cabanillas (EFE)

Última tecnología

Por otra parte, el «Servicio Agronómico Pioneer» de Corteva Agriscience pone a disposición del productor una serie de herramientas tecnológicas para la ayuda en la toma de decisiones. «La digitalización de la producción agrícola permite acceder a nuevas fuentes de información, cuyo análisis aporta los elementos clave para la toma de decisiones que determinan el incremento de la producción, de la sostenibilidad y de la rentabilidad de las explotaciones, haciendo al mismo tiempo más cómoda la vida de los profesionales del sector agrario», señalan desde Corteva.

Así, el análisis de suelo se revela como una herramienta imprescindible para el control de los gastos de abonado. De esta manera, el agricultor puede conocer al detalle las necesidades de nutrientes de su explotación e invertir solo lo necesario para garantizar los aportes que vayan a traducirse en una mejor producción de pipas.

Por otro lado, el servicio incluye el seguimiento del cultivo del girasol por satélite, lo que permite localizar zonas específicas de la parcela que requieran de una inspección. Y el uso de los monitores de rendimiento de las cosechadoras, que permiten obtener mapas que muestran la variabilidad de la producción en una parcela o en una explotación.

El departamento de Agricultura Digital de la multinacional de semillas será la encargada de elaborar todo tipo de informes, analizando la información de las secuencias de imágenes satelitales, de los mapas de rendimiento y de otras fuentes de información espacial como los datos meteorológicos de la red de estaciones del SiAR.